La inflación volvió a acelerarse en Cuba durante julio y golpeó con mayor fuerza algunos de los gastos que más pesan en el bolsillo de las familias, entre ellos los alimentos y el transporte, en medio de una prolongada crisis económica y mientras el régimen intenta implementar un nuevo paquete de reformas para contener los desequilibrios de la economía.
El Índice de Precios al Consumidor (IPC) aumentó un 2,56% en julio respecto a junio, acumuló un crecimiento de 15,12% durante los primeros siete meses del año y alcanzó una tasa interanual de 20,7%, según datos de la estatal Oficina Nacional de Estadística e Información (ONEI) analizados por el economista cubano Elías Amor en una entrevista con Martí Noticias.
La cifra supone además una aceleración considerable desde comienzos de 2026. En enero, la inflación interanual se situaba en 12,52%; en mayo alcanzó 15,89%; en junio subió a 18,27% y en julio llegó a 20,7%.
Para Amor, la tendencia muestra que las autoridades cubanas no han conseguido frenar el deterioro del poder adquisitivo.
“¿Hay algún actor económico que se beneficie de esa inflación tan elevada? La respuesta es sí: se beneficia el Estado. El Estado comunista, ineficiente y mal gestor, gracias a la inflación, está ofreciendo sus servicios a unos costos reales más bajos que si no existiera esa inflación. Es decir, la educación, la sanidad, los servicios de cultura y esparcimiento que paga el Gobierno cubano, entre comillas, con los impuestos recaudados de los cubanos no salen gratis, ni mucho menos. Con una inflación elevada, tienen un costo real menor que cuando la inflación es baja”, advirtió el economista.
Los alimentos vuelven a golpear el bolsillo
El mayor impacto se observa en una de las necesidades más elementales: comer. Los precios de los alimentos y bebidas no alcohólicas aumentaron 3,51% solamente durante julio, acumulan un incremento de 19,14% desde enero y se encuentran 26,36% por encima de los niveles registrados un año atrás.
Algunos productos registraron aumentos muy superiores. El precio del aceite creció 19,96% durante el mes y el del pan, 13,16%, según el análisis de Amor a partir de las estadísticas oficiales.
El índice correspondiente a alimentos y bebidas no alcohólicas alcanzó además los 1.046,11 puntos, tomando como base 100 el año 2010. En términos del índice, esto significa que el nivel de precios de esa categoría es más de 10 veces el registrado en aquel año.
La alimentación representa, según Amor, más del 66% del peso de los componentes utilizados para medir el IPC cubano, por lo que las nuevas subidas tienen una incidencia particularmente fuerte sobre los hogares.
“El aceite en Cuba es uno de los productos que, en el mes de julio, ha tenido un crecimiento importante; ha subido un 19,46", aseguró el economista.
El problema se agrava cuando los precios se comparan con los ingresos. El salario mínimo en Cuba es de solo 3.210 pesos mensuales y, aunque los salarios nominales han aumentado en determinados sectores, la pérdida de capacidad adquisitiva provocada por años de inflación ha convertido la compra de alimentos básicos en uno de los principales desafíos para millones de familias.
Transporte acumula una subida superior al 21%
El transporte, otro de los gastos esenciales, aumentó 1,05% durante julio. Aunque la variación mensual fue inferior al 2,11% registrado en junio, el incremento acumulado desde enero alcanza 21,77%. En comparación con julio de 2025, los precios del transporte son 24,96% más altos.
Alimentos y transporte tienen una relevancia especial porque, de acuerdo con Amor, representan conjuntamente más del 80% del gasto de las familias. Precisamente por el comportamiento de estos dos componentes, el economista considera que la presión inflacionaria continuará durante los próximos meses.
Su estimación apunta a que los aumentos de precios podrían situarse en un entorno de entre 40% y 50% hacia finales de 2026 si las actuales tendencias persisten.
Restaurantes y hoteles: la mayor inflación interanual
Los aumentos se extienden a prácticamente toda la economía. Los restaurantes y hoteles registraron una subida mensual de 3,68%, acumulan un 23,07% desde enero y presentan una inflación interanual de 32,57%, la más elevada entre las categorías reportadas para julio.
Las bebidas alcohólicas y el tabaco experimentaron, entretanto, el mayor incremento mensual: 6,07%. Dentro de esa categoría, la cerveza aumentó 12,87%. Los servicios asociados a la vivienda subieron 1,6% durante julio y presentan una inflación interanual de 20,83%, respecto al mismo período del año anterior.
La trayectoria del IPC general refleja el deterioro progresivo durante los primeros siete meses del 2026. La inflación interanual comenzó enero en 12,52%. En febrero fue de 12,33%, pero a partir de marzo retomó una tendencia ascendente: 13,42% en marzo, 14,73% en abril, 15,89% en mayo, 18,27% en junio y finalmente 20,7% en julio.
La evolución de los alimentos es todavía más pronunciada. La inflación interanual de esta categoría pasó de 12,51% en enero a 26,36% en julio, más del doble en apenas seis meses. En transporte, el salto fue de 5,34% en enero a 24,96% en julio.
Las cifras reflejan que la inflación no se concentra únicamente en bienes secundarios, sino también en productos y servicios difíciles de eliminar del presupuesto familiar.
Las reformas económicas todavía no frenan los precios
El nuevo repunte ocurre mientras el gobierno cubano intenta implementar un amplio programa de transformaciones económicas presentado este año, integrado por 176 medidas agrupadas en 23 ejes, con el que busca enfrentar la profunda crisis que atraviesa el país.
Entre las iniciativas anunciadas figuran modificaciones al mercado cambiario, mecanismos de acceso y asignación de divisas, microcréditos, nuevas modalidades para las remesas, cambios vinculados a la inversión extranjera y una mayor apertura a determinados actores privados.
También se ha planteado la posibilidad de banca privada corporativa, subastas de divisas y modificaciones para atraer capital extranjero hacia mipymes y cooperativas, además de cambios relacionados con el turismo, la agricultura y otros sectores.
Pero el alcance real de esas medidas ha sido objeto de cuestionamientos por economistas que advierten que una apertura parcial no resolverá los problemas estructurales de la economía cubana mientras el Estado conserve amplios mecanismos de control sobre la actividad productiva, el mercado cambiario y el sector privado.
Amor ya había advertido, al analizar las reformas, que el problema no radicaba únicamente en anunciar nuevas medidas, sino en su capacidad para aumentar la producción, recuperar la confianza y estabilizar la moneda.
Ese último punto resulta especialmente sensible. La pérdida de valor del peso cubano encarece los productos importados y alimenta las expectativas de nuevas subidas, mientras empresas privadas y familias necesitan acudir al mercado informal para obtener divisas cuando la oferta oficial resulta insuficiente.
Los topes de precios vuelven al centro de la polémica
El aumento de la inflación coincide además con una nueva polémica entre el sector privado y las autoridades por los controles de precios. Propietarios de mipymes han cuestionado durante meses la viabilidad de vender determinados productos a los precios establecidos por el Estado cuando, aseguran, los costos de adquisición, importación y transporte superan en algunos casos esos límites.
Un propietario de una mipyme en Arroyo Naranjo dijo a Martí Noticias que llegó a vender el litro de aceite a 1.200 pesos cuando el precio máximo establecido era de 990 pesos. Su argumento resumía una de las principales quejas del sector privado: sus proveedores ya le vendían el producto por encima del precio autorizado para comercializarlo.
La situación llevó incluso al propio régimen cubano a reconocer el fracaso de esa política. En junio, Miguel Díaz-Canel admitió que los topes no habían conseguido contener la inflación y que habían contribuido a la desaparición de productos y al desplazamiento de mercancías hacia circuitos informales.
Dentro de las 176 transformaciones económicas anunciadas entonces, la dictadura incluyó la eliminación de los topes de precios de manera general y posteriormente retiró mediante la Resolución 150/2026 los precios máximos nacionales para productos como pollo, aceite, leche en polvo, pastas y salchichas. Sin embargo, apenas semanas después, administraciones locales volvieron a establecer precios máximos para determinados productos.
En Villa Clara, por ejemplo, autoridades fijaron recientemente límites para el aceite, los huevos, la leche en polvo, el azúcar y las salchichas, acompañados de advertencias de multas, decomisos e incluso cierres para quienes incumplan las disposiciones. La contradicción se produce precisamente cuando los datos oficiales muestran que los alimentos aumentaron 3,51% solamente en julio y acumulan una inflación interanual de 26,36%.
Para los negocios privados, el problema continúa siendo cómo mantener precios administrativamente bajos cuando aumentan simultáneamente sus costos y el valor de las divisas necesarias para importar buena parte de las mercancías que comercializan.
Una economía atrapada entre escasez e inflación
La inflación se suma a otros problemas que atraviesa la economía cubana: baja producción nacional, déficit de divisas, escasez de combustible, apagones prolongados y dificultades para importar alimentos y materias primas.
En ese escenario, especialistas consideran que aumentar los salarios nominales sin una recuperación paralela de la oferta puede terminar trasladándose nuevamente a los precios, mientras una devaluación de la moneda puede encarecer todavía más las importaciones.
El desafío de las reformas, por tanto, no consiste únicamente en modificar mecanismos financieros o cambiarios, sino en conseguir que la economía produzca más bienes y servicios y que el peso recupere parte de la confianza perdida.
Los datos de julio muestran que ese resultado todavía está lejos. Para Amor, el comportamiento de los precios durante los primeros siete meses del año confirma que las expectativas inflacionarias se están extendiendo por la economía, y que los componentes que más pesan en el presupuesto familiar continúan registrando algunas de las mayores subidas.
Con una inflación general que pasó de 12,52% en enero a 20,7% en julio y alimentos que ya avanzan a un ritmo interanual superior al 26%, el segundo semestre comienza con una señal especialmente adversa para los hogares cubanos: los precios siguen aumentando más rápido que la capacidad de millones de familias para asumirlos.
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