Enlaces de accesibilidad

“Ni siquiera una santa sepultura”: el abandono del Cementerio de la Lisa

Cementerio de La Lisa
Cementerio de La Lisa

Sumario

  • La activista Lucinda González denunció una situación alarmante en el Cementerio Municipal de La Lisa, en La Habana.
  • González asegura haber visto osarios abiertos, cadáveres apilados y cajas de restos óseos desaparecidas, presuntamente robadas para uso comercial.
  • La situación refleja el deterioro institucional y plantea dudas sobre la supervisión, registro y respeto a los muertos, convirtiéndose en una tragedia moral en medio de la crisis económica cubana.
Getting your Trinity Audio player ready...

En Cuba, la crisis cruzó una frontera que para muchos es sagrada: la de los muertos. Para algunas familias, ya no basta con sobrevivir a la escasez, los apagones y el deterioro de los servicios públicos. Ahora también enfrentan la incertidumbre de no saber dónde descansan los restos de sus seres queridos.

Una denuncia recibida por Martí Noticias reveló una situación alarmante en el Cementerio Municipal de La Lisa, en La Habana, donde la activista Lucinda González acudió junto a una amiga para realizar un trámite y se encontró con una escena que describe como “deprimente, ni siquiera una santa sepultura”.

Según su testimonio, su objetivo era encontrar las actas de sepultura de su abuelo para trasladar los restos mortales al Cementerio de Colón donde se encuentran enterrados todos sus familiares. Sin embargo, los documentos de sus seres queridos no aparecieron. Lucinda segura que en el archivo del cementerio, encontraron expedientes desorganizados, registros imposibles de localizar y evidencias de un sistema incapaz de garantizar la correcta conservación e identificación de los restos humanos. Pero lo más impactante vino después.

González afirma haber observado osarios abiertos, cajas destinadas a conservar restos óseos desaparecidas y restos humanos colocados sin aparente orden, unos sobre otros. Una imagen que fue confirmada a través de varios videos tomados con su celular que reflejan no solo el deterioro de una instalación pública, sino también la pérdida de uno de los principios más elementales de cualquier sociedad: el respeto a sus muertos.

“Los archivos todos están deteriorados, se roban las cajitas de los muertos. No entiendo porque la llave la tiene el sepulturero. Cómo es posible que hayan entrado a llevarse las cajitas de los muertos. Lo que se ve en las sábanas son más de 20 cadáveres”, relató.

Según Lucinda el sepulturero le aseguró que los ladrones se roban las cajas para vendérselas a los empresarios privados quienes las utilizan para guardar pollo y picadillo.

La situación plantea varias interrogantes. ¿Cómo puede una familia tener la certeza de que los restos que recibe corresponden realmente a su ser querido? ¿Quién supervisa los procedimientos de exhumación y conservación? ¿Existen registros actualizados y mecanismos de control para evitar pérdidas o errores?

El segundo cementerio más grande de La Habana

El Cementerio Municipal de La Lisa, inaugurado en 1927, es uno de los principales camposantos de la capital cubana. Originalmente se llamó Cementerio Municipal de Marianao y se construyó en terrenos de la finca Santa Teresa, en La Lisa. Según registros históricos, fue diseñado con seis manzanas y 16 calles, convirtiéndose entonces en el segundo cementerio más grande de la provincia de La Habana después de la Necrópolis de Colón. Sin embargo, vecinos y familiares han denunciado durante años problemas de mantenimiento y deterioro de las instalaciones.

Lo ocurrido va más allá de una simple deficiencia administrativa. Se trata de la confianza que las familias depositan en una institución encargada de custodiar la memoria de quienes ya no están. Cuando esa confianza desaparece, también se erosiona un aspecto fundamental de la dignidad humana.

Mientras millones de cubanos continúan luchando por sobrevivir en medio de una profunda crisis económica, los cementerios parecen convertirse en otro reflejo del deterioro nacional. Un lugar donde ni siquiera la muerte garantiza el descanso. Porque cuando una familia busca a sus muertos y no puede encontrarlos, el problema deja de ser administrativo. Se convierte en una tragedia moral. Y para muchos cubanos, la pregunta resulta inevitable: si el Estado ya no puede proteger la dignidad de los vivos, ¿quién protege la de los muertos?

  • 16x9 Image

    Jany González

    Jany González es una reconocida periodista de la televisión hispana en Miami, con una sólida trayectoria construida a través de la pantalla de Telemundo y Univisión. Graduada en Ciencias de la Comunicación y con una maestría obtenida en Nova Southeastern University, ha consolidado una carrera marcada por el rigor informativo y la conexión con la audiencia. A lo largo de su carrera ha sido galardonada con tres premios Emmy, además del prestigioso Sunshine State Award y el Premio Carteles 2023, reconocimientos que avalan su excelencia y compromiso con el periodismo. Más allá de su labor en los medios, Jany González fue distinguida en el 2022 como Embajadora de la Paz, reflejo de su vocación por las causas sociales y su interés por generar un impacto positivo en la comunidad. En marzo de 2026, se incorporó al equipo de Martí Noticias, donde continúa desarrollando un periodismo firme, humano y enfocado en la verdad.

This item is part of

Foro

XS
SM
MD
LG