Sagrado Armando García, exasesor del Ministerio de Seguridad Social en Cuba, no sabe cómo sobrevivir, hoy a sus 85 años, con ese mísero retiro que tiene a tantos a jubilados en una precaria situación, agravada aún más en los últimos tiempos a medida en que el peso cubano pierde valor ante el dólar y las pensiones se redujeron hasta unos siete dólares mensuales, según el tipo de cambio del mercado negro.
En declaraciones a la agencia Reuters, García contó como la escasez de alimentos en su vida cotidiana le ha provocado incluso que se desmaye en la calle.
“Creo que no somos vulnerables, estamos desamparados. Porque yo mismo me he caído en la calle, y es por la alimentación”, aseguró este historiador y sociólogo cubano.
Lo irónico del caso de García es que trabajó como asesor del Ministerio que debería garantizarle un retiro digno en Cuba. En su opinión, a las autoridades cubanas les interesa más la propaganda política que mejorar la vida de las personas de la Tercera Edad.
“A ellos (al gobierno) les preocupa más la propaganda que los hechos. Les importa más que la gente sepa que el bloqueo es el culpable que ocuparse de los ancianos”, afirmó.
La pensión de Regina Zaida Jorge, de 74 años, tampoco le alcanza para vivir. Tiene que depender de grupos religiosos para poder alimentarse. Por eso cuestionó todo el sacrificio que por décadas le exigiera a los trabajadores cubanos un régimen que ahora, en sus años de retiro, no puede ni garantizarle una dieta adecuada para sus enfermedades.
“Se ha exigido mucho sacrificio; hemos sacrificado a la familia, hemos sacrificado relaciones personales, y ahora resulta que a quienes les va bien económicamente es a los que tienen familia en el extranjero”, dijo Regina Zaida a Reuters.
Esta jubilada también lanzó un fuerte cuestionamiento sobre el destino que hoy viven muchos de esos cubanos que por décadas defendieron al régimen comunista en la isla.
“Aquellos a quienes llamaban ‘gusanos’ y ‘apátridas’ son los que mantienen el país a flote, mientras que los que nos quedamos aquí como patriotas lo que hemos recibido es una patada en el trasero”, expresó Zaida Jorge.
El informe de Reuters recuerda que Cuba es el país con el más rápido envejecimiento en América Latina y el Caribe.
“Más de una cuarta parte de su población supera los 60 años —según la agencia de estadísticas del gobierno cubano—, debido al desplome de la tasa de natalidad y al éxodo masivo de jóvenes.
Según datos oficiales de la ONEI, la población residente a finales de 2024 era de aproximadamente 9.748.000 habitantes, tras perder más de 300.000 personas en un solo año y más de 1,3 millones desde el año 2000.
El país registra un crecimiento poblacional negativo desde hace varios años (-0,4% a -3% anual), con una edad mediana de 42,5 años, una de las más altas de América Latina, y un 25,7% de la población mayor de 60 años.
La natalidad es muy baja (alrededor de 9,8 por mil habitantes), la mortalidad elevada y la emigración masiva (entre 25 y 30 por mil habitantes) actúa como el principal factor de reducción poblacional, afectando sobre todo a jóvenes, mujeres en edad fértil y personas calificadas.
El demógrafo cubano Juan Carlos Albizu-Campos, uno de los analistas más críticos y rigurosos sobre esta realidad, estima que la población real en la isla es incluso menor a la cifra oficial, posiblemente entre 8 y 8,9 millones.
Albizu-Campos describe la situación como una “reducción de población de magnitud solo vista en contextos de guerra o catástrofe”, caracterizada por un envejecimiento acelerado sin desarrollo económico previo.
La crítica situación que enfrentan los ancianos en la isla se produce en un momento donde los servicios públicos se han desplomado de manera vertiginosa, los apagones diarios no dan tregua y la escasez de alimentos y medicinas golpea como nunca a los cubanos.
Jubilados como Sagrado Armando García reciben por ejemplo dos comidas diarias por el sistema gubernamental conocido como SAF que entrega raciones a cubanos con escasos recursos y ancianos.
El sitio digital del Ministerio de Comercio Interior, citado por Reuters, dice que la asignación diaria que recibe jubilados como García es de "1.200 kilocalorías, en proteínas, grasas y carbohidratos, repartidas en las dos comidas diarias”. Para García, sin embargo, esto no alcanza.
Mercedes Guals Ríos es una retirada de 71 años en La Habana que se pregunta por qué las autoridades en la isla no levantan centros públicos para los ancianos de la isla mientras se abren casas particulares para cuidar a estas personas.
“Si se construyen residencias privadas para atender a los mayores, ¿por qué el gobierno no construye centros públicos para sus ciudadanos de edad avanzada —empezando por una zona concreta que se sepa más vulnerable— para que estas personas mayores se sientan más protegidas”, se preguntó Ríos.
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