Sumario
- El presidente Trump celebró los 250 años de independencia de EEUU en el National Mall, destacando el legado de los Fundadores, la Declaración de Independencia y el triunfo de la libertad.
- Exhibió banderas emblemáticas, honró a veteranos de Pearl Harbor y el Día D, y enfatizó que EEUU es "un solo pueblo, una sola familia, con una sola bandera" bajo Dios.
Ante decenas de miles de personas reunidas en el National Mall, el presidente Donald Trump pronunció un discurso patriótico que marcó el punto culminante de las celebraciones por el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos.
Con la icónica silueta del Lincoln Memorial de fondo y una exhibición histórica de banderas, Trump entrelazó el legado fundacional del país con un llamado a la unidad y un optimista vistazo al futuro.
“Por 250 años, Estados Unidos de América ha sido la esperanza, la promesa, la luz y la gloria entre todas las naciones del mundo”, afirmó el mandatario. “Con la ayuda de Dios, siempre podemos ser esto o incluso mejor”.
En su intervención, celebró el “triunfo de la Libertad sobre la tiranía” y aseguró que el país se encuentra hoy “más fuerte, más libre, más rico, más seguro y más orgulloso que nunca antes”.
Trump recordó el coraje de los Padres Fundadores en Filadelfia, quienes firmaron la Declaración de Independencia arriesgando todo.
“Declararon que todos los hombres son creados iguales, que están dotados por su Creador de ciertos derechos inalienables, entre los que se encuentran la Vida, la Libertad y la búsqueda de la Felicidad”, citó.
“Al firmar sus nombres en el registro de la libertad, esos 56 patriotas subieron al escenario del destino y lograron una victoria para las edades”.
El presidente invitó a la audiencia a renovar su compromiso con ese legado.
“Estamos hechos del coraje, el fuego, la carne y la sangre de las mejores y más valientes personas que este mundo ha producido jamás”, dijo. “Esta noche juramos lealtad a la bandera que nos dieron y decimos: ¡Dios bendiga a los patriotas inmortales de 1776 y larga vida a la causa de la independencia!”.
En uno de los momentos más simbólicos, Trump exhibió una de las primeras banderas estadounidenses, la que ondeó triunfante en Yorktown cuando los británicos se rindieron.
“Desde entonces, el mundo entero ha estado en aviso de que los estadounidenses nunca permitirán que nadie nos quite nuestra libertad”, subrayó. Acto seguido, enfatizó la unidad nacional: “Somos un solo pueblo, una sola familia, con una sola bandera, y como nos dice nuestra Declaración, todos estamos hechos a imagen de un Dios Todopoderoso”.
El discurso incluyó un emotivo homenaje a los veteranos. Trump invitó al escenario al capitán Ken Schubring, uno de los últimos sobrevivientes del ataque a Pearl Harbor, para que saludara la bandera que ondeó en el USS Arizona.
También reconoció al veterano de la Marina Arthur Rose, de 107 años y sobreviviente del Día D, quien rindió honores a la bandera del primer barco de desembarco en Normandía. “En 250 años nunca hemos dejado de explorar”, añadió Trump, honrando además a los astronautas estadounidenses.
En sus palabras finales, Trump ofreció una visión panorámica de la permanencia americana frente a los imperios del pasado: “El mundo ha visto los grandes imperios, vastos reinos, poderosas naciones y terribles tiranos —vinieron y se fueron. Pero después de dos siglos y medio, esta República Americana sigue en pie, alta y fuerte. Esta Bandera Americana sigue ondeando orgullosa, libre y hermosa. Hemos prosperado y florecido porque nuestros fundadores fueron grandes, nuestra causa fue justa, nuestro pueblo es valiente, nuestra cultura es excepcional, y nuestro destino está escrito por Dios. Después de 250 años, el Espíritu de 1776 aún vive dentro de todos nosotros”.
Justo cuando el mandatario abandonaba el escenario, dio inicio el espectáculo de fuegos artificiales más deslumbrante en la historia de la nación. El despliegue pirotécnico iluminó el cielo de Washington, D. C., y puso el broche de oro a una jornada histórica.