Trasladan a régimen de mayor severidad al preso político Ángel Serrano tras sufrir golpiza en prisión

El preso político Angel Serrano Hernández antes de entrar a prisión.

Sumario

  • El preso político del 11J Ángel Serrano Hernández fue trasladado a la prisión 1580 y sometido a un régimen penitenciario más severo tras agresiones físicas sufridas en el correccional La Lima, en Guanabacoa.
  • Las autoridades alegaron que Serrano se negó a cumplir una orden de trabajo y lanzó consignas contra el régimen; sus lesiones fueron autoinfligidas, afirmaron.
  • Una carta desde prisión y declaraciones de familiares dan otra versión de los hechos.

El preso político del 11J, Ángel Serrano Hernández, fue revocado a un régimen penitenciario de mayor severidad y trasladado a la prisión 15-80, luego de ser agredido físicamente por guardias y oficiales en el correccional con internamiento La Lima, ubicado en el municipio habanero de Guanabacoa.

Según la narrativa de la policía política, Serrano se habría negado a cumplir una orden de trabajo en la finca La Guayaba, abandonando la formación frente al jefe de la unidad para gritar consignas antigubernamentales.

Las autoridades sustentaban que las lesiones que presenta el opositor —entre ellas un ojo fuertemente inflamado— fueron autoinfligidas al golpearse voluntariamente contra las paredes y propinarse puñetazos en el rostro.

En declaraciones ofrecidas a Martí Noticias, su sobrino, Janry Serrano, detalló las irregularidades en torno al aislamiento de su familiar y el verdadero origen de los hechos.

“Lo tienen incomunicado. No sabíamos lo que había pasado en realidad porque solo teníamos la versión de la policía política. Le dieron por el ojo y abusaron de él solo por decir que no quería trabajar ahí, porque es un trabajo forzoso. Mi tío tiene ya casi 60 años. Él sí empezó a decir que no estaba de acuerdo con este sistema y gritó frases sobre lo que él piensa. Muchas personas hoy en Cuba sentimos lo mismo”.

La verdad salió a la luz pública a través de una carta clandestina enviada por el propio prisionero desde el penal. En el escrito, Serrano desmiente de manera categórica lo dicho por la Seguridad del Estado a sus allegados.

La misiva del manifestante denuncia que fue víctima de un severo abuso de poder y agresiones físicas por parte de los carceleros tras negarse a realizar trabajos forzados, considerando su edad cercana a los 60 años, y manifestar verbalmente su rechazo al régimen cubano durante un pase de lista.

Actualmente, Ángel Serrano, condenado a 14 años de privación de libertad después de participar en las históricas protestas del 11 y 12 de julio de 2021, se encuentra aislado del resto de la población penal en la prisión 15-80, bajo represalias por su postura de protesta e inamovilidad frente a las exigencias de las autoridades penitenciarias.