Sumario
- El régimen cubano respondió a la declaración de Emergencia Nacional de Trump, negando ser una amenaza a la seguridad nacional de EEUU.
- En una declaración del MINREX, se ofreció a mantener un diálogo "respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles" con Washington.
- También negó dar refugio a terroristas, a pesar de haber otorgado asilo a fugitivos de la justicia estadounidense como William Morales y la fallecida Joanne Chesimard.
En una respuesta demorada a la declaración de Emergencia Nacional del presidente Donald Trump, el régimen cubano descartó ser una amenaza para Washington y aseguró que condena de manera inequívoca el terrorismo, además de cooperar con EEUU para fortalecer la seguridad regional e internacional.
En una nota oficial del Ministerio de Relaciones Exteriores (MINREX), La Habana afirmó que no alberga, apoya, financia ni permite la operación de organizaciones terroristas o extremistas, subrayando su política de “tolerancia cero” frente al financiamiento del terrorismo, el lavado de dinero y otras actividades ilícitas, en consonancia con estándares globales.
La declaración de la cancillería cubana ocurre en un momento en que Washington ha intensificado sus cuestionamientos, confirmado que mantiene conversaciones de alto nivel con La Habana y urgido al régimen a llegar a un acuerdo antes de que sea demasiado tarde.
La administración estadounidense ha denunciado en reiteradas ocasiones que Cuba apoya actividades hostiles, incluido el presunto refugio o permisividad hacia personas catalogadas como terroristas, lo que llevó la semana pasada al presidente Trump a decretar sanciones adicionales, en particular relacionadas con el suministro de petróleo.
El 24 de enero pasado, el secretario de Estado Marco Rubio recordó el atentado terrorista perpetrado en 1975 en el restaurante Fraunces Tavern, en el bajo Manhattan, al cumplirse 50 años de uno de los ataques más mortíferos ocurridos en la ciudad durante la década del sesenta.
Rubio reafirmó el compromiso del gobierno estadounidense de llevar ante la justicia a los responsables y denunció que Cuba continúa dando refugio a uno de los implicados. William Morales, exmiembro del grupo paramilitar nacionalista puertorriqueño Fuerzas Armadas de Liberación Nacional (FALN).
Morales ha vivido libremente en Cuba desde 1988 bajo una subvención de asilo político otorgada por el exdictador Fidel Castro. Un video lo muestra junto a la también fugitiva de la justicia estadounidense, Joanne Chesimard, ya fallecida, en una entrevista donde cuentan sobre su vida en la isla.
Chesimard, conocida como Assata Shakur, falleció en septiembre de 2025 en La Habana, según una nota del propio MINREX que atribuyó su muerte a “padecimientos de salud y su avanzada edad". En 1977, había sido declarada culpable del asesinato del policía de carreteras de New Jersey Werner Foerster y condenada a cadena perpetua. Menos de dos años después se fugó de la cárcel y reapareció en Cuba en 1984.
En su declaración de este domingo, la cancillería cubana rechazó categóricamente las acusaciones de EEUU, señalando que cualquier vínculo pasado con actores posteriormente designados como terroristas ocurrió únicamente en contextos humanitarios y dentro de procesos de paz reconocidos internacionalmente, actuando siempre a solicitud de gobiernos legítimos y de manera transparente.
Según La Habana, Washington Unidos mantuvo una narrativa politizada al reincorporar a la isla a la lista de países que “no cooperan plenamente” con los esfuerzos antiterroristas, pese a que, según el régimen cubano, nada ha cambiado en su desempeño en la lucha contra este flagelo y que tales designaciones responden más a intereses políticos que a evidencia concreta.
En medio de las tensiones con la administración Trump, el régimen cubano afirmó estar dispuesto a reactivar y ampliar la cooperación bilateral en materia de seguridad —incluyendo terrorismo, narcotráfico, ciberdelitos y lavado de activos— a condición de que se respete su “soberanía y la independencia”.
“Cuba reafirma su disposición a mantener un diálogo respetuoso y recíproco, orientado a resultados tangibles con el Gobierno de los Estados Unidos, basado en el interés mutuo y el derecho internacional”, concluyó el MINREX.