Sumario
- Amnistía Internacional denunció que Rusia reclutó extranjeros, incluidos cubanos, mediante engaños, coerción y amenazas para incorporarlos a la guerra en Ucrania, en prácticas que podrían constituir trata de personas.
- La investigación recoge testimonios de ciudadanos de varios países que fueron atraídos con falsas ofertas de empleo civil, promesas de altos salarios o facilidades migratorias, pero terminaron firmando contratos militares.
- Según el informe, algunos reclutas fueron obligados a firmar documentos en idiomas que no entendían, sufrieron confiscación de pasaportes y amenazas de prisión o muerte si intentaban abandonar el servicio.
Una oferta para trabajar en la construcción, conducir un vehículo o prestar servicios de seguridad podía terminar en un contrato militar y en las trincheras de Ucrania. Un informe presentado este jueves por Amnistía Internacional revela que extranjeros reclutados por Rusia, entre ellos cubanos, fueron sometidos a engaños, coerción y amenazas, prácticas que en numerosos casos constituyen trata de personas.
La investigación describe una estructura dirigida a personas vulnerables por su situación económica, migratoria o penal. Los reclutadores les prometían empleos civiles, salarios elevados o facilidades para obtener la ciudadanía rusa, pero algunos descubrieron al llegar al país que serían incorporados a sus fuerzas armadas.
“Las Fuerzas Armadas rusas están reforzando sus filas con ciudadanos extranjeros económicamente vulnerables y utilizándolos como carne de cañón”, afirmó Agnès Callamard, secretaria general de Amnistía Internacional.
El informe se basa en entrevistas realizadas entre 2024 y 2026 a ciudadanos de Cuba, Brasil, Colombia, Egipto, Sierra Leona, Somalia, Sudáfrica y Sri Lanka. La organización recogió testimonios de prisioneros de guerra en Ucrania, combatientes, familiares, abogados, periodistas y defensores de derechos humanos.
En el caso cubano, Amnistía entrevistó a ciudadanos encarcelados en Rusia por presunta posesión de drogas. A estos hombres les ofrecieron firmar contratos militares como alternativa al cumplimiento de sus condenas.
Otros extranjeros habían excedido el plazo de sus visas o estaban amenazados con la deportación. Para ellos, ingresar al ejército ruso era presentado como una salida a la cárcel o a la expulsión del país.
El engaño comenzaba en ocasiones antes del viaje. Anuncios publicados en internet ofrecían puestos en la construcción, la informática, la logística, la seguridad o el transporte. Al llegar a Rusia, los candidatos descubrían que el supuesto empleo civil no existía.
Algunos denunciaron que los obligaron a firmar documentos redactados en un idioma que no comprendían. También relataron la confiscación de pasaportes y teléfonos, el incumplimiento de los pagos prometidos y las amenazas de prisión o muerte si intentaban escapar.
Varios fueron enviados a zonas de combate después de recibir apenas dos semanas de preparación militar, sin equipamiento suficiente y con dificultades para comunicarse con sus comandantes.
Amnistía sostiene que muchos de estos casos reúnen los elementos de la trata de personas establecidos en el Protocolo de Palermo de Naciones Unidas: captación o traslado, empleo del engaño o la coacción y una finalidad de explotación.
La organización aclara que no todos los extranjeros incorporados al ejército ruso pueden ser considerados víctimas de trata. Algunos aceptaron conscientemente un contrato militar, mientras otros desconocían su verdadero destino o quedaron privados de la posibilidad de abandonar el servicio.
Las primeras denuncias públicas sobre cubanos reclutados por Rusia aparecieron en 2023. Varios jóvenes aseguraron entonces que habían viajado con ofertas de trabajo en la construcción, pero terminaron en instalaciones militares y posteriormente en el frente.
El Gobierno cubano anunció ese año la detención de 17 personas vinculadas a una supuesta red de tráfico humano y afirmó que la isla no formaba parte del conflicto. Posteriormente, informó sobre nueve procesos judiciales contra 40 acusados, de los cuales 26 habrían sido condenados.
La Habana niega haber enviado tropas oficialmente a Ucrania. Estados Unidos, por su parte, ha señalado que existen indicios de que las autoridades cubanas toleraron o facilitaron selectivamente el flujo de reclutas. El Gobierno de la isla rechaza esa acusación.
Tampoco existe una cifra independiente y consensuada sobre el número de cubanos involucrados. Evaluaciones estadounidenses calculan que entre 1.000 y 5.000 estarían combatiendo, mientras la inteligencia ucraniana ha ofrecido estimaciones mayores sobre quienes habrían firmado contratos o sido reclutados.
Las cifras no han podido verificarse de manera independiente y miden categorías diferentes: personas captadas, contratos firmados o combatientes desplegados.
Amnistía Internacional pidió a Rusia que ponga fin a estas prácticas e investigue a los reclutadores, intermediarios, funcionarios y comandantes presuntamente implicados. También instó a los países de origen, incluido Cuba, a alertar sobre las ofertas fraudulentas, identificar a las víctimas y facilitar su repatriación.
“Estas redes de reclutamiento se extienden por todo el mundo”, advirtió Callamard, y dejan “una estela de explotación, pérdida y dolor” que supera las fronteras de Ucrania.