Sumario
- Los opositores y prisioneros de conciencia Félix Navarro y su hija Sayli Navarro exponen condiciones de vida degradantes en las cárceles de Agüica y La Bellotex en Matanzas.
La crisis humanitaria en el sistema penitenciario de la provincia de Matanzas continúa agudizándose de manera alarmante. Los presos políticos Félix Navarro y su hija Sayli Navarro denunciaron el drástico empeoramiento de las condiciones de vida en las cárceles de Agüica y La Bellotex, donde el desabastecimiento de agua potable, la reducida ración de alimentos y la falta de electricidad son parte del día a día de la población penal.
En Agüica, las autoridades penales han llegado al extremo de suministrar alimentos podridos a los reclusos.
"Llevaron un pollo que estaba podrido, que parece que se echó a perder en algún centro de elaboración. Eso fue lo que les dieron a los presos", relató Sonia Álvarez Campillo, citando a su esposo Félix, con quien conversó durante la visita familiar de este miércoles.
A la pésima alimentación se suma una severa crisis con el suministro de agua. Los reclusos en Agüica sobreviven con apenas media cubeta de agua al día, diez litros, una cantidad que deben administrar para beber, bañarse e higienizar el baño.
Asimismo, la prisión padece constantes apagones que dejan las instalaciones en total oscuridad durante toda la noche, elevando la tensión y la inseguridad dentro del penal.
El panorama en el centro penitenciario de mujeres La Bellotex no es diferente. Las reclusas se ven obligadas a cargar el agua por sus propios medios debido a la falta de sistemas de bombeo o distribución interna, al tiempo que lidian con la falta de fluido eléctrico.
La insalubridad se ha visto agravada por una severa plaga de chinches que invade los cubículos donde habitan los reclusos. Aunque los mandos han realizado fumigaciones aisladas, la falta de sistematicidad ha provocado que los parásitos proliferen con mayor fuerza en las camas de las prisioneras. Al igual que en Agüica, la alimentación en este centro se reporta como "pésima".
Más allá del deterioro físico y ambiental, el régimen carcelario mantiene un riguroso esquema de aislamiento contra los opositores. Félix Navarro acumula 90 días sin poder ver a su hija Sayli Navarroo, un distanciamiento forzado que se complementa con la suspensión de sus derechos de comunicación telefónica.
Desde el pasado mes de marzo, a Navarro se le ha negado el acceso a las llamadas telefónicas con su hija, en lo que Álvarez Campillo califica como una medida de castigo y desgaste psicológico.
Las quejas presentadas por la familia Navarro exponen una vez más la vulnerabilidad de la población penitenciaria en Matanzas y el trato degradante que reciben los internos donde la falta de recursos, la desatención médica e higiénica y la violación sistemática de los derechos humanos continúan siendo la norma bajo el control del sistema penitenciario de la isla.
Navarro, líder del opositor Partido por la Democracia Pedro Luis Boitel, y su hija Sayli, miembro de las Damas de Blanco, fueron sentenciados tras las protestas del 11 de julio de 2021, a nueve y ocho años de privación de libertad respectivamente.