Sumario
- La reciente visita a Cuba de una delegación del Consejo Mundial de Iglesias, encabezada por su secretario general Jerry Pillay, ha desatado un fuerte rechazo entre líderes religiosos independientes y defensores de la libertad de culto.
Líderes de iglesias no reconocidas en Cuba y defensores de los derechos de culto rechazaron la reciente visita a Cuba de una delegación de alto nivel del Consejo Mundial de Iglesias (CMI), encabezada por su secretario general, el reverendo Jerry Pillay.
Mientras la narrativa oficialista y el Consejo Mundial de Iglesias (CMI) destacan la "resiliencia" del pueblo cubano y el "testimonio profético", pastores que operan fuera de la regulación estatal denuncian que la visita ha sido aprovechada como una pieza de propaganda política.
En declaraciones a la prensa, Pillay, calificó este miércoles de "infundadas" las afirmaciones de que el régimen viola la libertad religiosa y acusó a Estados Unidos de usar este argumento falso "para justificar sus acciones" contra la isla.
Sin embargo, religiosos han resaltado que, a pesar del reconocimiento formal, el Partido Comunista de Cuba, a través de la Oficina de Atención para los Asuntos Religiosos (OAAR) y el Ministerio de Justicia (MINJUS), mantiene un férreo control sobre la vida y oficio de los creyentes.
“No se nos permite construir nuevos templos, eso está prohibido; ni lugares de reunión fraternal, salvo en pocas excepciones. No se nos permite la utilización de instalaciones públicas como teatros, estadios deportivos, entre otros, salvo en muy contadas excepciones, los teatros”, puntualizó el pastor Eduardo Otero, de la Comunidad Cristiana Cubana Campo Amor, afiliada a la Iglesia de Dios en Cuba, que tiene su sede en La Habana.
“Los homólogos internacionales de nuestra iglesia solo pueden realizar actividades religiosas cuando poseen una visa religiosa que solamente la concede la máxima autoridad del país. El uso de los medios de difusión masiva es extremadamente restringido, nulo”, añadió.
“La iglesia no puede adquirir propiedades privadas para uso de los oficios. No puede crear escuelas para la educación nacional. Eso está completamente prohibido porque la educación es laica y todos los niños tienen que ir a escuelas seculares”, enfatizó.
Aún con esas limitaciones, ha habido una ampliación de algunos derechos de los religiosos que no existían dos tres décadas atrás: “nos podemos reunir en las casas, podemos compartir el evangelio en las calles, podemos repartir alimento y medicina, y para mí eso es lo que estamos haciendo”.
Por su parte, el reverendo Mario Félix Lleonart, exiliado en Estados Unidos, indicó que “en medio de una crisis humanitaria sin precedentes en Cuba, provocada por el fracaso del modelo económico y político del régimen, el gobernante Miguel Díaz-Canel ha utilizado esta visita para manipular políticamente a líderes eclesiales internacionales”.
“La delegación ha sido recibida con honores oficiales, ha participado en actos públicos controlados por el Estado y ha emitido declaraciones que en la práctica legitiman un gobierno que sistemáticamente viola los derechos humanos y la libertad religiosa”.
Para Lleonart, la postura de Pillay contrasta dolorosamente con la historia del propio Consejo Mundial de Iglesias.
En ese sentido recordó al teólogo checo Joseph Romaka, quien en 1968 condenó la invasión soviética a Praga, priorizando la verdad sobre la ideología.
"El Consejo Mundial de Iglesias nació para ser la voz de los oprimidos, no el eco de los opresores", señaló.
"Romaka no calló ante los tanques; hoy, la delegación se toma fotos protocolares mientras a pocos kilómetros hay familias destruidas por la represión".
“El régimen de Díaz-Canel mantiene encarcelados a centenares de presos de conciencia, incluyendo a miembros activos de diferentes confesiones de fe”, recalcó el religioso.
Agregó que, en este momento, está encarcelado por participar en una manifestación en el pueblo de Morón, el adolescente de 16 años, Jonathan David Muir Burgos, hijo del pastor Eliel Muir Ávila de la iglesia Tiempo de Cosecha.
El enjuiciamiento y privación de libertad de líderes religiosos, como el yoruba Loreto Hernández y el pastor de la iglesia Monte de Sion, Lorenzo Rosales, por asistir a las demostraciones del 11 de julio de 2021, es una táctica utilizada por el gobierno para reprimir la disidencia y dominar la influencia de las iglesias,
El pastor Jorge Luis Pérez, líder del Ministerio Rehobot en Santiago de Cuba, asegura que más de 2000 ministerios independientes son vigilados y hostigados con la complacencia del Consejo de Iglesias acólito del gobierno.
Pérez Vázquez trajo a la palestra la persecución y censura contra las iglesias no registradas.
"Hostigan a pastores, prohíben actividades no controladas y utilizan a las instituciones internacionales para legitimar un sistema que viola derechos humanos sistemáticamente".
Según Pérez, el régimen cubano ha "usado el Consejo de Iglesias de Cuba por más de 60 años" con el objetivo de controlar, vigilar y perseguir a aquellas denominaciones que no se alinean con las estructuras oficiales.
Asimismo, reveló una persecución que trasciende el cierre de templos. "Hemos sido censurados por nuestro mensaje", relató el líder religioso, quien, recientemente, sufrió acoso de los órganos represivos tras hacerse viral un video en el que cantaba una canción cristiana.
"Me estuvieron citando a la Seguridad del Estado como si fuera un delito decir 'Cuba libre'".
El testimonio de Pérez evidencia cómo el mensaje de fe se mezcla con la exigencia de libertad en el discurso de los pastores independientes.
Los pastores de iglesias independientes demandan del órgano religioso mundial que condene públicamente las violaciones a la libertad religiosa, exija la liberación de todos los prisioneros políticos, reconozca a las iglesias independientes que sufren acoso fuera del Consejo de Iglesias de Cuba.
"Los cristianos cubanos no pedimos aplausos ni fotos", concluye Lleonart, "pedimos coherencia con el Evangelio. El silencio ante la tiranía no es ecumenismo, es complicidad".