Sumario
- Macron responsabilizó este domingo a grupos de extrema izquierda y a delincuentes por la ola de violencia que sacudió Francia el sábado, prometiendo respuestas judiciales y mano dura contra quienes saquearon comercios y destruyeron edificios públicos.
- “Quienes hayan intentado hacer caer a la República tendrán que responder por ello”, advirtió el mandatario francés.
El presidente francés, Emmanuel Macron, responsabilizó este domingo a "grupos de extrema izquierda y delincuentes" de los disturbios en el país, y prometió mano dura contra quienes saquearon comercios y destruyeron edificios públicos, en un mensaje a la nación pronunciado después de varias semanas de protestas en la calle y de un sábado especialmente violento.
“Unos alborotadores procedentes de grupos de extrema izquierda, a los que se sumaron numerosos delincuentes, saquearon comercios y destruyeron edificios públicos”, dijo Macron.
“Sentimos rabia esta noche, y también vergüenza, al ver los desastres que se vivieron en nuestras calles”, afirmó el mandatario, quien aseguró que el Gobierno será “intransigente” con quienes participaron en los actos violentos.
El presidente advirtió que habrá consecuencias judiciales: “Los que han destruido tendrán que pagar. Los que han saqueado tendrán que devolver el dinero. Los que han intentado hacer caer la República tendrán que responder por eso”.
Macron también reconoció el malestar de los jóvenes, que expresan una “gran angustia e inquietud” por su futuro. Subrayó que es necesario atender lo que plantean y no minimizar las dificultades que enfrentan, pero separó a los agitadores de los estudiantes.
“Jamás debemos confundir a los manifestantes que tienen reivindicaciones legítimas con aquellos que han destruido, destrozado y saqueado”, insistió. “Comprendo a nuestros alumnos de secundaria y a nuestros estudiantes universitarios, y ellos ocupan un lugar central en mi compromiso con la vida pública. Su voz debe ser escuchada. Nuestra responsabilidad es doble: escuchar la indignación y hacer respetar con firmeza el orden republicano”.
Según el balance preliminar de medios franceses, el fin de semana dejó unos 2.400 detenidos y 1.000 policías heridos, además de unos 1.500 comercios saqueados, después de que grupos violentos se enfrentaran a los agentes.
En la Place de la République, grupos encapuchados lanzaron fuegos artificiales y proyectiles contra la policía, que respondió con gases lacrimógenos y cañones de agua. Se incendiaron vehículos y contenedores, además de saqueo y ataques a negocios. Por la mañana, unas 100 personas atacaron la sede de la cadena CNews, rompieron cristales y bloquearon el acceso.
Las llamas arrasan la oficina de turismo de Lyon después de que fuera incendiada por manifestantes durante una protesta contra el "alto costo de vida", en Lyon, sureste de Francia, el 17 de octubre de 2026.
En Lyon, la oficina de turismo de la Place Bellecour fue saqueada e incendiada, y grupos encapuchados impidieron durante un tiempo el paso de los bomberos. La policía recurrió a gases y granadas de dispersión.
En Marsella, manifestantes irrumpieron en el ayuntamiento, atacaron una comisaría de la policía municipal y hubo saqueos en zonas comerciales. En Burdeos varios comercios fueron saqueados. Hechos similares se reportaron en Grenoble, Aviñón, Rennes, Toulouse, Montpellier y Niza.
Incendio en el ayuntamiento de Limoges, en el centro de Francia, después de que un grupo de personas irrumpiera en el edificio durante las protestas del 17 de octubre de 2026.
Una de las imágenes más impactantes de la jornada fue el incendio en el ayuntamiento de Limoges.
"¿Por qué quemar el Ayuntamiento de Limoges? ¿Cómo pueden llegar a semejante extremo? Nada lo explica. Nada lo justifica", dijo Macron durante su discurso.