La violencia se dispara en Cuba impulsada por el colapso económico y la falta de amparo estatal

La policía investiga la escena del asesinato a tiros de un hombre en la ciudad de Colón, Matanzas, en julio pasado.

Sumario

  • Cubalex registró en agosto al menos 52 muertes violentas en Cuba, un aumento del 40% respecto a julio.
  • El informe incluye cinco feminicidios, cinco suicidios y una tentativa, aunque advierte sobre un fuerte subregistro debido al hermetismo estatal.
  • Los homicidios están asociados principalmente a violencia callejera, robos y hurtos, con uso recurrente de armas blancas y un contexto marcado por crisis económica, mercado negro y circulación de drogas como el “químico”.

Un sombrío panorama de inseguridad se abre paso en la cotidianidad cubana. Las cifras más recientes de monitoreo independiente dibujan un escenario alarmante: solo durante el mes de agosto se contabilizaron al menos 52 muertes violentas en la isla, casi dos diarios.

La tendencia, lejos de contenerse, evidencia un deterioro sostenido de la convivencia social en el país: En agosto, los crímenes de sangre experimentaron un salto del 40% respecto a los 37 casos confirmados el mes previo.

Según los registros del centro de asesoramiento legal Cubalex, agosto cerró con un saldo total de 314 incidentes vinculados a la criminalidad e inseguridad ciudadana. La cifra abarca cinco feminicidios, cinco suicidios y una tentativa. Sin embargo, los analistas enfatizan que estos números distan de ser absolutos.

"De todos los subregistros que hemos procesado desde que recopilamos datos, agosto figura como el periodo con mayor cantidad de homicidios detectados", explicó el jurista de la organización, Raudiel Peña.

“No sabemos ya para tiempos anteriores, o sea, para meses o años anteriores, si hubo más o menos de esa cifra, pero en la medida que la crisis se ha agudizado, la violencia también”, precisó.

Aunque Cubalex no logró precisar el tipo de arma en la mayoría de los casos, la alerta destaca el uso recurrente de armas blancas en los homicidios.

“La mayor parte de las armas que se utilizan no pudieron ser identificadas por nuestro equipo de monitoreo, pero lo que destacamos en la alerta es el uso de armas blancas para cometer los homicidios y los principales móviles están por regla general asociados a fenómenos que tienen que ver con violencia callejera o la comisión de delitos contra la propiedad, robos hurtos”, destacó Peña.

El especialista subrayó que, si bien existen trabas severas para fiscalizar cada suceso debido al hermetismo estatal, la correlación es inequívoca: "En la medida en que la crisis se agudiza, la violencia escala de la misma manera".

En el repunte de los delitos de sangre en la isla convergen no solo la crisis económica con su espiral inflacionaria y escasez crónica de alimentos y fármacos, sino que, de acuerdo a diversas investigaciones, influye el auge del mercado negro y la circulación de drogas de bajo costo, como el conocido "químico" que han desatado ajustes de cuentas y conductas violentas impredecibles.

Asimismo es determinante la poca efectividad y bajo nivel de la policía que encausa sus esfuerzos hacia la persecución política y el sofocamiento del disenso, relegando la protección del ciudadano y el patrullaje en las comunidades.

La severa crisis energética deja a oscuras vastas zonas urbanas durante la noche, convirtiéndolas en terreno fértil para los criminales. A esto se suma el despoblamiento provocado por la estampida migratoria, que ha mermado las filas de las instituciones de orden público.

Uno de los principales escollos para dimensionar el problema reside en el secretismo gubernamental. La ausencia de datos oficiales actualizados periódicamente sobre homicidios y violencia machista deja un vacío que solo los reportes ciudadanos y la labor de plataformas independientes logran superar.

No obstante, gracias a la penetración de internet y el uso de dispositivos móviles, los episodios que antes quedaban bajo la sombra de la censura oficial logran salir a la luz, mostrando la verdadera envergadura de una crisis que golpea en el corazón de la sociedad cubana.