Sumario
- OGAT reportó un aumento del 84,6 % en los feminicidios entre el primer y segundo trimestre de 2026, con víctimas de entre 7 y 79 años y al menos 32 menores afectados por la pérdida de sus madres o cuidadoras.
- El observatorio anunció una nueva categoría para monitorear posibles suicidios feminicidas relacionados con violencia de género y reiteró que Cuba carece de una ley integral contra la violencia hacia las mujeres y de mecanismos efectivos de protección.
El feminicidio número 47 documentado en Cuba durante 2026 por el subregistro independiente del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT) dejó a la doctora Yanelkys Alonso Valdés muerta, a su madre de más de 75 años gravemente herida y a otro familiar lesionado, en un caso que evidencia cómo la violencia feminicida atraviesa generaciones y alcanza a familias enteras.
Alonso Valdés, una obstetra de 55 años, fue asesinada durante la madrugada del 23 de agosto, presuntamente por su expareja, dentro de su vivienda, en Güines, Mayabeque.
“Hay algo particularmente doloroso en este caso: la violencia no terminó en ella”, dijo a Martí Noticias Ileana Álvarez, directora del OGAT.
La madre de la víctima permanece hospitalizada debido a la gravedad de las heridas. Otro familiar, que intervino para defender a las dos mujeres, también fue atacado, aunque sus lesiones no representarían un peligro para su vida.
“Tenemos a una mujer de 55 años asesinada, a su madre, de más de 75, gravemente herida, y a una familia entera alcanzada por la violencia”, señaló Álvarez.
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OGAT confirma feminicido 47 en Cuba
Según una publicación de Alas Tensas, el presunto agresor se autolesionó después del ataque y se encuentra detenido. La organización expresó sus condolencias al hijo de Alonso Valdés, residente en el exterior, y a los demás familiares, colegas y pacientes de la doctora.
“Era una doctora, una obstetra, una mujer que cuidaba vidas”, subrayó Álvarez. “Su asesinato, mientras su madre anciana también era atacada dentro del hogar, muestra de una manera terrible hasta dónde está llegando la sociedad cubana y qué desprotegidas están las mujeres”.
Un subregistro que continúa aumentando
Con la muerte de Alonso Valdés, el OGAT contabiliza en su subregistro independiente 47 feminicidios, 20 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contextos de violencia feminicida durante 2026.
La organización realiza este monitoreo ante la ausencia en Cuba de estadísticas oficiales actualizadas, transparentes y verificables sobre la totalidad de estos crímenes. Los casos son analizados a partir de denuncias ciudadanas, testimonios de familiares, publicaciones en redes sociales y otras fuentes disponibles.
El ataque contra la madre de Alonso Valdés fue incorporado al registro de intentos de feminicidio. La cifra de casos confirmados podría aumentar. El OGAT investiga otros 12 posibles feminicidios y 14 intentos reportados durante 2026, los cuales todavía no han sido incluidos en el subregistro como casos verificados.
También solicitó acceso a los informes de investigación sobre las muertes de Anais Tamayo Puente y Ana Vivian Suárez Cruz.
El subregistro del OGAT refleja una aceleración de la violencia durante la primera mitad del año. La organización documentó 37 feminicidios en ese período: 13 entre enero y marzo y 24 entre abril y junio. La variación representa un aumento del 84,6% entre el primer y el segundo trimestre.
“El 2026 presenta señales muy alarmantes”, advirtió Álvarez.
La violencia también afecta a personas de diferentes edades. Entre las víctimas documentadas durante el primer semestre había personas desde los 7 hasta los 79 años. Tres eran menores de edad y al menos 32 niñas, niños y adolescentes resultaron afectados por la pérdida de sus madres o cuidadoras.
“La violencia está atravesando generaciones”, afirmó la directora del OGAT. “La crisis está afectando a jóvenes, niños, adultos y ancianos. No hay quien quede fuera de peligro”.
Álvarez sostuvo que el aumento de los casos ocurre en medio de una “depauperación general” de la sociedad cubana, marcada no solamente por la crisis económica, sino también por el deterioro de los servicios públicos, el sistema sanitario, las estructuras familiares y las redes comunitarias de cuidado.
“Hablamos del deterioro simultáneo de las condiciones materiales de vida, los servicios públicos, la salud, la familia, las redes de cuidado y las posibilidades que tiene una persona vulnerable de pedir ayuda y encontrar protección”, explicó.
De acuerdo con la activista, los apagones, la escasez de alimentos y medicamentos, la emigración y la fragmentación familiar debilitan los mecanismos que deberían permitir a las mujeres denunciar la violencia y recibir protección.
En el caso de Alonso Valdés, su hijo adulto reside fuera de Cuba, mientras que su madre anciana permanece hospitalizada tras el ataque.
OGAT incorpora una nueva categoría
El observatorio anunció que comenzó a dar seguimiento a posibles casos de suicidio feminicida, una modalidad que busca identificar muertes por suicidio que pudieran estar relacionadas con violencia de género, amenazas, control o abusos previos.
El OGAT reconoció que estos casos son difíciles de corroborar debido a la falta de información pública y de acceso a las investigaciones oficiales. La organización observa bajo esta nueva categoría el caso de Bárbara Sánchez González.
Álvarez recordó que Cuba no cuenta con una ley integral específica contra la violencia hacia las mujeres y las niñas. El feminicidio tampoco está tipificado como delito autónomo y, según la activista, no existe una red pública suficiente de refugios ni mecanismos efectivos de protección.
“Las instituciones y el Estado tratan de dar una visión de que en Cuba sí se protege a las mujeres, pero la realidad demuestra que no es así”, afirmó.
Para la directora del OGAT, la muerte de Alonso Valdés no debe presentarse únicamente como una nueva cifra dentro del subregistro.
“El asesinato de Yanelkys no puede verse como un hecho aislado ni convertirse simplemente en el número 47 de una estadística”, concluyó.