El botín y los rostros de GAESA, corazón cleptocrático del régimen cubano

Vista de la sede de GAESA, el emporio militar cubano.

Sumario

  • EEUU anunció el 7 de mayo de 2026 nuevas sanciones contra GAESA, su presidenta Ana Guillermina Lastres Morera y entidades vinculadas, acusándolas de enriquecer a la élite militar cubana y financiar la represión.
  • GAESA controla entre el 34% y 41% de la economía cubana, posee activos ilícitos estimados en 20.000 millones de dólares y opera en sectores clave como turismo, comercio, banca, telecomunicaciones, petróleo, logística y exportación de servicios médicos.
  • Investigaciones revelan estructuras offshore y propiedades de Lastres Morera en Panamá y Londres, reservas multimillonarias de Gaviota y CIMEX, y esquemas de reventa de petróleo y trabajo forzoso en brigadas médicas, todo fuera del control estatal y sin beneficio para la población.

El 7 de mayo de 2026, el Departamento de Estado de EE.UU., bajo la dirección del secretario Marco Rubio, anunció nuevas sanciones contra el Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), su presidenta, Ana Guillermina Lastres Morera, y otras entidades vinculadas al régimen cubano. Estas medidas, amparadas en la Orden Ejecutiva 14404 del presidente Donald Trump, apuntan directamente al núcleo económico y financiero del poder militar en Cuba.

En su comunicado de prensa, la cancillería estadounidense describió a GAESA como “el corazón del sistema comunista cleptocrático de Cuba”.

Preguntado por la prensa, Rubio aclaró que estas no son sanciones contra el pueblo cubano:

"¡Es una sanción contra esta empresa que ROBA al pueblo cubano para beneficio de UNOS POCOS! (...) Las impusimos ayer, y vamos a adoptar MÁS, por cierto. (...) Se trata de un holding creado por generales en Cuba que ha generado miles de millones de dólares en ingresos, ninguno de los cuales beneficia al pueblo cubano", dijo el secretario de Estado.

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"Ni un solo CENTAVO beneficia al pueblo cubano. Lo entienden, ¿verdad? No sé si lo saben. Está el gobierno cubano, y tiene un presupuesto. Y luego está esta empresa privada que tiene MÁS dinero que el gobierno. (...) Nada del dinero de esa empresa se destina a construir una sola carretera, un solo puente, ni a proporcionar un grano de arroz a un cubano, excepto a las personas que forman parte de la empresa", añadió.

Rubio subrayó que es, precisamente, eso lo que EEUU está sancionando: una empresa que "se apropia de todo lo que genera dinero en Cuba y lo deposita ilegalmente en los bolsillos de unos pocos allegados al régimen".

La nota de prensa del Departamento de Estado explica que “este conglomerado militar controlado por las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) opera como una estructura diseñada para generar ingresos no para el pueblo cubano, sino exclusivamente para enriquecer a la élite corrupta del régimen. Sus ganancias, que no pasan por el presupuesto estatal ni benefician a la población, se destinan al mantenimiento del aparato represivo y al enriquecimiento personal de altos funcionarios, mientras los cubanos enfrentan hambre, escasez de medicamentos, apagones y el colapso de la infraestructura”.

Rubio enfatizó que GAESA controla un estimado del 40% o más de la economía de la isla y posee hasta 20 mil millones de dólares en activos ilícitos, muchos de ellos en cuentas en el exterior.

Estas sanciones se suman a una larga lista de acciones punitivas previas contra subsidiarias de GAESA, como Gaviota, CIMEX, TRD Caribe y Fincimex, y buscan privar al régimen de recursos que financian la represión y la desestabilización regional y enriquecen a la élite del poder.

Hasta hace relativamente poco, GAESA era un organismo nebuloso para los cubanos, ya que ni sus cuentas ni su nombre suelen aparecer en los debates del Partido Comunista, la Asamblea Nacional o los medios oficiales. Pero gracias a las redes sociales y medios independientes, los cubanos han ido desenmascarando a este pulpo empresarial-militar que ha desplegado sus tentáculos sobre prácticamente toda la moneda dura que entra al país.

Cuando comenzó la construcción del Hotel Iberostar de 42 pisos en 23 y K, en pleno Vedado habanero ─una vergüenza hoy con todas sus luces encendidas en medio de la penumbra de los apagones en La Habana─ los cubanos enseguida lo bautizaron como “la Torre López-Calleja en referencia al posteriormente fallecido presidente de GAESA, el yerno de Raúl Castro, General de Brigada, Luis Alberto Rodríguez López-Calleja.

Historia y expansión

GAESA surgió en los años 80, por iniciativa de Raúl Castro, entonces ministro de las FAR, quien delegó en un puñado de asesores para reformar desde las Fuerzas Armadas la economía de Cuba. Les ordenó buscar en el mundo políticas económicas interesantes que pudieran ser adaptadas a la realidad cubana. Uno de los más poderosos entre estos asesores era el general Julio Casas Regueiro, contador de un banco devenido comandante guerrillero bajo las órdenes de Castro. En las reuniones, Castro solía elogiar a Casas por su naturaleza ahorrativa, que aplicaba para controlar costos y mejorar la eficiencia de cualquier misión que se le confiara. El ministro le asignó a Casas la creación de lo que luego sería GAESA, y Rodríguez López-Calleja (fallecido en 2022), hijo de un general y yerno de Raúl Castro, se convirtió en su asistente principal y luego en su principal artífice y presidente ejecutivo durante décadas, transformándolo en un vasto conglomerado.

Con la llegada de Castro (el menor) al poder -interinamente en 2006 y, formalmente, en 2008-, GAESA inició una agresiva expansión. Absorbió del Ministerio del Interior a CIMEX (Corporación CIMEX S.A.), una poderosa entidad que operaba tiendas en divisas, gasolineras, importaciones y una red internacional de empresas en paraísos fiscales como Panamá. Esta adquisición duplicó o triplicó su tamaño.

Posteriormente, tras la muerte de su presidente, el historiador de La Habana Eusebio Leal, incorporó Habaguanex, el conglomerado que gestionaba hoteles, restaurantes y comercios en el casco histórico de la capital. Luego se hizo también con el control de Grupo Palco, que ofrece servicios para eventos, gestiona bienes raíces y proporciona mantenimiento a embajadas extranjeras, y Almacenes Universales, una empresa de logística que opera la Zona Especial de Desarrollo Mariel, establecida para atraer inversión extranjera. Almacenes Universales determina qué cubanos pueden trabajar en la ZEDM.

Tras el desplome de la Unión Soviética, en 1991, Fidel Castro se vio forzado a aceptar reformas para atraer divisas a Cuba, incluyendo la legalización del dólar y una apertura al turismo internacional. La publicación estadounidense Bloomberg ha explicado cómo esto potenció el papel protagónico de GAESA en la economía cubana.

Su rama turística, Grupo de Turismo Gaviota, comenzó a cerrar acuerdos con cadenas internacionales como las españolas Meliá Hotels International e Iberostar Hotels & Resorts para la construcción y administración de hoteles y balnearios, principalmente en los cerca de 20 kilómetros de prístinas aguas y fina arena blanca de la Playa de Varadero, unos 100 km al este de La Habana. La condición era que estas firmas se ocuparían de la gerencia y la comercialización, pero GAESA retendría en todos los casos el paquete de control.

GAESA se apropió así, progresivamente, de las principales ramas generadoras de divisas del país: turismo (a través de la constructora Almest y el Grupo Gaviota), comercio mayorista y minorista (CIMEX y TRD Caribe), gasolineras (Servicupet), reventa de petróleo y combustibles (Cubametales), alquiler de autos, remesas (Fincimex y posteriormente Orbit), telecomunicaciones (participación en ETECSA), la Zona Especial de Desarrollo Mariel (logística y puerto), y los ingresos por misiones médicas internacionales (Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos). También controla el Banco Financiero Internacional (BFI) y RAFIN, dominando el sistema financiero en divisas.

Esta concentración convierte a GAESA en un “Estado dentro del Estado”, con monopolios que se calcula le permiten captar entre el 34% y 41% de las exportaciones de bienes y servicios del país. Se calcula que sus ingresos superan en más de tres veces el presupuesto estatal cubano.

Inversiones y prioridades: hoteles versus pueblo

Mientras el pueblo cubano sufre una de las peores crisis económicas de su historia, con hospitales sin medicamentos, agricultura colapsada y una red eléctrica en ruinas, GAESA destina recursos masivos al turismo.

Entre 2021 y 2023, mientras la pandemia de COVID-19 devastaba en Cuba el sistema de salud y paralizaba el turismo, el 36% de todas las inversiones gubernamentales se destinó a la construcción de hoteles y al sector turístico, según estimaciones basadas en cifras oficiales citadas por Mauricio de Miranda Parrondo, economista cubano y profesor de la Pontificia Universidad Javeriana en Colombia. En comparación, solo el 2,9% de las inversiones se destinaron a la agricultura, el 1,9% a programas de salud y asistencia social, y el 1,3% a la educación.

GAESA no rinde cuentas a la Asamblea Nacional ni a la Contraloría General de la República. Su opacidad es total; Gladys Bejerano, excontralora, reconoció públicamente que no podía auditarlos.

Sancionada por EEUU

Si el finado Luis Alberto Rodríguez López-Calleja había sido sancionado por Estados Unidos en septiembre de 2020 por su rol al frente de GAESA y el uso de sus ingresos para reprimir al pueblo cubano y financiar la colonización cubana de Venezuela, ahora le tocó el turno a su sucesora.

La General de Brigada Ania Guillermina Lastres Morera, recién sancionada por EE.UU. ha sido testaferro de empresas y propiedades inmobiliarias registradas en Panamá y Londres, según reveló una exhaustiva investigación del sitio digital independiente ADN Cuba. Estas incluyen:

-Al menos 4 apartamentos en Ciudad de Panamá vinculados a una empresa asociada a Lastres.

-Varias sociedades offshore en Panamá (Alisan, Anlamex, Lukenwest).

-Una empresa registrada en Londres en 2019 (Allincom Limited) vinculada a redes empresariales relacionadas con Panamá.

Investigaciones periodísticas indican que estas estructuras estarían conectadas con operaciones internacionales del entorno empresarial de GAESA.

Como consta en un manifiesto de vuelo, el 1ro de mayo de 2024 Lastres Morera viajó a Panamá, donde vive y trabaja su hija Any, acompañada de su esposo Ismael Rodríguez Díaz y el nieto de Raúl Castro e hijo de López-Calleja, Raúl Guillermo Rodríguez Castro. ¿Visita familiar o depósito de millones? Sin duda, un paraíso fiscal como Panamá es uno de sus lugares favoritos para guardar de tentaciones humanitarias los tesoros que generan para la élite las diferentes ramas de GAESA.

Ana Guillermina Lastres Morera figura en la lista del proyecto represorescubanos.com de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba.

Ana Guillermina Lastres Morera, presidenta de GAESA.

Turismo

Las ramas de GAESA, Almest y Gaviota, han construido u operan decenas de hoteles de lujo. Una investigación que realizamos en Martí Noticias en 2018 arrojó que en 2014 Gaviota aparecía en el lugar 55 el escalafón anual de las 300 mayores compañías hoteleras del mundo confeccionado por la revista Hotels con 23.583 habitaciones.

Pero si las habitaciones de Gaviota se combinaban con las de Cubanacán, dedicada al turismo no playero (en el lugar 84 con 15.800), GAESA figuraba como la compañía número 34 del mundo con 39.383 habitaciones, justo debajo de The Walt Disney Company (39.751)

Documentos filtrados que fueron analizados por The Miami Herald revelaron que, solo Gaviota, tenía alrededor de 4.300 millones de dólares en cuentas bancarias en 2024, mientras el gobierno alegaba no tener fondos para necesidades básicas (por ejemplo, 339 millones de dólares anuales para medicamentos).

Tres directivos de Gaviota aparecen en el proyecto represorescubanos.com de la Fundación para los Derechos Humanos en Cuba: su presidente, el coronel del MINFAR Carlos M. Latuff Carmenate; su director de mercadeo, el también coronel Frank País Oltuski Rodríguez, y el director de las Marinas del Grupo, Raúl Finalé Sánchez.

Frank País Oltuski, Rodríguez, Director de Mercadeo de Gaviota; Carlos M. Latuff Carmenate, presidente de Gaviota, y Raúl Finalé Sánchez, director de las marinas de Gaviota.

CIMEX

CIMEX S.A. era una poderosa entidad del Ministerio del Interior que operaba tiendas en divisas, gasolineras, exportaciones y una red internacional de empresas en paraísos fiscales como Panamá. Fue absorbida por GAESA en 2010. CIMEX engloba a la agencia de viajes Havanatur, a Havanautos, de alquiler de autos, así como empresas que dan soporte a diversos hoteles y complejos turísticos. Pero sus dos mayores fuentes de moneda convertible son las TRD (Tiendas Recaudadoras de Divisas) Caribe, y Fincimex-Orbit, encargada de gestionar las remesas familiares.

TRD Caribe dio un reciente paso hacia la dolarización, con la apertura de decenas de tiendas en las que solo se puede pagar en dólares, una moneda que no se paga en Cuba.

Fincimex fue sancionada por Estados Unidos y sustituida por un travesti supuestamente civil, Orbit, que casualmente tiene su sede en Miramar al lado de la de Fincimex y emplea a trabajadores de esta.

Emilio Morales, economista y presidente de The Havana Consulting Group, ha calculado que por cada 100 dólares enviados a un familiar en Cuba, GAESA retiene aproximadamente 74,33 dólares. incluyendo la venta de productos en tiendas dolarizadas con un sobreprecio del 240% sobre el costo. De esta forma, la remesa no llega nunca íntegramente al destinatario en divisas convertibles, sino que se transforma en un mecanismo de captación de dólares para el estamento militar-partidista.

Según filtraciones de documentos de CIMEX analizados por The Miami Herald, sus reservas líquidas ascendían en marzo de 2024 a 14.500 millones de dólares, fondos equivalentes a una porción significativa de las reservas internacionales del país, pero que operan en la economía paralela de GAESA, fuera del control del Banco Central.

En represorescubanos.com aparecen varios directivos de CIMEX, entre ellos su director, coronel Héctor Oroza Busutil, la directora general de las Tiendas de Recaudación de Divisas Ana María Ortega Tamayo y la directora de Orbit, Diana Rosa Rodríguez Pérez.

Héctor Oroza Busutil, director de Cimex; Diana Rosa Rodríguez Pérez, directora de Orbit, y Ana María Ortega Tamayo, directora general de TRD Caribe.

Banca

GAESA (controla gran parte del sistema financiero y bancario cubano a través de su dominio sobre las divisas, instituciones clave y flujos internacionales.

En 2016, el conglomerado tomó el control del Banco Financiero Internacional, BFI, el cual maneja la mayoría de las transacciones internacionales de Cuba (importaciones, exportaciones, pagos en divisas). Esto le permite operar casi el 95% de los flujos de comercio exterior y las reservas internacionales en divisas. Exfuncionarios del Banco Central han confirmado que las reservas del país no las administra directamente el BCC, sino el BFI, que pertenece a GAESA.

A través del BFI y otras entidades financieras como RAFIN S.A, GAESA tiene influencia directa sobre el sistema financiero. Controla operaciones bancarias relacionadas con turismo, comercio minorista (vía CIMEX), remesas (aunque ha perdido terreno en este sector ante redes informales) y otros flujos de dólares.

Telecomunicaciones

GAESA obtiene al menos el 33.15 % de las ganancias de la Empresa de Telecomunicaciones de Cuba S.A (ETECSA), incluyendo recargas, roaming, internet, venta de celulares, etc., servicios que son pagados mayormente por los familiares en el exterior de los cubanos. Para ello la empresa hace publicidad de ofertas especiales dirigida a los exiliados.

Tania Elena Velázquez Rodríguez, Presidenta de ETECSA.

Este control proviene de dos de sus entidades, RAFIN, que adquirió de Telecom Italia el 27 % de las acciones en 2011, y Banco Financiero Internacional, que tiene el 6,15 %.

La presidenta del monopolio estatal, Tania Elena Velázquez Rodríguez, aparece en represorescubanos.com acusada de contribuir a reprimir la libertad de expresión e información del pueblo cubano y su derecho proclamado por Naciones Unidas al acceso asequible a internet, al imponer y justificar públicamente un prohibitivo e impopular aumento de los precios del servicio de datos móviles, anunciado el 30 de mayo de 2025.

Zona Especial de Desarrollo Mariel

GAESA, a través de su empresa Almacenes Universales S.A., es la entidad responsable de la administración, operación y control de la Zona Especial de Desarrollo Mariel y del Puerto de Mariel (Terminal de Contenedores).

La ZED Mariel (creada por el Decreto-Ley 313/2013) es una zona económica especial de 465 km² diseñada para atraer inversión extranjera con incentivos fiscales, aduaneros y laborales.

El megapuerto fue construido principalmente con financiamiento brasileño. La administración de Dilma Rousseff aceptó en pesos cubanos y a través de un banco de la isla las garantías del préstamo de poco más de 800 millones de dólares, y no como suele hacerse, en euros o dólares y por mediación de un banco internacional de prestigio, hecho por su banco de fomento, el BNDES, a la constructora brasileña Odebrecht para las obras en Mariel. También se dio a La Habana un plazo de 25 años para amortización.

Ana Teresa Igarza Martínez.

GAESA asumió el control de la zona en los últimos años (alrededor de 2011-2017 según reportes), integrándola a su estructura.

En represorescubanos.com aparece Ana Teresa Igarza Martínez, exdirectora jurídica de GAESA, miembro de las Fuerzas Armadas, diputada a la Asamblea Nacional y directora general de la Zona Especial de Desarrollo Mariel.

Petróleo

Cubametales, la empresa estatal cubana encargada de la importación y exportación de petróleo, combustibles, aditivos y lubricantes, forma parte de GAESA. Ha sido la principal receptora y fletadora de envíos de crudo venezolano a Cuba.

En julio de 2019, el Departamento del Tesoro de EEUU (OFAC) la sancionó bajo la orden ejecutiva 13850 por su apoyo al régimen de Nicolás Maduro mediante la importación continua de petróleo venezolano (hasta 53.000 barriles diarios en acuerdos previos). Esto ha limitado sus operaciones.

Entre finales de 2024 y 2025, en medio de constantes apagones en la isla, Cuba recibió alrededor de 70.000 barriles diarios de crudo y productos refinados, pero la mayor parte fue revendida por La Habana.

En diciembre de 2025 el diario estadounidense The New York Times expuso el esquema de reventa de petróleo, con el que el régimen de Nicolás Maduro subsidiaba al régimen castrista.

Según el reportaje del Times, documentos de la petrolera estatal venezolana PDVSA, datos de seguimiento marítimo y funcionarios citados por medios como AP, Reuters y POLITICO. El régimen revendía cerca del 60% (unos 40.000 barriles diarios)— a mercados asiáticos, generando ingresos para el Estado mientras la isla enfrentaba apagones y escasez. Esto se hizo a través de transbordos en alta mar y reexportaciones. Esta versión fue confirmada a The Miami Herald por un alto funcionario estadounidense que pidió el anonimato.

“Se cree que parte de ese dinero ha sido utilizado por funcionarios cubanos para adquirir bienes básicos, aunque la opacidad de la economía del país dificulta estimar a dónde termina yendo ese dinero, cómo se gasta o cuánto va a parar a intermediarios comerciales con vínculos con ambos gobiernos”, afirmaba el diario neoyorquino.

Según la publicación, la persona principal que gestionaba el flujo de petróleo entre Cuba y Venezuela era un empresario panameño llamado Ramón Carretero Napolitano, también sancionado por EEUU.

En diciembre de 2025 el diario La Prensa de Panamá destapó los vínculos de Carretero Napolitano con Raúl Guillermo Rodríguez Castro.

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En un reportaje complementario el diario The Miami Herald señaló que registros de vuelo obtenidos por La Prensa mostraban que el nieto de Raúl Castro e hijo del difunto presidente de GAESA viajó a Panamá 13 veces en 2024 y al menos 10 veces al año siguiente, en el mismo jet de lujo que utilizó luego para reunirse con asesores de Marco Rubio durante una cumbre del CARICOM en San Cristóbal y Nieves), o en jets privados vinculados a Carretero Napolitano. Agrega el Herald que el empresario istmeño obtuvo contratos lucrativos del régimen de Maduro en Venezuela y había hecho negocios con CIMEX, la mayor sociedad del conglomerado GAESA, registrada en Panamá.

Una investigación paralela de la plataforma independiente de periodistas venezolanos Armando Info indica que Carretero mantiene operaciones en Cuba asociadas a GAESA desde 1996 a través de la Corporación Logística del Caribe, una de las empresas con las que el hombre de negocios obtuvo contratos millonarios del régimen chavista, y que cuenta con registro para sociedades mercantiles extranjeras en Cuba desde entonces. También señala que en noviembre de 2024 Edwin Abel Pitty Madrid, un empleado leal del Grupo Carretero recibió el beneplácito cubano como embajador de Panamá en La Habana.

Servicios Médicos

La exportación de médicos es una de las principales fuentes de ingresos del régimen. A través de la Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos (controlada por GAESA), Cuba envía brigadas médicas al exterior y retiene, u obliga a los profesionales a remesar entre el 75 y el 90% de su remuneración. El esquema, la mayor fuente de ingresos del gobierno de la isla, incluye la mayoría de los indicadores de trabajo forzoso considerados por la Organización Internacional del Trabajo, OIT: abuso de la vulnerabilidad, restricción de movimiento, aislamiento, acoso sexual, intimidación y amenazas, retención de documentos de identidad, retención de salarios, condiciones de vida y de trabajo abusivas o en lugares peligrosos, y exceso de horas extras, así como la obligación de inflar las estadísticas y hacer proselitismo político a favor de los aliados del gobierno de Cuba.

La Habana ha ido perdiendo ingresos por estos servicios, de unos 11 mil millones anuales entre 2015 y 2019 a alrededor de 4.600 millones en la actualidad. El contingente más numeroso es el de México, con unos 4.100 médicos cubanos, principalmente especialistas.

Investigaciones periodísticas y organizaciones civiles en México denunciaron pagos millonarios (2.019 millones 98.000 pesos entre 2022 y junio de 2025) realizados por el Gobierno Federal a la empresa estatal Comercializadora de Servicios Médicos Cubanos, S.A. (CSMC), impidiendo que llegaran directamente a los profesionales de la salud en lo que organismos internacionales consideran una forma de "esclavitud moderna" o trabajo forzado.

GAESA jugó entonces otra carta travesti similar a la que usó para camuflar a Fincimex: encargó de recibir y enviarle esos fondos a Neuronic Mexicana S.A. de C.V., una sucursal aparentemente privada de Neuronic S.A., dependencia de la empresa cubana BioCubaFarma.

Neuronic Mexicana actuaba ya como representante legal y comercial de laboratorios cubanos (como AICA) en México y canalizaba pagos, contratos y transferencias hacia entidades estatales cubanas. Participó en la creación de la empresa mixta IncuBIO en la Zona Especial de Desarrollo Mariel ─un predio de GAESA─ junto a CIMAB S.A. para distribuir productos biotecnológicos desarrollados principalmente por el Centro de Neurociencias de Cuba (CNEURO) y otros de BioCubaFarma.

Tania Guerra Pérez, presidenta de Neuronic Mexicana S.A. de C.V.

La rama de México es presidida por la mexicana naturalizada cubana Tania Guerra Pérez, graduada como ingeniera industrial de la universidad tecnológica de La Habana (CUJAE) y quien tiene al menos tres residencias en zonas congeladas de la capital cubana.

Guerra Pérez aparece también en la lista del proyecto represorescubanos.com por complicidad con trata de personas, trabajos forzosos y esclavitud moderna

Maquila mafiosa

En resumen, como dice el Laboratorio de Ideas Cuba Siglo 21, GAESA funciona como una “maquila”, con total impunidad y sin auditorías, para captar dólares independientemente de la vía de entrada. Un modelo de apropiación institucionalizada de la moneda dura que debería aliviar las penurias del pueblo cubano pero que se revierte en financiamiento para el aparato represivo y en la dulce vida de las castas militares y del Partido Comunista. “A través de GAESA el Estado cubano se ha convertido en un actor mafioso (…) fusionando el poder político, militar y económico en una estructura diseñada no para servir a la nación, sino para proteger y enriquecer a una élite”.