Efecto dominó: Cómo los apagones destruyen los empleos y negocios en Cuba

IMAGEN DE ARCHIVO / Negocio cerrado en La Habana

Sumario

  • En San Miguel del Padrón, Centro Habana y El Cerro, las protestas del domingo reflejaron también el hartazgo de cuentapropistas y familias que no solo soportan el calor y la pérdida de alimentos, sino la paralización de sus actividades económicas.

Los cortes de electricidad se han convertido en el principal enemigo de los pequeños negocios por cuenta propia y los empleados de pequeñas y medianas empresas (pymes), ya que no son solo una grave inconveniencia en el hogar, sino una amenaza directa a su supervivencia.

Por eso, las razones para protestar contra los apagones no se limitan solo a las molestias del calor, el déficit de agua y la descomposición de los alimentos, también se ven afectados los trabajadores particulares quienes se ven imposibilitados de prestar sus servicios o vender sus mercancías y por ende, de ganar dinero para alimentar la familia.

La noche de este domingo, residentes de San Francisco de Paula, un consejo popular del municipio habanero San Miguel del Padrón con una población cercana a los 25.000 habitantes, salieron a las calles a expresar su descontento por la prolongada falta de suministro eléctrico.

“Fue en la calle central que es la Calzada de Güines. Fueron tres repartos que salieron: Siboney, Mercedita, y La Prosperidad, parte también de Rebolledo. Les están quitando la corriente una noche entera y hasta el siguiente mediodía. Están poniendo la corriente 2 y 4 horas nada más en el día y ya se cansaron y salieron a las calles”, explicó Marlene Ricardo, vecina de la localidad.

“Pero no es simplemente el problema de la corriente la noche entera. Es que hay trabajos particulares que requieren de fluido eléctrico. Y entonces al estar tanto tiempo, las personas no pueden trabajar, no se pueden vender nada. Y si no venden, no comen y la mayoría de las familias tienen niños y ancianos”, puntualizó.

El tejido comercial, compuesto principalmente por talleres, restaurantes y puestos de comestibles, salones de belleza y pequeños comercios, es muy vulnerable. Durante las horas de corte de energía, la actividad se detiene por completo o a medias. La imposibilidad de utilizar equipos electrónicos, o mantener cadenas de frío provoca una caída drástica en las ventas.

Negocio afectado por los apagones en San Lázaro entre Espada y Hospital

“Un ejemplo si es un comercio que vende productos ya elaborados o productos congelados para la venta, los freezer no funcionan, los refrigeradores no funcionan, si tienen un negocio de cafetería no puede vender refrescos fríos, no pueden elaborar batidos, tostar los sándwiches en las tostadoras”, indicó un manifestante de Centro Habana que pidió no ser identificado.

Dos de los vórtices de las demostraciones en el Consejo Popular Cayo Hueso fueron en las intercepciones de San Francisco y San Lázaro, y en Jovellar y Espada: Hubo fuego en ambos lugares, uno en un basurero que hay en San Francisco y San Lázaro y otro en Espada y Jovellar, a unos plásticos que tenían ahí en el medio de la calle a modo de barricada”.

“La gente está muy irritada. Aquí en Centro Habana ya se están sucediendo apagones en la mayoría de los lugares y esto impacta, además en muchas economías familiares: si tienes una dulcería no puedes usar la mezcladora porque no tienes fluido eléctrico, no puedes utilizar un horno para cocinar pan o para cocinar pizza si el horno es eléctrico; pues entonces de manera general se afecta todo y fundamentalmente al comercio y la gastronomía, a los cuentapropistas que es lo que dinamiza un poco la satisfacción de las necesidades básicas como la compra de alimentos, la misma alimentación, todo se vuelve un caos”, lamentó el entrevistado.

El efecto dominó de esta crisis golpea inevitablemente a la fuerza laboral dependiente. Cuando un negocio por cuenta propia o una pyme se ve asfixiado por los apagones, la primera medida de mitigación suele ser la reducción de personal o el cese de contratos.

“Por lo menos, donde yo vivo, ellos trabajan con las plantas eléctricas, los ecoflow [estaciones de energía portátiles y generadores solares], o sea, las mipymes son las que tienen las condiciones creadas”, indicó Lorenza Piedra desde El Canal, en el municipio Cerro, donde este domingo en la noche se escuchó el retumbar de los calderos.

El conocido restaurant de comida tradicional cubana El Cuarto de Tula ubicado en la calle San Lázaro, en el Vedado habanero, ha tenido que reajustar sus servicios debido a las irregularidades del fluido eléctrico.

El restaurant y hostal El cuarto de Tula cerrado por los cortes eléctricos

“Los cuentapropistas que carecen de los implementos para producir electricidad, compran hielo a las mipymes, lo echan en una cesta y ahí en la cesta meten las cajitas de comida de venta al público, las cervezas, los refrescos, Las cosas de comer te las hacen al carbón. Pasando tremendas necesidades porque no tienen los recursos”, señaló la mujer.

Las protestas del domingo se multiplicaron por El Vedado, Playa, Regla, Habana Vieja, Marianao y Boyeros, donde los cuentapropistas se las ven negra para ganar un poco de dinero en sus actividades lastradas por la falta de electricidad.

La situación se agrava por la imprevisibilidad de los horarios de los cortes eléctricos: aquellos particulares que dependen del teletrabajo o servicios digitales, ven interrumpidas sus labores constantemente, lo que dificulta la retención de clientes.

Aunque se reportaron despliegues de fuerzas policiales en todos los lugares donde se sucedieron las protestas, no se detectaron detenciones de manifestantes, pero si restricciones al acceso a internet.