Dos meses después de los terremotos, miles de venezolanos siguen sin hogar

Un hombre camina entre los escombros de una estructura destruida en Catia La Mar, estado de La Guaira. (AFP)

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  • A dos meses de los terremotos que golpearon Venezuela, la desolación persiste en comunidades de La Guaira, donde familias que perdieron sus viviendas continúan viviendo en carpas y denuncian falta de ayuda oportuna y fallas en servicios básicos. Pese al miedo y la incertidumbre, sobrevivientes aseguran que mantienen la voluntad de reconstruir sus vidas y seguir adelante.

Dos meses después de los terremotos que golpearon Venezuela el 24 de junio, miles de sobrevivientes continúan enfrentando las consecuencias de la tragedia. En La Guaira, familias permanecen en carpas y refugios improvisados, mientras denuncian falta de respuestas sobre sus viviendas, dificultades para acceder a servicios básicos y el temor de regresar a estructuras afectadas por los sismos.

En algunas de las comunidades más golpeadas, la desolación todavía forma parte del paisaje. Viviendas destruidas, edificios evacuados y campamentos instalados junto a avenidas muestran una recuperación que para muchas familias avanza lentamente.

“Estamos peor de lo que estábamos. Han venido varias personas a supervisar los apartamentos y no nos dan respuesta”, dijo a Martí Noticias Yuleidi Castillo, una de las sobrevivientes que permanece en un campamento mientras espera conocer qué ocurrirá con el edificio que debió abandonar.

La sobreviviente explicó que existe preocupación entre los residentes ante la posibilidad de que las autoridades decidan reparar estructuras que presentan daños importantes.

“La comunidad no quiere reparación porque hay torres que están dobladas, el piso está hundido y la comunidad tiene miedo de eso”, afirmó.

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A dos meses del terremoto en Venezuela, La Guaira sigue entre carpas, miedo y desolación

Unas 24 mil personas permanecen sin hogar

El Programa Mundial de Alimentos (PMA) de Naciones Unidas informó a Martí Noticias que unas 24 mil personas permanecen sin hogar como consecuencia de los terremotos.

Para quienes perdieron sus viviendas, regresar a la normalidad continúa siendo un desafío. Algunas familias permanecen en carpas instaladas junto a avenidas mientras esperan conocer si podrán regresar a sus casas, repararlas o tendrán que comenzar nuevamente en otro lugar.

“Hay tristeza, hay desconsuelo total, pero con esperanza de acomodar todo y volver a estar como antes o mejor”, relató Ortiz.

A las dificultades habitacionales se suman problemas con servicios básicos. Los damnificados denuncian limitaciones para acceder a alimentos y agua potable en algunos de los campamentos.

“Tenemos un comedor allá atrás, pero el comedor no alcanza para todos como estamos”, explicó Castillo.

Ortiz señaló que otra de las necesidades es el “agua potable, que es la única que nos sirve para tomar porque la cisterna viene muy turbia”.

El miedo permanece

Dos meses después, el temor provocado por los terremotos tampoco desaparece. Para quienes permanecen bajo carpas o cerca de estructuras afectadas, los recuerdos del 24 de junio continúan presentes.

Felicia Medina recuerda el momento en que comenzó el terremoto y tuvo que abandonar su vivienda.

“Me batuqueó y me llevó al piso. Me levanté y salimos de la casa y cuando vimos todo destruido, allí todos los vecinos empezamos a gritar”, relató.

El balance oficial más reciente sitúa en más de 6.400 las personas fallecidas como consecuencia de los terremotos, una tragedia que además dejó miles de viviendas afectadas y provocó el desplazamiento de comunidades enteras.

Desde Miami continúa el envío de ayuda

Organizaciones de la comunidad venezolana en el sur de Florida continúan recolectando y enviando asistencia para los afectados.

Roberto Angeletti, gerente de la organización sin fines de lucro Centro AFE, aseguró que han recibido más de 700 palets de ayuda. “Hemos recibido más de 700 cargas, son 700 palets que han ido a GEM, de donde han salido aproximadamente 300 palets, algunos aéreos y otros en barco”, explicó.

Rubén Giménez, director general de Centro AFE, advirtió que la emergencia no termina con las primeras semanas posteriores al terremoto y que muchas familias necesitarán asistencia durante un período prolongado.

“Estas catástrofes son de mucho tiempo porque no es de un día para otro. La gente vive en las calles todavía, no tiene cómo trabajar, perdió casa, perdió trabajo y por eso estamos todavía recibiendo donaciones”, señaló.

Estados Unidos ha comprometido más de 386 millones de dólares en asistencia para la respuesta al desastre. Washington también ha coordinado con organizaciones humanitarias y empresas privadas el traslado de suministros hacia Venezuela.

Como parte de esos esfuerzos, el gobierno estadounidense y Amazon completaron un puente aéreo humanitario que movilizó más de 250 toneladas de suministros destinados a las comunidades afectadas.

Dos meses después de la tragedia, en La Guaira la recuperación continúa entre carpas, necesidades y recuerdos de aquella tarde del 24 de junio. Pero entre los sobrevivientes también permanece la esperanza de reconstruir sus viviendas, recuperar sus medios de vida y volver a empezar.