Benedicto XVI: Cuba necesita una sociedad abierta y renovada

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Papa Benedicto XVI saluda a Raúl Castro

Durante su visita a la isla, del 26 al 29 de marzo de 2012, el Papa afirmó que lleva en su corazón “las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren”
El papa Benedicto XVI visitó América Latina entre el 23 y el 29 de marzo de 2012. Hasta el 26 estuvo en México y ese mismo día se trasladó a Cuba, donde fue recibido con una arenga política por el gobernante Raúl Castro.

Benedicto XVI llegó a la isla como el peregrino de la Caridad y declaró que los cubanos están muy presentes en su corazón y en su oración.

“Cuba está mirando hacia el mañana para ensanchar sus horizontes” declaró el Sumo Pontífice, cuyo mensaje reconciliador clamaba que “Cuba sea la casa de todos y para todos los cubanos, donde convivan la justicia y la libertad”.

Benedicto XVI solicitó también a los cubanos que se esfuercen en “construir una sociedad abierta y renovada, una sociedad mejor, más digna de humanidad, y que refleje mejor la bondad de Dios”.

El Papa indicó que “todavía quedan muchos aspectos” en los que debe avanzar la relación entre la Iglesia Católica y el Estado de Cuba, y aseguró que lleva en su corazón “las justas aspiraciones y legítimos deseos de todos los cubanos, dondequiera que se encuentren”.

“Ruego al Señor que bendiga copiosamente a esta tierra y a sus hijos, en particular a los que se sienten desfavorecidos, a los marginados y a cuantos sufren en el cuerpo o en el espíritu, al mismo tiempo que, por intercesión de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, conceda a todos un futuro lleno de esperanza, solidaridad y concordia”.

Durante su discurso de despedida en el Aeropuerto Internacional José Martí de La Habana, el Papa pidió que ninguna persona se vea impedida por la limitación de sus libertades fundamentales y abogó por cimentar una sociedad de amplios horizontes, renovada y reconciliada.

Respecto de su experiencia en Cuba, el Pontífice destacó el viernes 21 de diciembre, en el discurso que dirigió a la Curia Romana con motivo de la Navidad, que en Cuba hubo grandes liturgias “en cuyos cantos, oraciones y silencios se podía percibir la presencia de Aquel, al que durante mucho tiempo se había querido negar cabida en el país”.

Enfatizó que “la búsqueda en ese país de un justo planteamiento de la relación entre vinculaciones y libertad, ciertamente no puede tener éxito sin una referencia a esos criterios de fondo que se han manifestado a la humanidad en el encuentro con el Dios de Jesucristo”.

La visita del Papa se caracterizó por un aumento dramático de la represión del Gobierno contra las Damas de Blanco y los opositores. Andrés Carrión, el cubano de 40 años, que gritó: ¡Abajo la dictadura! ¡Libertad para el pueblo de Cuba! ¡Monseñor, no se deje engañar! durante la homilía que ofició Benedicto XVI en Santiago de Cuba afirmó que su denuncia tuvo motivos cívicos y de principios.

El Santo Padre aprovechó su visita para conversar con el exgobernante Fidel Castro; no lo hizo con las Damas de Blanco, que se lo habían pedido. Precisamente, varios opositores y otras personas que no militan en organizaciones políticas, cuestionaron que Benedicto XVI no hubiera pedido a los hermanos Castro que reflexionaran sobre la falta de libertades en la isla, mientras la comunidad judía mostró su disgusto porque él no intercedió a favor del subcontratista estadounidense Alan Gross, quien fue condenado por la justicia castrista a 15 años de prisión por ayudar a los judíos cubanos a conectarse a internet.

El Papa en el Santuario de la Virgen de la Caridad del Cobre