Sumario
- Maura Vázquez continúa buscando a su hija Doraiky Águila Vázquez, desaparecida hace casi 19 meses, y ahora rastrea pistas en Sancti Spíritus.
- Doraiky, de 48 años y con pérdida de memoria, fue vista por última vez el 15 de marzo de 2025 en La Habana.
- La madre ha recurrido a carteles, redes sociales, activistas y vecinos para visibilizar el caso.
A casi 19 meses de la desaparición de su hija Doraiky Águila Vázquez, de 48 años, Maura Vázquez continúa una búsqueda que la ha llevado desde La Habana hasta la provincia de Sancti Spíritus.
Según explicó la mujer a Martí Noticias, viajó a Sancti Spíritus porque alguien le dijo que había visto a una persona similar a su hija.
Doraiky padece pérdida de memoria y fue vista por última vez el 15 de marzo de 2025 en la Calzada de 10 de Octubre, en La Habana, cuando salió de su vivienda durante un apagón.
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Madre busca a su hija desaparecida hace 19 meses en Cuba
Aunque la madre señala que las autoridades le han informado sobre el proceso de búsqueda, la familia ha tenido que asumir el peso principal de las indagaciones.
Con un cartel y la fotografía de su hija, Maura ha recorrido las calles de La Habana y ha recurrido al apoyo en redes sociales y a la ayuda ciudadana, como la de la activista Yureibys Torrecilla y otras personas que la han acogido en la provincia de Sancti Spíritus.
“Y yo no podía esperar. ¿Qué voy a esperar?", expresó.
En la vivienda familiar, dos hijos adolescentes de 15 y 16 años esperan el regreso de su madre. Maura explicó que los menores están muy afectados por la situación, aunque se encuentran atendidos.
Ante la falta de protocolos oficiales efectivos para dar con el paradero de mujeres desaparecidas en la isla, distintas iniciativas de la sociedad civil han asumido estas labores de visibilización y seguimiento.
El Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), con sede en España,, gestiona la Alerta Yeniset para difundir y exigir respuestas sobre casos de este tipo.
Bajo este esquema, la plataforma independiente mantiene abiertos expedientes de búsqueda como el de Felicia Gómez Díaz, de 67 años, desaparecida desde diciembre de 2024 en Trinidad, Sancti Spíritus, y el de Yanara Fernández, de 39 años, vista por última vez en agosto de 2024 en Las Tunas.
De acuerdo con denuncias recogidas por Martí Noticias entre familiares que acuden a las unidades policiales, los allegados señalan negativas de recepción, demoras e indicaciones de los oficiales de "esperar un tiempo prudencial" antes de iniciar las averiguaciones.
En este caso, el Canal Educativo, un medio de la televisión estatal cubana, difundió de manera excepcional un aviso sobre la desaparición de Doraiky Águila Vázquez a través de sus redes sociales. La publicación se realizó a petición de la madre, rompiendo el comportamiento institucional habitual frente a estos hechos.
La Alerta Yeniset es un mecanismo de difusión y búsqueda ciudadana creado en Cuba de forma conjunta por la plataforma feminista Yo Sí Te Creo en Cuba y el Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT).
Este protocolo de emergencia civil opera a través de redes sociales y canales digitales para difundir, reportar y colaborar en la localización de mujeres, niñas y personas vulnerables desaparecidas en el país.
Su implementación, explica OGAT, responde a la ausencia de estadísticas oficiales transparentes, alertas públicas institucionales y canales gubernamentales de seguimiento.
El nombre del protocolo rinde homenaje a Yeniset Rojas Pérez, una joven de 33 años que desapareció en marzo de 2022 en Ranchuelo, Villa Clara, y cuyo cadáver fue hallado diez meses después.
De igual manera, páginas de Facebook como Desaparecidos en Cuba y Buscando personas desaparecidas son utilizadas por las familias como una vía alternativa para reportar la pérdida de un ser querido.
Activistas y organizaciones independientes han señalado de manera recurrente tres factores principales que inciden en esta problemática: la ausencia de registros y alertas tempranas y las carencias en el sistema sanitario y de atención.
Según explican, la escasez de medicamentos, el deterioro de las instituciones para la tercera edad y las dificultades económicas de las familias para disponer de cuidadores a tiempo completo incrementan el riesgo de que personas con padecimientos salgan de sus hogares y se desorienten.