Sumario
- Exdiplomáticos nicaragüenses explicaron que el régimen sandinista ha optado por no abrirse al diálogo y prepararse para el ostracismo
El subsecretario de Estado, Christopher Landau, señaló el viernes durante una reunión extraordinaria de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre la situación de Nicaragua que el régimen sandinista rechazó a la nueva embajadora propuesta por la Administración del presidente Donald Trump.
La diplomática de carrera Natasha Franceschi había sido ratificada el jueves por el Senado para asumir el cargo de embajadora de Estados Unidos en Nicaragua, en un momento en que varios países de la región liderados por Washington buscaban poner presión al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
"Murillo y Ortega han cerrado constantemente la puerta al diálogo productivo. Justo ayer, rechazaron a nuestra altamente calificada embajadora, lo que demuestra su falta de diplomacia", expresó Landau ante los cancilleres y representantes de los estados miembros de la OEA.
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OEA aprueba resolución que exige a Nicaragua liberar presos políticos y restablecer eleccionesDesde mayo de 2023 Estados Unidos no cuenta con embajador en Managua. En esa fecha, el embajador Kevin Sullivan concluyó su misión en el país centroamericano y desde entonces la representación estadounidense había quedado a nivel de encargado de negocios.
De acuerdo con dos exdiplomáticos nicaragüenses consultados por Martí Noticias, una “norma no escrita” o de “tradición diplomática” en Estados Unidos es que la Casa Blanca presenta una nominación al Senado cuando ya se cuenta con el plácet o visto bueno del gobierno del país donde se asignará el embajador. Por lo que las fuentes consultadas consideran que se trata de un cambio de opinión por parte del régimen, es decir, un rechazo luego de haber dado su consentimiento.
Una de las fuentes, que ejerció como embajador de Nicaragua en varios países de la región, señaló que “el retiro del beneplácito a la Embajadora designada es en preparación para el ostracismo frente al sistema hemisférico, la OEA , la Comisión Interamericana de Derechos Humanos CIDH, etc”.
Agregó que el régimen sandinista “escogió la ruta de las cavernas versus la de la civilidad, mantener la fuerza bruta de un estado de miedo y no abrirse al diálogo”.
“Se inicia un camino en donde el mayor de los riesgos lo corre la gente, el pueblo, porque están dispuestos a volver a sacrificarlo en nombre de una revolución fracasada”, dijo en referencia al primer régimen de Ortega en los años ochenta que llevó al país a una guerra civil.
“Un callejón sin salida”
Otro exdiplomático nicaragüense, que también pidió el anonimato, destacó que la decisión de rechazar a la embajadora estadounidense “pone al Gobierno de los Ortega Murillo en un callejón sin salida”.
“Generalmente, Washington nombra embajador cuando considera que se puede tender un puente para encontrar una salida a una crisis estructural como la que se vive en Nicaragua”. Ahora esa puente quedaría descartado, afirmó.
El entrevistado recordó que durante su comparecencia en el Senado, Franceschi “no utilizó el calificativo de tiranos u otros similares, pero sí fijó los objetivos de la política americana hacia Managua y la posibilidad de una mesa de negociación sobre la que estaba el respecto de los derechos humanos, la libertad religiosa y el pago de compensación o indemnización a ciudadanos americanos a quienes se les ha despojado de sus propiedades”.
El rechazo de Franceschi, agregó la fuente, “empuja a Washington a tomar un decisión que puede ser realmente contraria a lo que buscaban los Ortega Murillo y pone en entredicho el futuro político del Partido Sandinista como un actor político en Nicaragua”.