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Zapya, la aplicación de la discordia en Cuba


Zapya, aplicación móvil que permite la transferencia de datos "offline".

Esta aplicación permite a los jóvenes la posibilidad de chatear y realizar transferencias de fotos, videos y documentos de forma "offline".

LA HABANA, Cuba.- Con muchos años de retraso y en condiciones que, a decir de sus usuarios, hacen casi imposible su uso, hoy en Cuba hay internet.

La llegada discreta pero deseada de la red de redes, además de conectar a los cubanos con sus familiares y amigos de todo el mundo, lleva a las calles noticias, actualizaciones informáticas y nuevos productos a consumir.

Con muy poco tiempo de explotación, una aplicación llamada Zapya está tomando fuerza entre los jóvenes de la isla. Su uso sin conexión a internet (offline) y las facilidades que provee hacen que esta revolucionaria App esté presente en la mayoría de los teléfonos inteligentes (smartphones) que hoy circulan en la isla.

Los mayores consumidores de Zapya en Cuba son los jóvenes en edad escolar, por la posibilidad de chatear y realizar transferencias de fotos, videos y documentos.

Nos acercamos al preuniversitario de El Vedado Saúl Delgado, donde pudimos observar a los estudiantes ensimismados con sus celulares. Descubrimos, al conversar con algunos, que mucho usan Zapya para hacer fraude académico.

Aunque el centro tiene prohibido en tiempo de exámenes que sus estudiantes asistan con móviles al establecimiento, ellos se las agencian para introducirlos y vía Zapya solicitar ayuda a las personas que estén en línea.

"Con respecto a 'fijarse' (hacer fraude) en las pruebas, es algo casi imposible cuando se trata de pruebas orales, pero en las escritas sí es muy fácil si sabes hacerlo. Una ventaja es que vas a salir aprobado siempre, pero como desventaja tienes que no te ejercitas lo necesario para rendir lo suficiente en la escuela", nos aclara un joven estudiante que, bajo condición de anonimato, confiesa haber hecho fraude en varias ocasiones.

Aunque la escuela ha intentado poner en práctica iniciativas que integran a la aplicación con el fin de que sea usada con fines educativos, los resultados han sido en vano.

Muchos jóvenes incluso han utilizado Zapya para hacer bullying, poniendo en ridículo a otras personas para provocar peleas.

"Acá nosotros tenemos estudiantes muy buenos, de hecho son la mayoría. Sin embargo, con el anonimato que les brinda el Zapya, hay una creciente ola de burlas, amenazas y bromas malintencionadas que tienen muy preocupado al claustro de profesores. Lo peor es que no sólo es en el Saúl, sucede en la mayoría de los preuniversitarios del país", comenta una profesora del centro docente, bajo anonimato.

Ella agrega: "Hace muy poco se dio un caso de una estudiante de otra escuela que decidió tomar unas fotos de sus senos y pasarlas a su novio. El resultado fue que las fotos fueron vistas en muchas de las escuelas de la ciudad y la joven fue identificada y ridiculizada, al punto de que intentó suicidarse".

Con el uso masivo de esta App dentro del estudiantado habanero, queda claro que su uso negativo, lejos de potenciar la inclusión de las nuevas tecnologías al proceso educativo, se presume que el Ministerio de Educación se volverá cada vez más reticente a estas aplicaciones.

[Este artículo fue publicado originalmente en el portal Cubanet, el 26 de noviembre de 2015, bajo el título "Zapya, la aplicación de la discordia" y la autoría de Manuel Díaz Mons].

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