Lo que el tunero Yordán Alvarez está haciendo en esta temporada es sencillamente histórico entre todos los cubanos que han pisado alguna vez un terreno en las Grandes Ligas.
Cuando faltan poco más de dos meses para terminar el calendario regular, Air Yordán está a la caza de la Triple Corona de la Liga Americana, al liderar a los bateadores en average (.324), jonrones (33) y carreras impulsadas (75).
Además, es dueño temporalmente de la llamada Triple Corona moderna, que incluye en promedio de embasamiento (OBP), con .432, el slugging (.651) y el OPS (suma del OBP y el slugging), con 1.083).
Si eso no bastara, el bateador designado de los Astros de Houston va a la cabeza del joven circuito en hits (118) y total de bases alcanzadas con sus batazos (205), lo que lo perfila como candidato a llevarse el premio de Jugador Más Valioso de la Americana.
La clave de todo ha estado en la salud. El talento del tunero nunca ha estado en dudas y sólo las lesiones recurrentes han frenado una carrera que muchos aseguran que debe terminar en el Salón de la Fama de Cooperstown.
Un Yordán saludable es uno de los mejores bateadores de todo el béisbol, para no pecar de absoluto.
Este año ha jugado 100 de los 102 partidos de los Astros hasta el 20 de julio, lo cual se ha traducido en una acumulación brutal de números, para pesar de los lanzadores rivales.
Con ese ritmo, su proyección para cuando termine la temporada apunta a 52 jonrones, 187 imparables y 119 carreras empujadas, que serían máximas en su carrera.
Desde la llegada en 1871 del primer cubano a las Grandes Ligas (Esteban Bellán), varios nacidos en la isla han sido líderes individuales de bateo (Tony Oliva, tres veces), Yuli Gurriel, Yandy Díaz), jonrones (José Canseco, en dos ocasiones, y Jorge Soler) o en impulsadas (José Abreu en dos oportunidades, y el propio Canseco).
Pero nunca hubo alguno que consiguiera todos esos liderazgos al mismo tiempo.
De hecho, en más de 160 años de béisbol solamente 16 bateadores han ganado la Triple Corona, el más reciente, el venezolano Miguel Cabrera en el 2012.
De continuar este paso, sería Yordán, además, en el primero de su país en superar la barrera de los 50 vuelacercas.
Otro hito inédito sería el premio de MVP, que los votantes de la Asociación de Béisbol de Escritores de América (BBWAA) le han negado siempre a los bateadores designados.
Sólo Shohei Ohtani ha sido premiado en su función primaria de DH, pero el japonés es otra cosa, porque a sus habilidades con el bate une su capacidad sobre el montículo, en una simbiosis única.
Ni el dominicano David Ortiz, ni el puertorriqueño Edgar Martínez, ambos miembros del Templo de los Inmortales que fueron bateadores designados casi a tiempo completo en sus carreras, fueron jamás premiados como Más Valiosos.
Pero siempre hay una primera vez y será el tunero Yordán Alvarez en escribir ese capítulo de la historia.
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