A sus 79 años y con medio siglo de trayectoria artística, Willy Chirino asegura que sigue sintiéndose afortunado. El cantante, compositor y una de las voces más emblemáticas del exilio cubano abrió las puertas de su casa para conversar sobre su carrera, sus recuerdos junto a figuras legendarias como Celia Cruz y el legado de canciones que han acompañado a varias generaciones de cubanos.
“Felicidad, tranquilidad y agradecimiento”, respondió Chirino cuando se le preguntó qué palabra resume estos 50 años de vida artística.
El intérprete de Nuestro Día Ya Viene Llegando atribuye gran parte de su éxito a una convicción que tuvo desde la infancia.
“Desde que tenía cinco años sabía que lo mío era la música. No vengo de una familia de músicos, pero siempre tuve claro lo que quería hacer con mi vida”, afirmó.
Un sueño construido en el exilio
Llegado a Estados Unidos siendo un niño, Chirino considera que su historia representa una versión del sueño americano.
“He tenido muchas bendiciones. Poder dedicarme toda la vida a lo que amo es una de ellas. Vivo agradecido. Aunque no soy una persona religiosa, rezo todas las noches y gran parte de mis oraciones son para dar gracias a Dios”, confesó.
Ese agradecimiento también se refleja en la manera en que observa su legado artístico. Más que los premios o los discos de oro y platino que decoran su estudio, asegura sentirse orgulloso de haber logrado conectar emocionalmente con el público.
“Quiero que la gente sepa que siempre hice mi trabajo con la intención de llegarle al corazón. Para mí el valor artístico está por encima del valor comercial”, explicó.
Celia Cruz: de admirador a productor
Entre los recuerdos más especiales de su carrera destaca su relación con Celia Cruz. Chirino recordó que admiraba a la cantante desde niño, cuando la escuchaba junto a la Sonora Matancera en Cuba. Años después, ya en Miami, tuvo la oportunidad de acompañarla como músico y más tarde producir uno de sus discos más importantes.
“Imagínate lo que significaba para mí estar en una cabina de grabación diciéndole a Celia Cruz que repitiera una frase porque podía hacerla mejor. Me intimidaba muchísimo”, recordó entre risas.
El resultado fue el álbum Irrepetible, una producción que considera uno de los momentos más especiales de su carrera profesional.
La banda sonora del exilio
Si hay una canción inseparable del nombre de Willy Chirino es Nuestro Día Ya Viene Llegando. Más de tres décadas después de haber sido escrita, continúa siendo un himno para miles de cubanos dentro y fuera de la Isla.
“Ver a padres abrazados a sus hijos cantando esa canción me conmueve profundamente. A veces tengo que dejar de mirar al público porque me emociono demasiado”, confesó.
Para Chirino, el verdadero valor de la canción no está en el éxito comercial, sino en haber trascendido generaciones. “Hoy veo jóvenes que ni siquiera habían nacido cuando escribí esa canción y la cantan con la misma emoción. Eso es algo que me sobrecoge”, dijo.
La memoria de los balseros
Durante la conversación también habló de temas profundamente ligados a la historia del exilio cubano. Mencionó especialmente El Mar Nos Une, una canción reciente que aborda el drama de quienes murieron intentando escapar de Cuba.
“Hay algo de lo que no hablamos suficiente: cuánta gente perdió la vida tratando de cruzar el mar. A veces no eran balsas, eran cuatro tablas y un remo”, expresó.
A cinco décadas de su debut profesional, Willy Chirino sigue convencido de que la música tiene el poder de preservar la memoria colectiva y acompañar las aspiraciones de libertad de los cubanos. Y aunque asegura no pensar demasiado en cómo será recordado, millones de exiliados ya lo identifican como una de las voces que mejor ha narrado, cantado y acompañado su historia.
Foro