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Washington Post: el cambio más importante brilla por su ausencia en la nueva constitución cubana


Cubanos votan en las elecciones generales para elegir a diputados nacionales y provinciales.

"El régimen quiere lucir un traje nuevo y flamante", y algunos cambios propuestos parecen atractivos, pero la nueva ley de leyes no acepta desafíos serios al poder del Partido Comunista, observa el diario en un editorial.

El diario The Washington Post titula un editorial sobre la reciente discusión en La Habana de una nueva constitución “Cuba hace cambios, pero pasa por alto el más importante”.

Los editores del Post apuntan que si bien el texto completo aún no ha sido publicado, lo que se conoce por las noticias parece tentador, considerando aspectos como dar protección constitucional a la posesión de propiedad privada y al matrimonio “entre dos personas” (y no como es tradicional, “entre un hombre y una mujer”).

De ser esto cierto, dice el cotidiano, marcaría una reversión a décadas de hostilidad hacia la homosexualidad y el capitalismo. Y recuerda en contraste el encierro de homosexuales y otros “desviados” ideológicos en los campos de trabajos forzados conocidos como “Unidades Militares de Ayuda a la Producción”.

También acerca del reconocimiento de la propiedad privada surgida de las modestas reformas de Raúl Castro, el periódico anticipa que el enfoque gradual, paternalista y de “pare y siga” de Castro en su "actualización del modelo económico" no cambiará con Miguel Díaz-Canel ni con la nueva constitución.

Toma nota el editorial de que junto a esta aceptación de un pilar del capitalismo la nueva carta magna respalda firmemente una economía socialista con la empresa estatal en posición dominante, lo cual “no parece que vaya a liberar a los emprendedores cubanos, con toda su vitalidad y aspiraciones, de la mano dura de anticuados dictados socialistas".

Pero como advierte en su titular, el Post dice que los cambios divulgados a la ley de leyes “soslayan el más importante”, pues la constitución no permitirá el derecho más fundamental de todos: que los cubanos elijan a sus propios líderes o determinen la forma de su gobierno

(Al presentar el nuevo texto a la Asamblea Nacional, uno de sus autores, el secretario del Conseio de Estado Homero Acosta, reiteró que hay artículos “pétreos” (o en piedra, como las Tablas de la Ley mosaicas) que ni siquiera se someterán a la proyectada discusión a nivel popular, entre ellos el carácter socialista del sistema económico, político y social; el papel rector del Partido Comunista en la sociedad; y la irrevocabilidad del socialismo en Cuba).

El diario de Washington recuerda que la “irrevocabilidad” fue la respuesta de Fidel Castro a la petición (respaldada con más de 10.000 firmas) de un referendo sobre democracia, derechos y libertad para los presos políticos, que presentara Oswaldo Payá en 2002 basándose en un artículo de la aún vigente Constitución Socialista de 1976.

Esto, señala el editorial, "conduce a identificar lo verdaderamente deficiente en el presente ejercicio constitucional: no contempla una Cuba donde las personas sean libres de elegir a sus propios líderes, ni que el Partido Comunista se abra a una seria competición".

En todo caso, concluye diciendo el Washington Post, "el régimen quiere lucir un traje nuevo y flamante, pero sus métodos autoritarios y represivos esenciales no han cambiado".

(Reseñado de The Washington Post por Rolando Cartaya)

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