A continuación, un editorial que refleja las opiniones del Gobierno de los Estados Unidos:
Un jurado federal declaró culpable el 16 de marzo, a Samir Ousman Alsheikh, de 73 años, de un cargo de conspiración para cometer tortura y tres cargos de tortura por su participación en la tortura de prisioneros en la Prisión de Adra, en Damasco, Siria.
El jurado también declaró culpable a Alsheikh de mentir a las autoridades de inmigración de los Estados Unidos sobre la comisión de estos crímenes, obteniendo fraudulentamente una tarjeta de residencia permanente (green card) e intentando naturalizarse como ciudadano estadounidense.
"Samir Ousman Alsheikh torturó a prisioneros y cometió atrocidades humanas para castigar y silenciar la disidencia política en Siria", declaró el Fiscal General Adjunto A. Tysen Duva, de la División Criminal del Departamento de Justicia.
"Luego, tras cometer estos atroces delitos durante años, mintió a las autoridades de inmigración de los EE. UU. para vivir en los Estados Unidos de América y solicitar la ciudadanía. Gracias a la valentía de las víctimas, y a la diligencia y dedicación de nuestros fiscales y socios encargados de hacer cumplir la ley, Alsheikh ya no podrá escapar de su pasado y rendirá cuentas por sus brutales crímenes".
Según las pruebas presentadas en el juicio, Alsheikh fue un General de Brigada a cargo de la Prisión Central de Damasco —comúnmente conocida como Prisión de Adra— aproximadamente entre 2005 y 2008, bajo el régimen del expresidente sirio Bashar al-Assad. Las pruebas demostraron que Alsheikh infligió, y ordenó a sus subordinados infligir, un severo dolor y sufrimiento físico y mental a los prisioneros.
Las víctimas que se negaron a dañar o matar a disidentes políticos encarcelados junto a ellos, o que de otro modo mostraron apoyo a los prisioneros, testificaron en el juicio que presenciaron y sufrieron diversas formas de tortura. Por ejemplo, los guardias utilizaban grilletes para suspender a los prisioneros por las muñecas de las tuberías del techo y, posteriormente, los golpeaban con los puños o con cables mientras permanecían suspendidos durante largos periodos de tiempo. Una víctima testificó que sentía como si sus extremidades fueran a ser arrancadas de su cuerpo cuando lo mantenían suspendido durante días.
Alsheikh llegó a los Estados Unidos en 2020, tras haber mentido y ocultado la tortura y la violencia que ordenó y cometió en la prisión —entre otras falsedades— en su solicitud de visa para ingresar al país y para convertirse en residente permanente legal. Asimismo, se demostró que Alsheikh continuó mintiendo y ocultando su conducta pasada en su solicitud posterior para obtener la ciudadanía estadounidense.
Alsheikh se enfrenta a una pena máxima de 20 años de prisión por cada uno de los tres cargos de tortura y por el cargo de conspiración para cometer tortura; además, se enfrenta a una pena máxima de 10 años de prisión por cada uno de los cargos de fraude migratorio e intento de naturalización, conforme a las directrices y otros factores legales pertinentes.
Tal como señaló el Fiscal Federal Bill Essayli, del Distrito Central de California: "Nuestro país no es un refugio para criminales, especialmente para aquellos que incurren en actos de brutalidad como los que este acusado infligió a sus víctimas".
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