El costo de la vida en Cuba ha alcanzado nuevos máximos en 2026, según datos del mercado informal y testimonios recogidos por Martí Noticias.
La constante depreciación del peso ha reducido el salario mínimo a un equivalente inferior a los 5 dólares mensuales, forzando a las familias a recortar gastos esenciales.
De acuerdo a los reportes de residentes de varias regiones de la isla, la canasta básica en el mercado informal ha registrado incrementos drásticos respecto al año anterior.
El cartón de 30 huevos pasó de costar entre 2,500 y 3,000 pesos en 2025 a venderse entre 3,000 y 4,500 pesos en 2026.
El litro de aceite subió de un rango de 1,800 a los 2,200 pesos a situarse en los 3,000 pesos, alcanzando en ocasiones los 6,000 pesos.
La libra de pollo se elevó de 450 pesos a entre 500 y 680 pesos, con picos de 800 pesos.
Frente a estos costos, el salario mínimo estatal fijado por el gobierno se mantiene en 3,210 pesos mensuales. Esto implica que un solo cartón de huevos o un kilo de leche en polvo que se vende a un costo de 3,800 pesos consume la totalidad del ingreso mensual de un trabajador.
En el mercado informal de divisas, las cotizaciones diarias monitoreadas por el medio independiente El Toque muestran que el dólar cotiza a 753 pesos, el euro a 855 y la MLC a 500 pesos. Mientras tanto, la tasa oficial fijada por el Banco Central de Cuba permanece en 681 pesos por dólar.
Convertido a la tasa del mercado informal, el sueldo mínimo mensual equivale a 4.26 dólares.
Sobre esta realidad, el economista cubano Germán Manuel González declaró a Martí Noticias: “Con el salario mínimo se pueden comprar 20 huevos para una familia de cuatro personas. 3,120 no da para dos días a una familia”.
En La Habana, los testimonios recabados por Martí Noticias confirman que la prioridad de los presupuestos familiares se reduce estrictamente a la comida.
Orlando Ramírez, activista y residente del municipio 10 de Octubre, describió el dilema diario: “Compras una bolsa de arroz por 900 pesos, una libra de pollo por 800 pesos, ajo, ají y cebolla, y se te acabó el salario. No te alcanza para medicamentos o productos de aseo”.
Ante la escalada de precios, Ramírez explicó: “Lo que se prioriza actualmente es la comida del pobre, que es el pollo. Uno compra dos libras de pollo, que son 1,600 pesos, lo abre, lo hace bistecito y come una familia de seis personas”.
La situación resulta aún más compleja para los sectores vulnerables que perciben ingresos por debajo del salario mínimo. Según detalló Ramírez en la entrevista, él y su esposa perciben una pensión por enfermedad de 1,540 pesos: “Hay personas que cobran de pensión 2,000 pesos todavía y se tienen que meter 10, 15 días de cola en un banco para cobrar”.
Desde el barrio capitalino de Lawton, la activista Yasmili Machado relató a Martí Noticias que la falta de recursos impide comprar carnes. En su lugar, recurren a alternativas procesadas: “Aquí como están los precios no da para comprar una proteína. El picadillo en Lawton está a 750 pesos y ni se sabe si es de pollo o de pavo, viene en un pedazo de caja sin etiqueta”.
Las necesidades sanitarias e higiénicas han quedado relegadas a un segundo plano. Sobre la adquisición de insumos básicos de higiene, Machado afirmó: “Tú sales a buscar mil y pico de pesos y no puedes ponerte a pensar en el jabón, tienes que pensar en el arroz. El detergente de un kilo cuesta 1,200 pesos y el cubano está lavando con agua de lluvia”.
Para los medicamentos, gran parte de la población debe acudir a redes de asistencia social alternativas.
“Los medicamentos yo los adquiero a través de las iglesias católicas”, dijo Machado.
Tampoco alcanza para los productos de aseo, según las declaraciones de Yanaisy Curbelo.
“Trabajas todo un mes para comprarte una botella de aceite, no te puedes comprar un champú, no te puedes comprar un jabón porque un pomo de champú y acondicionador te cuestan 8,000 pesos”.
En el ámbito de la salud la entrevistada señaló que los fármacos resultan inaccesibles en el mercado informal y que los hospitales enfrentan falta de insumos.
De acuerdo con su testimonio, intervenciones quirúrgicas registran esperas de hasta dos meses, a menos que los pacientes asuman cobros informales de entre 100 y 150 dólares y aporten sus propios materiales médicos.
Asimismo, indicó que un paquete de toallas sanitarias cuesta unos 1,200 pesos, lo que dificulta su compra regular. “Yo tengo que coger los pulóvers de los niños que ya están viejos y utilizarlos porque yo no puedo comprar dos paquetes de íntimas en 3,000 pesos”.
Curbelo también hizo referencia a la situación de las personas con familiares en prisión, a las dificultades de transporte y al elevado costo de los artículos de aseo e higiene en el país.
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