Desde el Centro Nacional de Huracanes en Miami, el senador republicano Rick Scott y el congresista Carlos Giménez elevaron el tono contra el régimen cubano y advirtieron que Estados Unidos no debe descartar ninguna opción frente a La Habana, incluida la militar, aunque insistieron en que el objetivo es lograr libertad y proteger los intereses estadounidenses.
Scott insistió en que Raúl Castro debe responder ante la justicia de Estados Unidos por la muerte de ciudadanos norteamericanos, a propósito del encausamiento reciente por el derribo de las avionetas de Hermanos al Rescate en 1996.
Giménez respaldó la política de máxima presión impulsada por la administración Trump y sostuvo que el régimen cubano atraviesa uno de sus momentos más delicados debido al aislamiento internacional, la crisis económica y la presión política ejercida desde Washington.
El congresista cubanoamericano ha defendido públicamente una línea dura contra La Habana y ha vinculado la situación de Cuba con los recientes acontecimientos políticos en Venezuela.
En relación con Venezuela, ambos legisladores insistieron en que el país debe avanzar hacia elecciones libres, transparentes y supervisadas internacionalmente. Las declaraciones coinciden con la postura expresada por altos funcionarios republicanos y por el secretario de Estado Marco Rubio, quien ha reiterado que cualquier transición política en Venezuela debe desembocar en un proceso electoral legítimo.
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