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Rosetta despierta en busca de su cometa


Nave espacial Rosetta

Si todo va bien, el próximo mes de agosto llegará al cometa 67P/Churyumov-Gesasimenko para cumplir una misión que nunca se ha intentado antes: ponerse en órbita de ese objeto celeste, soltar un módulo de descenso a su superficie y acompañarlo en su viaje hacia el centro del Sistema Solar.

La nave espacial automática Rosetta, que lleva casi nueve años viajando por el Sistema Solar, se programó hace 31 meses para que hoy se despertase del estado de hibernación y se pusiera en contacto con la Tierra.

Si todo va bien, el próximo mes de agosto llegará al cometa 67P/Churyumov-Gesasimenko para cumplir una misión que nunca se ha intentado antes: ponerse en órbita de ese objeto celeste, soltar un módulo de descenso a su superficie y acompañarlo en su viaje hacia el centro del Sistema Solar para investigar el proceso de activación cometaria. Se trata de una de las más ambiciosas misiones científicas de la Agencia Europea del Espacio (ESA).

Rosetta está ahora a poco más de 807 millones de kilómetros y a 673 millones de kilómetros del Sol. La sonda, desde su lanzamiento en 2004, ha hecho parte de su viaje despierta, e incluso ha hecho observaciones científicas de dos asteroides (Stein y Lutetia) que estaban en su trayectoria.

Lo primero a tener en cuenta es que cualquier radioseñal que envíe Rosetta, a una distancia ahora mismo de 807 millones de kilómetros, tarda 45 minutos en llegar a la Tierra (al viajar la luz a una velocidad de 300.000 kilómetros por segundo en el vacío).


Tras la reactivación, una vez que los operadores hayan verificado el estado de salud de todos los sistemas y equipos de la nave, se encenderán los instrumentos científicos que lleva para comprobar bien su funcionamiento. Toda esta fase durará unos meses.

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