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Módulo de sonda Rosetta inicia histórica misión científica en la superficie de un cometa


La zona de aterrizaje es un área plana de casi un kilómetro cuadrado . (Foto: ESA.Int.)

En los próximos meses, diez instrumentos abordo de Philae medirán el campo magnético, los materiales y la profundidad del astro para determinar si contiene agua y moléculas que originan la vida.

En un hito tecnológico sin precedentes, la Agencia Espacial Europea (ESA) colocó una sonda sobre la superficie de un cometa que se desplaza en el espacio para estudiarlo e investigar si estos cuerpos celestes llevaron el agua y la vida a la Tierra.

El módulo Philae de la ESA se posó sin problemas sobre la superficie helada del cometa 67/P Churyumov-Gerasimenko, siete horas después de separarse de la sonda madre Rosetta. Permanecerá allí varios meses en busca de pruebas de la superficie y composición del cometa.

El director general de la ESA, Jean-Jacques Dordain, calificó el aterrizaje de Philae sobre el cometa como "un gran paso para la civilización humana", lo que permanecerá para siempore en los libros de historia.

La señal de telemetría llegó primero a la estación de la ESA en Malargüe, Argentina, y a la estación de la NASA en Madrid, 28 minutos después que Philae aterrizó sobre el cometa. Los datos a la velocidad de la luz tardaron en llegar porque las naves se encuentran a quinientos once millones de kilómetros de la Tierra.

La zona de aterrizaje, bautizada como Agilkia -nombre de una isla en el río Nilo-, es un área más o menos plana de un kilómetro cuadrado de superficie, pero el punto exacto era desconocido porque el cometa emite gases y podía perturbar la trayectoria de Philae.

La misión contenía momentos críticos a nivel de ingeniería como llegar a una órbita adecuada y poder inyectar Philae en la dirección adecuada del cometa. El módulo tiene autonomía energética de dos días y medio. Se alimentará a través de sus paneles solares, y ahora tomará fotografías de la superficie del cometa.

También medirá en los próximos meses, con sus diez instrumentos, el campo magnético del cometa y tomará pruebas, de hasta 30 centímetros de profundidad, de los materiales de su superficie.

La ESA va a estudiar en detalle el desarrollo del cometa, determinar el agua que tiene dentro y la expulsión, y si hay moléculas complejas sobre el origen de la vida.

En caso de que el agua del cometa sea como la de la Tierra y de que tenga estas moléculas, la ESA tendrá la prueba de que fueron estos cuerpos los que trajeron el agua y la vida a la Tierra.

Para llegar hasta el cometa la sonda madre Rosetta ha realizado un largo viaje de diez años a través del Sistema Solar, que comenzó el 2 de marzo de 2004. Rosetta ha recorrido 6.400 millones de kilómetros hasta llegar al cometa el pasado 6 de agosto.

Para ello recibió el impulso gravitatorio de la Tierra y Marte porque no existe un cohete lanzador capaz de enviar la sonda directamente hasta el cometa. Rosetta, que lleva a bordo once experimentos científicos, también se encontró con el asteroide Steins a comienzos de agosto de 2008 y con el asteroide Lutetia en julio de 2010.

La sonda madre Rosetta acompañará al cometa hasta finales del próximo año. Durante ese tiempo obtendrá el 80% de los datos científicos mientras el módulo de aterrizaje Philae cubrirá el 20% restante.

La importancia científica y complejidad técnica de llegar a un cometa es comparable a la llegada de los astronautas de la NASA a la Luna en 1969, lo que se reflejaba en el ambiente de alegría en el centro de control de operaciones de la ESA en Darmstadt, Alemania.

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