El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión sostiene que la represión en la isla es cada vez más abarcadora y rebuscada, y que expresar una opinión diferente “puede tener consecuencias cada vez más graves”.
La entidad, una iniciativa del ICLEP (Instituto Cubano de Libertad de Expresión y Prensa), registró en su primer informe correspondiente al mes de febrero 128 agresiones contra el ejercicio de estos derechos en Cuba. De ellas, el 86,7 % correspondieron a violaciones al discurso libre y un 13,3 % a la libertad de prensa.
‘Más allá de los números, lo que llama la atención es cómo está cambiando la represión. Ahora predominan las amenazas, el hostigamiento, la presión psicológica, o sea, mecanismos menos visibles, pero más constantes que buscan generar miedo y autocensura entre la gente”, indicó en conversación con Martí Noticias, Arailaisy Rosabal García, especialista del nuevo observatorio.
“Un dato clave es que los ciudadanos comunes están siendo hoy el grupo más afectado por la represión, por encima incluso de activistas y periodistas, lo cual confirma que la represión de la libre expresión se está extendiendo a toda la sociedad”, enfatizó.
Las víctimas directas de las violaciones perpetradas por el Estado en relación con las libertades fundamentales fueron 24 ciudadanos y 18 activistas.
La organización compiló además entre los recipientes de la represión a diez opositores, tres creadores de contenido, dos artistas y diez periodistas.
“En este informe identificamos patrones de represión sistemática contra periodistas independientes que incluyen detenciones arbitrarias, vigilancia permanente, cercos domiciliarios que se llevan a cabo fundamentalmente, en fechas que son políticamente sensibles para el régimen y que se aplican, digamos, como represión preventiva”, precisó Rosabal García.
El indicador predominante en el segundo mes de 2026 fue el de ataques, amenazas y/o agresiones psicológicas con un aumento del 108 % respecto a enero.
“Este cambio sugiere una estrategia estatal orientada a mecanismos de control menos visibles, pero altamente efectivos para generar miedo y autocensura”, apunta el informe.
El Observatorio Cubano de Libertad de Expresión destacó los casos de siete presos políticos, sobre los cuales cayó especialmente las represalias de los mandos penitenciarios y la Seguridad del Estado.
“Resulta particularmente alarmante la represión que está teniendo lugar dentro del sistema penitenciario, especialmente, contra los presos políticos, quienes son sometidos a violencia física, a aislamiento, a incomunicación, a castigos degradantes por las denuncias que hacen desde las cárceles”, señaló la especialista del ICLEP.
“La represión que los alcanza a ellos, llega a su familia, incluso a menores de edad”, lamentó.
El carácter institucional de la represión se muestra con el involucramiento de la Seguridad del Estado en 64 hechos, la Policía Nacional Revolucionaria (PNR) en 31, el sistema penitenciario en 7 y el sistema judicial en 5.
La preponderancia de la Seguridad del Estado, presente en alrededor de siete de cada diez sucesos verificados, “confirma su papel como principal agente de vigilancia, control e intimidación política. Su actuación no solo se limita a la represión directa, sino que articula y coordina acciones con otros órganos, consolidándose como el núcleo operativo del sistema represivo".
El informe ilustra las violaciones compiladas como es el proceso contra Ankeilys Guerra Fis, por pedir cambios políticos en un video en redes sociales y el de los dos integrantes del 4tico, arrestados por sus materiales audiovisuales en Facebook.
De acuerdo al dossier, “más allá de la libertad de expresión, el Estado cubano vulneró la dignidad humana, la seguridad jurídica y el debido proceso, la libertad de movimiento y la protección contra la tortura y tratos crueles en el ámbito penitenciario.
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