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Putin niega que vaya a reactivar base de espionaje en Cuba


Raúl Castro (d) y su homólogo de Rusia Vladimir Putin (i) hablan antes de hacer declaraciones a la prensa.

Rechaza así una información del periódico 'Kommersant' que, citando a una fuente de los servicios de seguridad rusos, aseguraba que el acuerdo había sido ratificado durante la visita a Cuba del mandatario ruso.

El presidente de Rusia, Vladimir Putin, negó anoche que se haya firmado un acuerdo provisional con Cuba para reabrir una base de la era soviética que servía para espiar desde la isla a Estados Unidos, como aseguró el miércoles el diario Kommesant.

“No, no es verdad”, dijo Putin en declaraciones que recoge la Agencia rusa de noticias RIA Novosti.

Putin agregó que Rusia dispone de otros medios para garantizar plenamente su capacidad y no necesita utilizar las instalaciones que existían en Cuba.

'Kommersant', citó sin identificar a una fuente de los servicios de seguridad rusos, que aseguraba que el acuerdo había sido ratificado durante la reciente visita a Cuba del presidente ruso.

Según la citada fuente, la medida supondría la reapertura de la base de Lourdes, al suroeste de La Habana, que estaba negociándose con Cuba desde 2004.

Al hablar sobre la cooperación con Cuba durante una conferencia de prensa celebrada en Brasilia, Putin dijo que los cubanos quedaron con un sabor amargo tras la abrupta suspensión de la cooperación rusa con la isla en la década de los noventa.

"Desafortunadamente, nos fuimos y nuestro lugar fue ocupado por otros. Por ejemplo, compañías canadienses y europeas están trabajando allí, activamente" dijo Putin.

"Tenemos una buena relación, fundada en lazos históricos. El país ha alcanzado buenos resultados en el ámbito social, en salud y educación. En general tenemos planes y proyectos conjuntos", aclaró el presidente ruso.

La base de espionaje de Lourdes, abierta en 1964 llegó a contar con hasta 3.000 empleados y se convirtió en el mayor centro operado por Moscú en el extranjero para recabar señales de radio, satelitales, comunicaciones telefónicas y faxes.

Tras la desaparición de la URSS, Rusia disminuyó sus operaciones en la base, y Cuba comenzó a cobrarle $200 millones anuales por la renta de las instalaciones, que hasta entonces había permitido gratuitamente.

Rusia cerró la base en 2001, luego de que meses antes el Congreso de Estados Unidos aprobara una ley que condicionaba la reestructuración de la deuda soviética y las relaciones comerciales entre ambos países, al cierre de los centros de espionaje rusos en Cuba y Viet Nam.

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