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El Papa y Kirill dan a la Cuba del deshielo un nuevo espaldarazo internacional


El papa Francisco se reunió con el patriarca ortodoxo ruso Kirill en el aeropuerto José Martí de La Habana.

De alguna manera, Raúl Castro se está especializando como anfitrión de históricas reconciliaciones: católicos y ortodoxos, el gobierno colombiano y las FARC, y Cuba con Estados Unidos.

Además de abrir el diálogo entre dos iglesias separadas por un cisma milenario, el papa Francisco y el patriarca Kirill han brindado a la Cuba del deshielo un nuevo espaldarazo que se suma a la estela de éxitos diplomáticos del país caribeño en su apertura internacional.

La pregunta de por qué Cuba -un estado que se proclamó ateo tras triunfar su Revolución y en 1991 pasó a ser laico- fue el escenario de la histórica cita de los líderes católico y ortodoxo, tuvo respuesta en la declaración que Francisco y Kiril firmaron en La Habana, donde califican a la isla como "símbolo de esperanza del Nuevo Mundo" y "encrucijada entre el Norte y el Sur, el Este y el Oeste".

"Si sigue así, Cuba será la capital de la unidad", llegó a decir el papa Francisco en el breve discurso que ofreció tras la firma de esa declaración, en el que no faltó el agradecimiento al gobernante Raúl Castro por su "disponibilidad activa" para la celebración del encuentro.

La isla caribeña acogió el primer cara a cara en casi mil años entre un Obispo de Roma y un Patriarca de Moscú con el lema "Cuba, tierra de encuentro, diálogo y paz", la frase que figuraba en los carteles donde se anunció el acontecimiento.

Una idea que Raúl Castro se encargó de reforzar ayer tras despedir al papa Francisco en el Aeropuerto de La Habana: "Cuba seguirá apoyando la paz. Y ahora queda lo de Colombia", dijo el gobernante cubano en una espontánea declaración ante los medios de comunicación.

Y es que la isla es también el escenario y uno de los países garantes de las negociaciones de paz entre el Gobierno de Colombia y la guerrilla de las FARC, que comenzaron hace tres años con sede permanente en La Habana y que se encuentran en su recta final, a falta de cerrar el último punto para lograr terminar con más de cincuenta años de guerra en esa nación sudamericana.

De alguna manera, Raúl Castro se está especializando como anfitrión de históricas reconciliaciones: si ayer fue quien condujo al Papa a la sala donde el pontífice se encontró con Kirill y asistió al inédito abrazo entre ambos, hace unos meses hizo algo parecido con el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, y el líder de las FARC, "Timochenko".

El pasado 23 de septiembre, dio la vuelta al mundo la fotografía de Raúl Castro uniendo las manos de Santos y el jefe guerrillero, en un histórico encuentro en La Habana donde el Gobierno colombiano y las FARC anunciaron un relevante acuerdo sobre la justicia que se aplicará a los responsables del conflicto y pusieron un plazo de seis meses para firmar la paz.

Y el propio gobernante cubano, que en junio cumplirá 85 años, ha sido también protagonista de otra no menos histórica reconciliación: la de Cuba y Estados Unidos, que en 2015 restablecieron sus relaciones diplomáticas poniendo fin a más de cinco décadas de un contencioso nacido en la época de la Guerra Fría.

El deshielo con Estados Unidos ha disparado el interés mundial hacia Cuba, que está viviendo un momento de esplendor diplomático e inserción internacional sin precedentes.

Prueba de ello, son las visitas de mandatarios, delegaciones empresariales y personalidades de todo el mundo que Cuba ha recibido desde que Raúl Castro y Barack Obama anunciaron en diciembre de 2014 su nueva era de relaciones.

Especialmente significativas fueron las visitas del papa Francisco -que actuó como mediador entre La Habana y Washington- el pasado septiembre y la del presidente de Francia, François Hollande, en mayo de 2015 cuando se convirtió en el primer mandatario de la Unión Europea en visitar Cuba en décadas.

Raúl Castro devolvió el gesto a Hollande a primeros de febrero, con una visita de Estado a Francia, donde el gobernante cubano fue recibido al más alto nivel y que confirmó el fuerte impulso en las relaciones bilaterales entre la isla y el país galo.

Francia se perfila así como socio de referencia de Cuba en Europa, en un momento en que la isla y la Unión Europea están a punto de cerrar un Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación tras décadas de frialdad diplomática por la llamada "posición común", que ha condicionado las relaciones entre La Habana y Bruselas a avances democráticos en la nación caribeña.

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