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Padres de adolescente preso en Morón "pudieron abrazarlo, entregarle una Biblia y orar con él"

Jonathan Muir Burgos, el pastor Elier Muir Ávila y su esposa Minervina Burgos López.
Jonathan Muir Burgos, el pastor Elier Muir Ávila y su esposa Minervina Burgos López.

La detención del adolescente Jonathan David Muir Burgos, de 16 años, tras las protestas del 13 de marzo en Morón, ha encendido las alarmas entre defensores de derechos humanos y líderes religiosos, quienes denuncian un patrón de represión contra menores de edad en Cuba.

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El adolescente Jonathan David Muir Burgos, de 16 años, recibió el lunes 13 de abril su primera visita en la cárcel de Canaletas, en Ciego de Ávila, según indicó a Martí Noticias el pastor evangélico y director del Instituto Patmos, Mario Félix Lleonart.

De acuerdo con el líder religioso, la familia del menor —sus padres, el pastor Eliel Muir Ávila y Minervina Burgos, junto a sus hermanos— pudo verlo, abrazarlo, entregarle una Biblia y orar con él, tras semanas sin contacto.

“Pero no nos vamos a conformar”, advirtió Lleonart. “El objetivo no es verlo con vida dentro de un mes, el objetivo es tenerlo libre en su casa y en su iglesia”, afirmó. El pastor denunció además que las autoridades intentan mantener a las familias de los presos políticos en un “círculo vicioso” de visitas limitadas, condicionadas al comportamiento del recluso y sujetas a decisiones arbitrarias.

Jonathan fue detenido tras las protestas del 13 de marzo en Morón, al norte de la provincia de Ciego de Ávila, en una de las manifestaciones antigubernamentales más intensas de los últimos meses, en medio de apagones prolongados, escasez de alimentos y una creciente tensión social en la isla.

Según documentó la organización Cubalex, al menos 16 personas fueron arrestadas en ese contexto. Entre ellas había cuatro menores de edad, lo que ha generado alarma entre organizaciones defensoras de derechos humanos. Al menos dos de esos menores continúan detenidos: Jonathan Muir Burgos y Cristian Crespo Álvarez, ambos de 16 años.

Muir Burgos fue arrestado el 16 de marzo junto a su padre, el pastor Eliel Muir, quien fue liberado horas después. Desde entonces, el adolescente ha permanecido recluido entre el DTI de Ciego de Ávila y la prisión de Canaletas.

En esta última instalación, según reportes de activistas, se produjo recientemente un motín vinculado a las precarias condiciones de vida, marcadas por hacinamiento, mala alimentación y falta de atención médica.

De acuerdo con Cubalex, la situación del menor es especialmente delicada debido a que padece una enfermedad crónica de la piel y no ha recibido el tratamiento adecuado durante su reclusión, lo que agrava su estado de salud en un entorno insalubre.

El 25 de marzo, un tribunal rechazó un recurso de habeas corpus presentado a su favor, lo que ha incrementado la preocupación de familiares y activistas. El joven enfrenta presuntamente un cargo de sabotaje, una acusación severa que también fue utilizada contra numerosos manifestantes del Protestas del 11J.

Lleonart subrayó que el caso de Jonathan no es aislado, sino parte de un patrón de represión que incluye a menores de edad. “El objetivo es que se cumpla lo que el pueblo de Morón gritó el 13 de marzo: ‘Libertad para Cuba’”, afirmó.

Por su parte, los padres del adolescente agradecieron el apoyo recibido dentro y fuera de la isla. “Agradecen de todo corazón a todos los que han orado, se han solidarizado y han actuado por su hijo”, indicó el pastor. No obstante, insistió en que continuarán denunciando el caso hasta lograr su liberación: “Seguimos clamando hasta que Jonathan esté libre”.

Organizaciones de derechos humanos, líderes religiosos y activistas han reiterado sus llamados a las autoridades cubanas para que liberen al menor y respeten sus derechos, en un contexto donde crecen las denuncias por detenciones arbitrarias y uso de figuras penales graves contra manifestantes, incluidos adolescentes.

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