La activista cubana Sissi Abascal Zamora llegó al exilio con el peso de más de cuatro años de prisión política sobre sus hombros. Junto a su madre, Annia Zamora, ambas integrantes de las Damas de Blanco, ofrecieron un estremecedor testimonio sobre la realidad del presidio en Cuba, la separación familiar y el costo humano de enfrentar al régimen.
Durante una entrevista concedida a Martí Noticias, Sissi describió las duras condiciones que viven las mujeres encarceladas por motivos políticos.
“El presidio político para las mujeres es muy difícil. Tenemos que aguantar muchas cosas”, expresó la joven opositora, quien denunció además los castigos constantes dentro de prisión, entre ellos la pérdida de visitas familiares, llamadas telefónicas y el confinamiento en celdas de castigo por denunciar abusos.
Uno de los momentos más emotivos del relato llegó cuando recordó su separación de la presa política Saylí Navarro, a quien definió como “la mujer más fuerte y más valiente que conozco, yo digo que es inquebrantable.”
“Cuando me sacaron, yo no pude despedirme de ella. No me dejaron, pero me mandé a correr y le pude dar un beso”, contó conmovida.
Sissi confesó que sueña con estudiar psicología una vez logre recuperarse de los problemas de salud que arrastra tras años de encarcelamiento.
Su madre, Annia Zamora, relató el profundo dolor que significó dividir a la familia para salvar la salud de Sissi. Mientras ella salió al exilio junto a sus hijas y una nieta, Armando Abascal —esposo, padre y miembro del Ejecutivo Nacional del Partido por la Democracia "Pedro Luis Boitel"— decidió permanecer en Cuba para continuar apoyando la lucha opositora y acompañar a otros activistas perseguidos por el régimen.
“Pusimos a Sissi por encima de todo”, afirmó Annia, al explicar que durante años exigieron sin éxito una segunda opinión médica y acceso a la historia clínica de su hija, mientras las condiciones en prisión deterioraban cada vez más su estado físico.
El dolor de la prisión quedó marcado incluso en la piel de la familia. Annia mostró un tatuaje con el símbolo “11J”, realizado pocos días después del encarcelamiento de Sissi, como recordatorio permanente del sufrimiento vivido.
“La prisión de Sissi marcó mi piel… pero también nos marcó el corazón”, confesó.
Describió el miedo constante de las familias de presos políticos en Cuba, recordando episodios dentro de la cárcel donde su hija estuvo en peligro.
“Han sido 4 años, 4 meses y 14 días de lágrimas de sangre. Desde ayer en la mañana, poco después de las 7:00, toda la familia vivió pendiente de Sissi, porque el sufrimiento de un preso político cubano solo lo conocen quienes lo padecen… y sus familiares”, expresó.
Sissi, aseguró no arrepentirse de su sacrificio. “Seguiré alzando mi voz por los presos políticos, por el cubano da pie hasta que llegue el día en que el muro caiga y ahí estaremos de vuelta”, afirmó.
Tanto Sissi como Annia agradecieron el trabajo de los medios independientes y especialmente de Radio Martí, asegurando que, pese a las limitaciones y la escasez de radios en la isla, muchos cubanos buscan la manera de escuchar información alternativa frente a la propaganda oficial del régimen.
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