El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, dijo el miércoles que Washington investiga el enfrentamiento armado con una lancha registrada en Florida frente a la costa de Cuba donde murieron al menos 4 personas y siete resultaron heridas.
"Tengo todas las razones para querer nuestra propia información. En Estados Unidos no tomamos decisiones basándonos en lo que dicen las autoridades cubanas", dijo.
"Lo que les digo es que vamos a averiguar exactamente qué sucedió y quiénes estuvieron involucrados. No nos vamos a conformar con lo que nos digan otros. Tengo plena confianza en que podremos conocer la historia de forma independiente", agregó.
La versión oficial del régimen indica que la embarcación violó aguas territoriales y abrió fuego contra los militares cubanos cuando "se detectó una lancha rápida infractora dentro de las aguas territoriales con matrícula de la Florida, Estados Unidos, con folio FL7726SH".
Según dijeron, en el incidente —a una 1 milla náutica al noreste del canalizo El Pino, en Cayo Falcones, municipio Corralillo, provincia Villa Clara— todas las personas que iban en la embarcación eran cubanos residentes en Estados Unidos.
Rubio se refirió directamente al incidente al margen de una reunión de la Comunidad del Caribe (Caricom). “A medida que recopilemos más información, estaremos preparados para reaccionar en consecuencia”.
De acuerdo al registro de embarcaciones Boat History Report la matrícula identificada por la parte cubana corresponde a una lancha Pro-Line construida en 1981, con número de serie de casco 00916. La mayoría de las embarcaciones de este fabricante son pequeñas lanchas de recreo con motor fueraborda, de entre 21 y 23 pies (6,4 y 7 metros), precisó la publicación especializada Maritime Executive.
Este miércoles el vicepresidente de EEUU JD Vance dijo que aún no conocían muchos detalles.
"Dejaré que la Casa Blanca nos dé más información a medida que la recibamos. Es una situación que estamos monitoreando. Ojalá no sea tan grave como tememos, pero no puedo decir más porque simplemente no sabemos más", precisó a reporteros durante un evento en la Casa Blanca.
Varios políticos como el senador Rick Scott, los congresistas Carlos Giménez y María Elvira Salazar exigieron investigaciones sobre lo ocurrido.
El congresista cubanoamericano Carlos A. Giménez exigió una investigación inmediata sobre el hecho que calificó como una "masacre".
El representante republicano señaló que "las autoridades estadounidenses deben determinar si alguna de las víctimas era ciudadana estadounidense o residente legal y establecer exactamente qué ocurrió".
El legislador floridano anunció que había solicitado "información adicional al Departamento de Estado y al ejército estadounidense para obtener todos los datos relevantes y garantizar que este asunto reciba la atención urgente que requiere".
Poco después, las autoridades de la Florida anunciaron que comenzarían a trabajar con agencias federales y del Estado.
"He ordenado a la Oficina Estatal de la Fiscalía que trabaje con nuestros socios federales, estatales y de aplicación de la ley para empezar una investigación. No se puede confiar en el Gobierno cubano y haremos todo lo que esté en nuestro poder para que estos comunistas rindan cuentas.", escribió el fiscal general de Florida, James Uthmeier.
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