El vicepresidente de Política y Relaciones Gubernamentales en la Fundación Nacional para la Democracia (NED), Eddy Acevedo, y la directora regional para los Programas de América Latina y el Caribe del Instituto Nacional Demócrata (NDI), Deborah Ullmer, testificaron hace unos días ante el Comité de Relaciones Exteriores del Senado de Estados Unidos y explicaron la deriva autoritaria del régimen de Nicaragua y los riesgos que implica para la región.
Acevedo destacó que los Ortega-Murillo está reprimiendo a los nicaragüenses dentro del país y en el extranjero y denunció que el régimen nicaragüense ha socavado la estabilidad en todo el hemisferio occidental al fortalecer lazos con gobiernos autoritarios, desde Cuba y Venezuela hasta Rusia y China.
Ullmer, quien se desempeñó como directora nacional del Instituto Nacional Demócrata (NDI) en Nicaragua cuando Daniel Ortega regresó al poder en 2007, señaló a Martí Noticias que fue testigo de su “primera maniobra para acaparar el poder en las elecciones municipales de 2008, las cuales él consideraba un referéndum sobre su gestión”.
“El NDI apoyó lo que habría sido el mayor esfuerzo de observación electoral ciudadana en la historia del país. Fue la primera vez que observadores electorales ciudadanos fueron expulsados física y violentamente de los centros de votación y privados de su derecho a observar los comicios” recordó Ullmer.
Tal como lo señaló en el Comité de Relaciones Exteriores del Senado, Ullmer sostiene que “la supresión de las libertades fundamentales en Nicaragua no ocurrió de la noche a la mañana”.
“Durante las últimas dos décadas, el presidente Ortega y su esposa y copresidenta, Rosario Murillo, han vaciado de contenido las instituciones, consolidado una dinastía familiar que evoca la era de Somoza y desmantelado la democracia. La pareja se ha aferrado al poder desatando una brutal campaña de represión, detenciones arbitrarias y desapariciones forzadas, además de confiscaciones de bienes -incluidos los de ciudadanos estadounidenses-, desnacionalizaciones y exilios forzados” agregó.
Los vínculos con China y Rusia
En cuanto al estrechamiento de las relaciones entre el régimen sandinista con potencias extracontinentales, Ullmer señaló a Martí Noticias que “el régimen de los Ortega-Murillo se apoya en los gobiernos de China y Rusia para mantenerse en el poder a través de sus redes autoritarias”.
“Desde que la República Popular China (RPC) y Nicaragua restablecieron relaciones diplomáticas, ambos países han firmado acuerdos de libre comercio y de infraestructura. En el sector aurífero nicaragüense, el régimen de Ortega-Murillo ha eludido las sanciones colaborando con empresas chinas de reciente creación y otros intermediarios corporativos para facilitar la transferencia opaca de concesiones mineras que anteriormente pertenecían a entidades sancionadas”, denuncia la funcionaria del NDI.
Ullmer subrayó que muchas de estas concesiones a empresas chinas se superponen con selvas tropicales y territorios indígenas, donde las comunidades siguen sufriendo ataques violentos, amenazas a sus tierras y el desplazamiento de sus autoridades indígenas legítimas.
En el caso del vínculo de Managua con Moscú, la especialista en Latinoamérica apuntó que Nicaragua mantiene vínculos históricos con Rusia, centrados principalmente en alianzas de seguridad.
“Resulta emblemático que grupos de choque afines al régimen utilizaran fusiles de francotirador rusos Dragunov contra civiles durante las protestas sociales de 2018, según han denunciado numerosas organizaciones de derechos humanos”, destacó.
La experta recordó que ambos países mantienen también estrechas relaciones gubernamentales: “De hecho, el presidente de la Duma rusa visitó Nicaragua justo un día después de que Rusia invadiera Ucrania”.
Además, apuntó que “Rusia ha construido un centro de formación policial que facilita aún más la represión ejercida por el régimen y ha instalado una estación terrestre de satélite en Managua que, según se ha informado, se utiliza para labores de vigilancia interna”.
La reciente resolución de la OEA sobre Nicaragua
En el marco de los esfuerzos multilaterales en la OEA, Ullmer destacó que “la comunidad internacional debe colaborar para restablecer los derechos políticos y civiles del pueblo nicaragüense, incluido su derecho a participar en la elección de su gobierno mediante procesos democráticos”.
La especialista en temas latinoamericanos señaló que “cualquier iniciativa diplomática regional, acuerdo comercial o apoyo económico, deberá estar condicionado a la adopción de medidas concretas y verificables para restaurar la democracia y garantizar las libertades fundamentales de los nicaragüenses ”.
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