Los fanáticos de los Yankees, que esperaban una revolución a nivel directivo, luego de una sequía de 17 temporadas sin ganar la Serie Mundial, deberán esperar, al menos, un año más.
El equipo anunció la renovación del contrato de Brian Cashman como gerente general, cargo que ocupa desde 1998.
Su contrato actual expira a finales de octubre, pero ahora se quedará para su trigésima temporada al mando de las operaciones de los Yankees, una estancia que comenzó de manera gloriosa, con las conquistas de las Series Mundiales de 1998, 1999 y 2000, gracias a una organización que heredó del anterior gerente general, Bob Watson, el hombre que desarrolló y formó, entre otros, a Derek Jeter, Mariano Rivera, Jorge Posada y Bernie Williams.
A Cashman sólo se le puede dar todo el crédito por el título del 2009, la última vez que los Yankees levantaron el trofeo en octubre, pero desde entonces, todo ha sido fracaso tras fracaso.
"Para los Yankees, ganar no es lo más importante. Para los Yankees, ganar es lo único importante", dijo en una ocasión el difunto George Steinbrenner, dueño de la franquicia más emblemática del deporte estadounidense.
Pero su hijo Hal, actual propietario, ha descarrilado esa filosofía impuesta por su padre, bajo el cual el equipo conquistó siete de sus 27 Clásicos de Octubre, desde que compró a los Yankees en 1973.
Un día antes, se había anunciado que el manager Aaron Boone regresará en el 2027, para cumplir el último año de su contrato.
Será la décima temporada de Boone al frente de los Yankees, con los que no ha ganado absolutamente nada.
Sólo en una ocasión, en 2024, logró avanzar a la Serie Mundial, pero la perdió ante los Dodgers de Los Angeles.
Cuando cayó el último out del tercero juego de la serie divisional en la que los Rays de Tampa Bay barrieron a la novena neoyorquina, el clamor de los fanáticos en el Yankee Stadium era por un cambio gerencial drástico, que devolviera a la franquicia al camino de la victoria.
La gente, los que pagan su entrada para llenar la Catedral del Béisbol cada noche, no se explica la paciencia de la gerencia con un manager perdedor
Joe Torre ocupó el cargo durante 12 años, en los que ganó cuatro veces, incluida la Serie Mundial de 1996 en su primera temporada al frente del equipo. Pero cuando tuvo una seguidilla negativa de siete campañas sin alzar el trofeo, fue despedido por el viejo Steinbrenner, al considerar que se había cumplido el ciclo de este manager.
Joe Girardi estuvo diez años, a partir del 2008, y ya en su segunda campaña había ganado la que hasta ahora ha sido la última corona de los Yankees.
Boone ha aportado a los Yankees numerosas victorias en temporada regular, con récord de 790-565 (.583), pero su balance en postemporada es de 27-30, sin título del cual presumir.
Hal Steinbrenner culpó del más reciente fracaso a los peloteros, que no ejecutaron las acciones del juego cuando debían, así como a las lesiones que limitaron a algunas de las principales figuras, como al capitán Aaron Judge.
Steinbrenner elogió el trabajo realizado por Cashman y Boone, lo cual contradice las declaraciones de Judge a los medios, tras la eliminación a manos de los Rays.
"Somos los Yankees. Siento que deberían ir con todo y hacer lo que tengan que hacer y buscar. Si tenemos huecos, se trata de encontrar a ciertos jugadores o personal, lo que sea que necesitemos, tienes que salir y conseguirlo", dijo el Juez, en mensaje directo a una gerencia que no ha encontrado la manera de traducir en títulos todo el dinero invertido en los 17 años de la larga sequía de campeonatos.
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