La nueva presidenta de Perú, Keiko Fujimori, asumió el cargo para un mandato que se extenderá hasta 2031 y anunció que las Fuerzas Armadas asumirán temporalmente el liderazgo de las operaciones de seguridad en las zonas más afectadas por la criminalidad durante los estados de emergencia.
En su discurso de investidura ante el Congreso, Fujimori afirmó que los militares recuperarán el “control interno” en los territorios con mayores índices de violencia hasta “devolver esos territorios a los ciudadanos”.
La mandataria sostuvo que la medida busca responder a la creciente inseguridad, considerada la principal preocupación de la población peruana en medio del deterioro de la situación de orden público.
Fujimori, líder de la derecha peruana e hija del expresidente Alberto Fujimori (1990-2000), llega al poder tras imponerse en la segunda vuelta electoral al candidato izquierdista Roberto Sánchez por un estrecho margen de menos de 50.000 votos.
Tras prestar juramento, la nueva presidenta nombró un gabinete integrado por 19 ministros, encabezado por el vicepresidente Luis Galarreta y conformado mayoritariamente por dirigentes de centroderecha y derecha.
Antes de la ceremonia de investidura, Fujimori sostuvo reuniones bilaterales con varios líderes de la región, entre ellos el presidente argentino Javier Milei, el mandatario chileno José Antonio Kast y el presidente boliviano Rodrigo Paz.
La llegada de Fujimori al poder también sitúa a Perú dentro del grupo de gobiernos de la región que mantienen una estrecha sintonía política con la administración del presidente estadounidense Donald Trump.
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