A cinco años de las históricas protestas del 11 de julio de 2021, Justicia 11J lanzó la campaña “Cinco años sin justicia”, una iniciativa que busca mantener visibles a las personas que continúan encarceladas por participar en manifestaciones antigubernamentales en Cuba y promover nuevas estrategias para exigir su liberación.
Isabel Echemendía, integrante de Justicia 11J, explicó en entrevista con Martí Noticias que la campaña parte de una pregunta fundamental: después de cinco años de documentación, denuncia y acompañamiento a los presos políticos y sus familiares, ¿qué más se puede hacer?
“Durante cinco años, tanto nosotros como organización, los familiares y la ciudadanía en general hemos seguido exigiendo la liberación de las personas que nunca debieron estar presas después de las protestas de julio de 2021”, afirmó la activista exiliada en México.
La iniciativa busca impulsar una reflexión colectiva sobre nuevas formas de presión y acompañamiento, identificar otros actores internacionales a los que acudir y construir alianzas que contribuyan a aumentar la exigencia por la liberación de quienes permanecen encarcelados.
La campaña comenzó el 8 de julio y se desarrollará durante todo el mes a través de las plataformas digitales de Justicia 11J. Según Echemendía, más de una decena de familiares, activistas, intelectuales y artistas cubanos en el exilio se han sumado al llamado.
Desde las protestas de julio de 2021, Justicia 11J ha desarrollado una extensa labor de recopilación y verificación de información sobre las personas detenidas y procesadas por motivos políticos en Cuba.
Sin embargo, la organización advierte que sus registros continúan siendo un subregistro de la verdadera dimensión de la represión.
“Hay personas de las que todavía no tenemos datos precisos, que siguen en verificación, o desconocemos algunas sentencias y cómo están ahora mismo, cinco años después, en prisión y en qué condiciones sobreviven”, explicó Echemendía.
La activista destacó que uno de los principales compromisos de la organización ha sido visibilizar a aquellas personas menos conocidas y cuyos casos tienen una menor repercusión pública.
Detrás de las estadísticas, insistió, existen historias personales y familias que durante estos años han enfrentado la prisión, la incertidumbre y las consecuencias de la represión.
El trabajo de Justicia 11J tampoco se ha limitado a documentar las consecuencias de las protestas de julio de 2021.
Echemendía explicó que la organización ha continuado registrando las detenciones relacionadas con protestas posteriores, incluidos los recientes cacerolazos y otras manifestaciones públicas motivadas por la crisis económica, los apagones y la exigencia de derechos.
“También hemos seguido documentando todo lo que ha pasado con las personas que han salido a protestar recientemente en los cacerolazos y en otro tipo de manifestaciones en el espacio público para exigir derechos”, señaló.
En ese proceso, la colaboración de los familiares, vecinos y allegados de los detenidos ha sido fundamental para obtener información, verificar casos y mantener visibles a las personas encarceladas.
Por ello, la campaña “Cinco años sin justicia” también invita a los ciudadanos, familiares de presos políticos y organizaciones de la sociedad civil a compartir información y sumarse a las acciones de denuncia.
“Trabajamos con personas, no con números”
Durante la entrevista, Echemendía también habló del impacto personal y emocional de trabajar durante estos años en la documentación de la represión política en Cuba.
“El trabajo en las organizaciones es un trabajo muy comprometido. Trabajas con personas, no con números”, afirmó.
Aunque buena parte de la labor de Justicia 11J está relacionada con bases de datos, estadísticas y seguimiento de detenidos, Echemendía recordó que detrás de cada registro existe una historia personal.
“Están las historias de esas personas, están las vidas de esas personas y creo que el compromiso es fundamental”, agregó.
La integrante de Justicia 11J reconoció además que se trata de una labor exigente y de un fuerte desgaste emocional para un equipo pequeño que durante cinco años ha seguido documentando casos y acompañando a las víctimas de la represión.
A pesar de ello, aseguró que el compromiso de la organización permanece intacto.
“Hasta que cada una de esas personas esté libre, nuestro trabajo no va a cesar”, afirmó.
Cinco años después de las protestas que llevaron a cientos de cubanos a las calles, Justicia 11J insiste en que la documentación, la denuncia y la presión internacional deben continuar.
La campaña “Cinco años sin justicia” busca precisamente abrir una nueva etapa de ese esfuerzo colectivo y responder una pregunta que sigue vigente: ¿qué más se puede hacer para que quienes permanecen encarcelados por protestar regresen a sus casas?
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