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Arte y Cultura

Joaquín Badajoz: "El exilio es un ejercicio liberador cuando se practica sin arnés"

 El poeta Joaquín Badajoz durante una lectura en La Otra Esquins de las Palabras
El poeta Joaquín Badajoz durante una lectura en La Otra Esquins de las Palabras

Con la energía propia de quien ha sabido convertir sus vivencias en recursos de aprendizaje, el poeta cubano Joaquín Badajoz ​comparte con nosotros el resultado de su andar por el mundo. Sus palabras nos demuestran que, para llegar a estas sabias conclusiones, mucho ha tenido que pensar en "Ella..."

¿Cuál fue el detonante que te impulsó a marcharte de Cuba?

Con los años -y el cinismo natural que desarrollamos los animales políticos-he llegado a la conclusión de que no hubo una sola razón, sino una serie de (des)afortunados sucesos, que por sintetizar -incluso emocionalmente- atribuimos a ese accidente histórico que fracturó Cuba hace 60 años y que llamamos festinadamente revolución cubana, aunque de revolución tenía muy poco y de cubana menos.

Salí de Cuba como refugiado político. Supongo que pagando la osadía de intentar democratizar ese sistema abusivo y despersonalizador desde sus propias instituciones o desde algún amago de sociedad civil, provocar un tránsito mínimo, y ese castigo del destierro está bien: es hasta ligero si lo comparamos con los asesinatos políticos que se han ocurrido en estos 60 años: por eso ni me considero víctima ni guardo ningún rencor. Creo que todo sucede por alguna razón, que responde a un plan que nos trasciende y que, por mucho que nos empeñemos, no vamos a entender. Pienso, como Epicteto, que “lo importante no es lo que te suceda en la vida, sino cómo reaccionas a ello”.

¿Qué esperabas encontrar del “otro lado”?

Durante varios meses tuve un sueño recurrente -luego he descubierto que es bastante común- en el que regresaba y los trámites burocráticos, accidentes imprevistos o indolencias naturales del sistema, me iban atrapando en una trama kafkiana en cámara lenta, de la que no podía escapar y en medio de la que despertaba agitado. Reflexionando sobre esos episodios comprendí que la ansiedad por “escapar” de Cuba era mayor de lo que hubiera querido aceptar -sobre todo porque era (soy) de los que piensan que emigrar no puede ser nuestra condición nacional. Somos un país de desperdigados por el mundo, de seres con raíces aéreas y así no se puede rescatar ningún país. Nos hemos convertido en una isla de tránsito, una especie de maternidad obrera.

Hace años, Dagoberto Valdés le puso un nombre a este fenómeno que define la magnitud y el dolor: etnorragia. Somos un país que se desangra, que sufre de una hemorragia demográfica. Hasta paseando por Skólavörðustígur -una de las calles principales de Reyjavik que parte de la iglesia luterana Hallgrímskirkja, la más alta de Islandia- se encuentra uno un café llamado Babalú que fue hace unos años propiedad de un cubano. Hemos sido lanzados al mundo como una granada antipersonal.

Afuera esperaba encontrar una explicación para nuestra desgracia, un mundo que se cayera a pedazos y que justificara que un puñado de hermanos nuestros hubiera secuestrado un país adolecente bajo la premisa de salvarlo de sí mismo y terminara violándolo y ultrajándolo sin piedad. Porque hay una suerte de pedofilia política implícita en la revolución cubana, en ese estupro de democracia. Esperaba encontrar las claves de nuestra miseria y nuestra falta de escrúpulos. También las de nuestra cobardía y resignación.

¿Qué encontraste?

Encontré en cambio -y puede ser un cliché- el alivio de caminar por la cuerda floja, la posibilidad de despojarme de compromisos estúpidos y visiones maniqueas del mundo, de derribar todas las fronteras, de lanzar por la borda el lastre de los nacionalismos, las ideologías y las patrioterías baratas.

El exilio es un ejercicio liberador cuando se practica sin arnés Si uno interpreta con suma dedicación su “rol de náufrago” desarrolla la clarividencia de los enfermos terminales. Me liberé del truco de la patria, por ejemplo, de la necesidad de pertenencia, de la obligación de definirnos. He encontrado y conseguido con esfuerzo -y a la inmerecida gracia de Dios-muchas otras cosas, pero creo que lo fundamental ha sido crecer en una dimensión desconocida para mí y aprender a deshacerme de todo lo que no es esencial.

Encontré también que existen otras vías para alcanzar la prosperidad y conseguir la justicia social sin tener que empeñar tus libertades personales ni vender el alma a alguna ideología.

¿Qué has aprendido durante el proceso?

He vivido más de dos terceras partes de mi vida adulta en Estados Unidos, así que ha sido un proceso de aprendizaje largo y continuo que no termina nunca y que va desde aprender a comportarse -en mi época, salir del país era como despertar de un coma inducido, uno era más torpe que un oso de feria- hasta a tomar decisiones responsables. Los exiliados estamos siempre capeando temporales, reinventándonos, por eso creo que en estos años me he replanteado casi todo lo que creía que sabía en mi vida. Vivo haciendo malabares con la duda y la curiosidad. También, en una especie de síndrome de Estocolmo, le he tomado mucha pena a los verdugos, los veo desde lejos encerrados en su miseria, tan desmañados, incapaces de lograr otra cosa que no sea multiplicar la miseria. Debe ser muy triste ser tan brutos, tan incompetentes, porque nadie puede ser tan idiota o malvado que cambie a propósito la oportunidad de refundar una nación por la vergüenza de convertirla en una suma de lugares comunes, desaciertos y mezquindades. Puedo sentir empatía con su empeño sisífico, su frustración de patinadores sobre fango.

¿Qué es para ti La libertad?

Si no formara parte de un sistema de ideales sublimes que el hombre debe cuidar celosamente, te respondería que es una necesidad creada. Un invento de demagogos y escritores aburridos. Vivimos en comunidades, dependiendo unos de otros, sujetos a voluntades, necesidades y perspectivas ajenas, colaborando, respondiendo continuamente a compromisos y responsabilidades. La interdependencia es de hecho una característica de la vida en nuestro planeta, todos los ecosistemas terrestres están relacionados. Me maravilla pensar que con nuestros cerebros pequeños hayamos llegado a la conclusión de que tanta perfección surgió al azar de una gran explosión. Somos animales religiosos, amamos cualquier tipo de narrativa sobrenatural -incluida a menudo esa que llamamos científica- y somos hasta capaces de inmolarnos por conceptos simbólicos. La libertad absoluta, la del salvaje o el tonto, que a veces defendemos con tanto empeño, no es más que una caricatura.

La libertad suele ser tan elusiva y remota como la felicidad, pero existe, aunque sea una condición que sólo puede explicarse cuando episódicamente se disfruta. Todos la definen a su manera y, aún cuando esas explicaciones sean a menudo opuestas, todos tienen razón, porque la realidad personal pasa por los canales de la percepción. Por eso hay gente que se siente “libre” en las sociedades más brutales y totalitarias y “esclavos” en las sociedades libres. Cuando despejamos todas las variables, y nos quitamos el antifaz de la política, descubrimos que todos somos esclavos de la economía: que la independencia económica es quizás la última y suprema forma de libertad.

Aunque existe otra libertad más trascendente que la económica: saber que vives en una sociedad en la que se respetan tus derechos universales, que aunque no tengas un centavo existen todas las condiciones creadas para que puedas reclamarlos. Porque no existe libertad posible sin respeto a los derechos y la integridad humana.

¿Las experiencias vividas, han cambiado en ti el concepto Patria? ¿Piensas a menudo en “Ella...”?

Siempre digo que soy mal cubano y buen pinareño. Me cuesta pensar en la patria en mayúsculas, más allá de la ciudad donde vivía. Podemos estar jugando tres días con conceptos abstractos, y la patria es uno de ellos. Vine a conocer Cuba, en toda su extensión y complejidad, en el exilio. Pinar del Río es una región remota, sin mucho tránsito nacional, dentro de un país inmovilizado, por lo que viajé poco por el Centro y el Oriente, y un santiaguero puede serme tan cercano (o distante) como un dominicano, por ejemplo. Esos hallazgos y otros han dado forma a mi particular noción de la patria, que ahora es más amplia e inclusiva. Patria significa ese espacio, a veces simbólico, donde conviven los factores diversos y a menudo opuestos de la nacionalidad.

Los cubanos no debemos olvidar que somos una nación forjada en el exilio. Una vez le escuché decir a ese gran cubano que era Oswaldo Payá, que apuntarle al exilio era apuntar a la otra mitad de su corazón. Así que no sólo “pienso en Ella” —en la Patria— sino que hago patria todos los días. No miro hacia la isla con ninguna nostalgia, porque para mí ha dejado de ser un lugar geográfico para entrar en las cartografías entrañables, que llevo conmigo a todas partes sin estridencia ni estereotipos. Siento a veces pena por quienes sólo conocen la parte insular de esa patria extensa que es Cuba, los que no han podido convertirse ellos mismos en patrias portátiles, mezclarse con otras razas, otros pueblos y ponerle guiones a su nacionalidad, porque tengo la sospecha de que Cuba está destinada desde siempre a no existir sin su exilio, sin esa geografía, volátil e imprecisa como fatamorgana, que lleva irradiando siglos de cubanidad.

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La omisión de Olga Guillot en festival de Santiago de Cuba: ¿otro caso de censura?

Olga Guillot en una foto de archivo. (Cortesía de Olga María Touzet y Guillot)
Olga Guillot en una foto de archivo. (Cortesía de Olga María Touzet y Guillot)

En mayo, el principal organizador del evento, Rodulfo Vaillant García, anunció que el festival estaría consagrado a Olga Guillot, pero luego dijo que sería dedicado al guitarrista Gabino Jardines.

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El Festival "Boleros en Santiago" cerró sus puertas este domingo en Santiago de Cuba en medio de la controversia de si fue objeto de censura por parte de las autoridades culturales.

“A mí, desde el principio, me pareció una ridiculez que dedicaran un festival de boleros a Olga porque, primero, tenían que haberle pedido disculpas por haberla ninguneado durante 65 años, pero, además, ahora quitarle el nombre, para dárselo a Gabino, más que insultante, es ridículo y risible”, dijo a nuestra redacción el jazzista, clarinetista y saxofonista cubano Paquito D’ Rivera, exiliado en Estados Unidos.

En mayo, el principal organizador del evento Rodulfo Vaillant García anunció que el festival estaría dedicado a Olga Guillot, "una de las cantantes cubanas más populares" y "un orgullo" de Santiago de Cuba.

Pero, presuntamente, la dirección nacional de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC) desautorizó la idea lanzada por Vaillant, que, en su lugar, dedicó la edición 35 al guitarrista Gabino Jardines, fallecido recientemente.

Fuentes no identificadas afirmaron a Diario de Cuba que la UNEAC suspendió la propuesta impulsada por el organizador del evento.

En una llamada telefónica de Martí Noticias, Vaillant García negó que la Guillot hubiera sido censurada por las autoridades.

“Pensábamos realizarlo, pero lo cambiamos por otras razones. Aquí se murió un músico importante y decidimos dedicarle el festival a este músico y, tal vez, el año que viene se le dedicará a Guillot. En ningún momento nadie ha desautorizado y nadie ha dicho nada con eso”.

“Lo habíamos avisado en mayo, pero después, con la muerte del guitarrista acompañante Gabino Jardines, que formaba parte del comité organizador del Festival del Bolero, decidimos consagrárselo a él. Nadie ni nada del régimen nuestro ha tenido que ver con eso”, afirmó Vaillant, quien es el presidente de la UNEAC en la provincia santiaguera.

En Facebook, la internauta Islay González manifestó en un comentario: “Mejor!! Creo que ella no hubiera aceptado”. Fue secundada por otro forista, Rubén Fuentes Villalobos, quien considera que la inclusión de Guillot en la festividad santiaguera se debió a una determinación “de un librepensador decisor a nivel menor, que tomó la determinación inconsulta con los superiores”.

Otros, como Digna Mariana Caballero Ferrer, agradeció a los impulsores del festival por dedicarlo a Gabino.

En entrevista con el periódico oficial Sierra Maestra, Vaillant García destacó "el hilo conductor de la UNEAC" y el apoyo de la Empresa Comercializadora de la Música y los Espectáculos.

Olga Guillot fue proscrita de las emisoras de radio y televisión de la Isla desde su salida del país en 1961 y, al parecer, continúa bajo una férrea censura.

“Eso es que a alguien se le ocurrió esto como la apertura mental que se supone que tienen ahora. Pero se fueron muy lejos y de arriba le dijeron: ‘no va’, porque a la hora de dedicarle un festival a una persona, lo primero que tienes que publicar es su biografía y que tú puedes decir de Olga Guillot, como no fuera que desde que salió de Cuba hasta el día de su muerte, lo que hizo todo el tiempo fue denunciar las arbitrariedades del Gobierno comunista”, agregó D’Rivera, calificado por especialistas como parte de lo más glorioso de la música cubana.

Obra del artista cubano Hamlet Lavastida pasa a la colección del Museo Reina Sofía en España

Hamlet Lavastida. (Captura de foto/Peter Rosemann/Artnet)
Hamlet Lavastida. (Captura de foto/Peter Rosemann/Artnet)

El Museo Reina Sofía incluyó una obra del artista Hamlet Lavastida, quien fue obligado al exilio tras pasar varios meses detenido en la sede de la Seguridad del Estado en Cuba.

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Una de las piezas que integran la obra “Vida profiláctica”, del reconocido artista visual y activista cubano Hamlet Lavastida, ha entrado a formar parte de la colección del Museo de Arte Reina Sofía, en Madrid, España.

Se trata de una obra con "muchísima iconografía que tiene que ver con la represión política e ideológica dentro del campo de las artes visuales, pero también dentro del campo de la cultura cubana”, dijo Lavastida a Martí Noticias. La obra fue realizada entre los años 2014 y 2021.

Lavastida, que resultara galardonado en 2022 con el Premio Libertad de Expresión en las Artes que concede la organización defensora de la libertad de creación Índice de Censura, considera “relevante” el hecho de que su obra entre a formar parte de una institución tan prestigiosa como el Reina Sofía.

“No sólo para mí, si no para toda una generación que está impulsando otras formas de ver la historiografía en Cuba, las maneras en que el régimen político cubano ha enfrentado y ha articulado la represión política”.

El artista Hamlet Lavastida habla para Martí Noticias
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“Pero no solamente la represión política, sino una represión simbólica en todo caso, una represión iconográfica, una represión de un imaginario muy bien articulado dentro de lo que es la propaganda política e ideológica y, a partir de aquí, hay un diálogo sobre esto, hay una conversación que ha estado pendiente durante muchísimas décadas dentro del panorama de las artes visuales en Cuba”.

Lavastida, obligado a exiliarse tras pasar más de dos meses recluido en las celdas de la Seguridad del Estado cubana, apunta que “Vida profiláctica” no se limita sólo a lo definido como cultura cubana.

“Al referirme a la cultura, también me refiero a la sociedad en general y a la política. Para mí es un orgullo inmenso el ser parte de un museo que constituye la memoria hispanoamericana, también la memoria europea, en la cual, por supuesto, nosotros tenemos mucho que ver".

En esa obra, concluyó, se recoge también las aspiraciones de una generación, de lo que fue la generación que luchó contra el Decreto 349; de lo que fue la generación que estuvo al lado del Movimiento San Isidro en Cuba y la generación que todavía sigue reclamando por la liberación de los presos políticos”.

“Mujeres que pude ser yo”, una exploración al universo femenino de la artista cubana Ana Albertina Delgado

La pintora cubana Ana Albertina Delgado junto a su obra "El techo del mundo" 2023. (Facebook/entrevistada)
La pintora cubana Ana Albertina Delgado junto a su obra "El techo del mundo" 2023. (Facebook/entrevistada)

La nueva exhibición de la destacada pintora de la generación de los 80 del Arte Cubano se estrena este mes en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas (MoCAA)

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La pintora cubana Ana Albertina Delgado presenta el 12 de julio su primera exposición individual, bajo el título “Mujeres que pude ser yo”, una muestra con 14 pinturas de varios formatos, en el Museo de Arte Contemporáneo de las Américas de Kendall, en Miami.

“Estas obras nacen por un vínculo familiar, por así decirlo, donde siempre estaba rodeada de mujeres, algo que de alguna manera estuvo presente en mí como parte de mi cultura”, explicó la artista en declaraciones al programa radial ARTExpress.

Declaraciones de la pintora cubana Ana Albertina Delgado a la revista ARTEXpress
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“Luego, al sumergirme en el mundo de las artes plásticas donde era latente la exclusión de las mujeres, unido a estudios de historia y charlas de antropología, entendí mucho más como la mujer ha sido un factor importante, porque es la que transmite la educación, los valores y quien continúa la línea humana y decidí incorporarlas más en mi obra”, detalló la creadora, quien reside y crea en la ciudad de Fort Myers, Estados Unidos.

En esta muestra, la artista plástica juega con la posibilidad de haber sido otra persona en esta vida, presentando retratos contemporáneos de situaciones particulares y actuales donde se reflejan mujeres.

La muestra incluye además una serie pequeña con la figura masculina donde se aborda el tema migratorio.

"Todos" obra de la artista plástica cubana Ana Albertina Delgado.
"Todos" obra de la artista plástica cubana Ana Albertina Delgado.

“Mi obra no es descriptiva pero sí lleva todos los procesos referidos al papel de la mujer, su legado en la sociedad, su evolución y supervivencia”, acotó Delgado.

Sobre su estancia de dos años en México y el papel que jugó en su trayectoria artística confesó que le ayudó a "apreciar el arte mexicano, ese arte popular, tan diferente a lo que veía en Cuba, con el elemento femenino por añadidura”.

Ana Albertina Delgado es una figura destacada de la Generación de los Ochenta en Cuba, ha participado en numerosas exposiciones colectivas internacionales, fundando en 1986, el Grupo Puré, junto a cuatro colegas introduciendo conceptos innovadores y obras de crítica social.

Su obra forma parte de las colecciones del Smithsonian, en Washington DC, del Frost Art Museum, de Florida, el Museo de las Artes de la Universidad de Guadalajara y el Museo Nacional de Bellas Artes de La Habana, entre otros.

Muere popular actor cubano Carlos Massola, crítico frontal del régimen

Massola en entrevista con Cubanet. El actor hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.
Massola en entrevista con Cubanet. El actor hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.

El artista de 62 años fue una figura habitual durante varias décadas en el cine y la televisión de Cuba.

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El popular actor cubano Carlos Massola, quien ganó mayor notoriedad en los últimos años al pronunciarse abiertamente desde Cuba contra el régimen comunista, falleció el miércoles en la ciudad de La Habana.

El artista de 62 años fue una figura habitual durante varias décadas en el cine y la televisión cubana, cada una de sus actuaciones, hasta en las que interpretaba a villanos, despertó simpatías entre la audiencia cubana.

En la gran pantalla quedan sus actuaciones en los filmes Pata negra (2001), El Benny (2006) y Juan de los muertos (2011) y en 2019 compartió junto a Juana Bacallao, José Luis Cortés "El Tosco" y Robertico Carcasses, en el video clip "Ponte pa' lo tuyo" del popular músico cubano Cimafunk.

Carlos Massola en un fotograma del video "Ponte pa' lo tuyo" de Cimafunk.
Carlos Massola en un fotograma del video "Ponte pa' lo tuyo" de Cimafunk.

Fuera de la isla ganó el reconocimiento de numerosos exiliados cubanos que agradecieron sus revelaciones acerca de la crisis en que está sumida la isla y por atreverse, aún estando en Cuba, a denunciar al régimen como una "dictadura".

El actor también hizo múltiples llamados a sus colegas en el mundo de la cultura a tomar partido por las demandas de libertad del pueblo cubano.

“De este año no puede pasar esta dictadura. ¡Abajo la dictadura! ¡Abajo el comunismo! Esto no da más, la gente está cansada de tanta miseria. Un abrazo para mi pueblo de Cuba. ¡Libertad!”, dijo esperanzado en uno de sus videos en marzo de este año.

Según anunció a finales de 2023 tenía planes de emigrar hacia los Estados Unidos con el parole humanitario y el patrocinio de un familiar residente en EEUU.

Al momento de publicar esta nota no había sido revelada aún la causa de su fallecimiento.

Vasili Grossman: No hay vida sin destino

En esta fotografía de principios de 1943, soldados alemanes capturados, se abren paso en el frío glacial a través de las ruinas de Stalingrado, Rusia. La batalla de Stalingrado, considerada un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. (Foto AP, archivo)
En esta fotografía de principios de 1943, soldados alemanes capturados, se abren paso en el frío glacial a través de las ruinas de Stalingrado, Rusia. La batalla de Stalingrado, considerada un punto de inflexión en la Segunda Guerra Mundial. (Foto AP, archivo)

Su historia épica centrada en la Batalla de Stalingrado "Vida y Destino" retrata el dolor humano y es un conmovedor ajuste de cuentas con las fuerzas oscuras que dominaron el siglo XX.

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La mayor novela rusa del siglo XX la escribió un judeoucraniano, nacido en Berdíchev, su nombre de nacimiento Iósif Solomónovich Grossman (1905-1964), que debió cambiar su nombre por el de Vasili Grossman, para evitar de uno y otro bando señalamientos y venganzas antisemitas. Formado como ingeniero en la cuenca del Donéts, en realidad sirvió brevemente a la ingeniería, y se decantó por el periodismo y la literatura.

Durante la Segunda Guerra Mundial fue corresponsal de guerra del Ejército Rojo para el diario Estrella Roja. Desde sus páginas narró las batallas de Stalingrado, Moscú, Kurks, y Berlín. Trabajó arduamente y recopiló testimonios en los campos de exterminio nazi, los que juntó tras la liberación de Treblinka, y cuyos documentos fueron utilizados en los juicios de Nüremberg.


No obstante, después de la Segunda Guerra Mundial, la creencia del escritor en el Estado soviético se desmoronó al evidenciar la irreversible dirección antisemita del régimen de Stalin, y comprender mejor el origen de algunas alianzas con Hitler.

Grossman, de buena familia, fue un luchador antinazi y anticomunista. Del mismo modo que lo fue otro gran escritor húngaro, Sándor Márai. Ambos vivieron los dos sistemas, y ambos murieron horrorizados y destrozados por ellos. En la misma cuerda, otra escritora, rumana, todavía viva, Premio Nobel de Literatura 2009, Herta Müller, cuenta también en su obra, el horror de haber sobrevivido al nazismo y al comunismo. Vidas y destinos cruzados.

Portada de la novela de Vasili Grossman
Portada de la novela de Vasili Grossman

Vida y Destino, qué gran título para una obra magna, de enorme sensibilidad, de desgarramiento y verdad, de coraje y heroísmo. Acerca de ella escribió el escritor español Antonio Muñoz Molina en la revista Letras Libres, de México: “Vida y Destino, como Ulises (James Joyce), como Guerra y Paz (Léon Tolstoï), como En busca del tiempo perdido (Marcel Proust), como Al faro (Virginia Woolf), nos devuelve la conciencia del poderío de la novela como forma suprema de narración del mundo. Palabras mayores”. Y sí que lo son, en 1200 páginas Vida y Destino confirma el carácter humanista y realista de su autor, en una especie de clasificación de lo real-humanista frente a cualquier otro tipo de designación, y desprovista de ambigüedades.

En un reciente artículo en el diario El Debate, de España, María Serrano, además de recomendar su lectura, subraya que se ha visto recientemente y en varias ocasiones a otro Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, laureado en el 2010, con el volumen entre sus manos: “Purísima narrativa rusa, magisterio moral, lecciones diáfanas sobre la humanidad y el totalitarismo. Es extraño que Mario Vargas Llosa haya llegado a una de las obras cumbres de la literatura universal tan tarde: de hecho, lo más probable es que la haya leído en más de una ocasión…”

Estoy casi convencida de que Mario Vargas Llosa descubrió esa novela mucho antes, y que ha vuelto a ella, ahora con la invasión rusa a Ucrania; lo sé porque a mí me ocurrió lo mismo, y he vuelto a aprender y a someterme desde la literatura al espanto inextricable de los totalitarismos. La lectura resulta sumamente necesaria, para conocer la esencia del mal, y los enfrentamientos desde el bien.

La batalla de Stalingrado, sin duda la más sangrienta de la historia, fue una verdadera ‘guerra de ratas’ en la que se luchó calle por calle y se murió casa por casa. Durante el cerco, los miembros de la familia Sháposhnikov, dispersos de Alemania a Siberia, buscan una salida a sus vidas, un destino mejor. La acción transcurre entre dormitorios, nidos de francotiradores, laboratorios científicos, gulags, e incluso nos acerca a las mentes de Hitler y Stalin. Vida y Destino es una novela profunda que retrata el dolor humano, y un conmovedor ajuste de cuentas con las fuerzas oscuras que dominaron el siglo XX – de tal modo presenta la editorial Galaxia Gutenberg esta obra maestra, que por su sencillez sólo invita a ser leída y comprendida.

Vasili Grossman es también el autor de Por una causa justa, y Todo Fluye. Vida y Destino se logró publicar gracias a que fue salvada y sacada desde la URSS mediante microfilm y copiada desde la cinta de la máquina de escribir del autor. Grossman murió antes de que esta obra maestra de la literatura universal fuera publicada y considerada un monumento narrativo y moral de y por la humanidad.

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