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Castigados a trabajo forzado producen carbón cubano para exportar a EEUU


Horno humeante, atendido por un carbonero en Nueva Paz, La Habana.

Tras los titulares del primer cargamento cubano autorizado en más de 50 años, llega una historia de impago de salarios, horrendas condiciones de trabajo y la mediación del sistema carcelario cubano.

Detrás de los flamantes titulares por la exportación de carbón de marabú desde Cuba a Estados Unidos hay una historia de trabajo forzado, malas condiciones y contratos leoninos para los reclusos que fabrican el producto en los centros correccionales con internamiento.

Un video grabado por activistas de la Unión Patriótica de Cuba (UNPACU) en 2015, revela las denuncias de los presos en el campamento “Jucarito”, del municipio Río Cauto, en la provincia Granma, donde se produce carbón para la exportación.

El material arranca con la descripción de una choza de guano donde los presos muestran un colchón de hierba, debido a la prohibición de los militares a llevar los que les proveen en la cárcel. “Estos son los colchones que se permiten aquí, hasta las sábanas está prohibido traerlas para acá”, señala un hombre que ha dejado su labor para acompañar al camarógrafo.

El convenio de trabajo implica que los establecimientos penitenciarios funjan como intermediarios, a través de la Empresa de Productos Varios (Provari) y los reclusos. Ésta les vende uniformes y utensilios de trabajo que luego les descuentan del monto de cada tonelada producida, pero choca con la inconformidad de los presos.

“Si la tonelada la pagan a doscientos y pico de pesos la que entregamos, no sé cuánto nos habrán descontado”, indica uno visiblemente desilusionado.

Según los anuncios por la reciente comercialización de carbón entre ambos países, el convenio con los trabajadores asegura que pagarían entre 620.00 o 630.00 pesos cubanos la tonelada, según uno de los entrevistados, pero los días del pago de salario, es otra historia.

Otro de los entrevistados trabajó varios meses en zapatos deportivos, hasta que uno de sus colegas le dejó sus botas.

“Estas me las regaló un paisano que se fue de libertad”, detalla.

“Después de un año a mí me dieron ropa… ahora fue que nos dieron”, señaló uno que exprime una prenda de vestir para tenderla al sol.

Pan con agua de azúcar es el desayuno, e inmediatamente la cámara enfoca una pequeña bola de harina de trigo y seguidamente una vasija tiznada, con contenido cristalino.

“Cuando no hay agua tenemos que tomar del canal", dijo refiriéndose al desagüe de los sembrados arroceros.

Un pozo tapado con varas de madera funge como depósito para bañarse y beber, y se ve rodeado de fango.

“Nosotros vivimos y nos mantenemos aquí peor que los indios (aborígenes). Esto es anti humano y aquí no nos dan condiciones para nada”, afirma un hombre que aparenta rondar los sesenta años.

“Estamos trabajando para el Minint (Ministerio del interior), no para nosotros” (…) dicen 620 y 630 pesos y cuando vas a cobrar no es eso”, incrimina uno de los encarcelados.

La acusación principal contra la empresa del Minint viene del hombre que se comparó con los aborígenes cubanos. “El robo es por parte de Provari, que es el que custodia los pesos, es demasiado el robo que hay. A mí mismo ahora me pagaron 140 pesos por una tonelada porque allá dijeron que el carbón se había mojado”.

Los trabajadores aseguran que solo reciben justificaciones por parte de la mencionada empresa. Seguidamente abren unos sacos y muestran un carbón que según sus apreciaciones es de primera calidad, pero luego es facturado por la empresa como de segunda.

“Ese carbón no puede ser de segunda, y es un carbón de marabú”, concluyen.

En otro video publicado por UNPACU, Ángel Frómeta Lobaina, condenado a trabajo correccional con internamiento en Manuel Tames, Guantánamo, dio las pistas del destino del producto: "Después que se hace el carbón, van carros del Ministerio del Interior, unos carros grandes rojos, a cargar ese carbón. Parece que lo traen y lo depositan en algún lugar, para después exportarlo para afuera, a otro país", señala.

Represalias contra reporteros del tema

Este martes el expreso político José Daniel Ferrer habló del tema para el portal Diario de Cuba y denunció que dos activistas que grabaron vídeos sobre el trabajo en hornos de carbón fueron detenidos y encarcelados.

Jorge Cervantes fue castigado con una detención temporal y Eliecer Bandera Barrera, sancionado a 4 años de cárcel bajo la figura de peligrosidad social pre-delictiva.

En conversación con Lisandra Robert Salazar, responsable de Atención a presos políticos de UNPACU, dijo que Bandera Barrera fue provocado por un vecino que lo atacó con ofensas verbales primeramente, pero las autoridades tomaron otra decisión.

“Lo acusaban de atentado, pero luego se lo cambiaron por Peligrosidad”, señaló Robert.

Eliecer Bandera Barrera fue sancionado en septiembre de 2016 y cumple su sanción en la prisión Aguadores, de la ciudad de Santiago de Cuba.

Martí Noticias contactó al gerente general de Fogo Charcoal, una de las tiendas que comercializa el carbón cubano, pero al tiempo de publicar esta nota aún no había respuesta de esta empresa.

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    Luis Felipe Rojas

    Luis Felipe Rojas Rosabal, 1971. Narrador, poeta y realizador audiovisual. Tiene publicados -entre otros- los poemarios Para dar de comer al perro de pelea (2013) y Máquina para borrar humanidades (2015). Conduce el programa Contacto Cuba, de Radio Martí. Periodista dedicado al tema de los Derechos Humanos, ha recibido seminarios de la Universidad Internacional de la Florida (FIU) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP). Lector voraz, amante del running, las artes plásticas y la música alternativa. Es autor del blog Cruzar las alambradas . Siga a Luis Felipe Rojas en @alambradas.

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