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Un invento cubano contra el marabú


Leyca 1150, máquina cubana para corte de marabú.

La maquinaria Leyca 1150 nació a partir de una cosechadora de caña de azúcar de tecnología soviética, que se fabrica en la provincia de Holguín.

Dos ingenieros cubanos crearon una máquina para cortar el marabú, un arbusto espinoso de madera muy dura que invade los campos de la isla y causa cuantiosas pérdidas a la agricultura y la ganadería.

"La maqueta (prototipo) está lista, después de varios años de ajustes y pruebas y, salvo algunos pequeños detalles, puede comenzar su producción industrial", dijo a AFP Ricardo del Risco, director del centro de equipos industriales de la Universidad de Camagüey, en el oriente de la isla. La maquinaria ya estaba contemplada dentro de una propuesta con el nombre de Proyecto marabú Camagüey 1999-2012.

La máquina corta el marabú sin dañar el suelo y permite aprovechar toda su biomasa, reduciéndola a astillas óptimas para usar en generación eléctrica, según sus creadores, los profesores Rafael Leyva y Enrique Calzadilla, de la misma universidad.

El prototipo Leyca 1150 nació a partir de una cosechadora de caña de azúcar de tecnología soviética, que desde hace decenios se fabrica en la provincia de Holguín. Ahora se busca reproducir industrialmente la máquina y ganarle la carrera al marabú, arbusto que cubre buena parte de los costados de los 530 km de carretera entre La Habana y Camagüey.

El marabú es originario de África y Asia y, a mediados del siglo XIX, fue introducido en Cuba y otras islas del Caribe. Se trata de un arbusto de unos cinco metros de altura, con troncos macizos de hasta 18 centímetros de diámetro, de madera muy dura. Sus ramas espinosas forman entramados impenetrables y su rápida propagación y crecimiento, incluso en terrenos irregulares o poco fértiles, lo hacen ocupar grandes extensiones. En 2007, se calculó que el marabú ocupaba 1.3 millones de hectáreas en la isla, cerca del 20% de la tierra cultivable.

Asumida esta desgracia, los cubanos descubrieron que su madera era excelente para adornos de jardinería, así como para la elaboración de utensilios de cocina y para hacer carbón vegetal. Pero primero hay que cortar el arbusto, labor que se ha venido realizando principalmente de forma manual, con machete; despejar un predio de una hectárea toma varios meses a un campesino.

Según los especialistas, su carbón da un fuego azul, casi sin humo ni cenizas, y la tonelada cuesta unos $300 en el mercado internacional. En 2013 Cuba exportó 70.200 toneladas de carbón vegetal, principalmente de marabú, a Italia, Canadá, Portugal, España, Francia, Grecia, Alemania, Bélgica e Israel, entre otros países.

Según historiadores, Camagüey fue la provincia por donde penetró el marabú en Cuba a mediados del siglo XIX, cuando la isla todavía era colonia española. Fue en Camagüey, además, donde Raúl Castro anunció en 2007 las primeras reformas en la agricultura cubana y pidió acabar con el marabú.

Dos años después, los técnicos comenzaron el proyecto de la cosechadora del marabú, "que ha sufrido muchos ajustes y cambios desde entonces", dijo Del Risco. Tres empresas cubanas están interesadas en el proyecto, sobre todo de la industria azucarera, que generó el pasado año 837.5 gigawatts/hora, el 4.3% de la producción eléctrica nacional.

La máquina brinda "la posibilidad del aprovechamiento del recurso energético que contiene la biomasa de marabú procesada en forma de astillas, para consumirla por los centrales azucareros en sustitución del combustible fósil" (petróleo), dijeron los creadores en el prospecto.

Según Del Risco, en los campos cubanos han sido probadas varias máquinas extranjeras sin los resultados esperados, básicamente por la configuración del terreno. "El año pasado se compró una excelente desforestadora francesa (para cortar el marabú), que costó 350.000 euros y no dio resultado por el terreno", dijo el académico.

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