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Feminicida reincide al asesinar a una testigo de Jehová mientras predicaba en Taco Taco, Artemisa

Imagen "No más feminicidio".
Imagen "No más feminicidio".

Sumario

  • La organización cuestiona el seguimiento reciben en Cuba los condenados por asesinatos previos contra mujeres y reclama evaluaciones de riesgo, supervisión especializada y medidas de protección para nuevas parejas y posibles víctimas.
  • El observatorio afirma que se trata de un “fracaso de prevención” y recuerda otro caso de presunta reincidencia feminicida verificado en 2024 que no hubo respuesta oficial ni detalles sobre mecanismos de control aplicados al sospechoso.
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El asesinato de Idania Castillo Sacre, de 58 años, presuntamente a manos de una expareja que ya había cumplido una condena por matar a otra mujer, pone bajo cuestionamiento los mecanismos de prevención y protección frente a la violencia machista en Cuba, advirtió el Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT).

“Si un hombre ya mató a una mujer y vuelve a matar, la segunda muerte no puede analizarse como si nadie hubiera podido prever el riesgo”, afirmó a Martí Noticias, la directora de la organización, Ileana Álvarez.

Nuevo feminicidio en Cuba apunta a agresor reincidente y cuestiona la prevención
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Según las verificaciones del observatorio, Castillo Sacre fue interceptada por su expareja en la mañana del 26 de septiembre, mientras predicaba como testigo de Jehová en la vía pública de Taco Taco, una localidad del municipio San Cristóbal, en Artemisa.

El presunto agresor la llevó hasta su vivienda, donde la asesinó, indicó la organización. Después intentó suicidarse y, tras sobrevivir, fue detenido.

OGAT sostiene que el hombre había cumplido una condena por matar en 2010 a la madre de sus hijos. La información proporcionada por el observatorio no precisa la duración de esa sentencia ni las condiciones de su excarcelación. Tampoco se conoce si existían denuncias previas de Castillo Sacre contra él.

La víctima deja tres hijas y un hijo, todos mayores de edad y sin vínculo filial con el presunto agresor, además de nietos.

Para Álvarez, el caso obliga a examinar qué ocurre después de que una persona condenada por matar a una mujer sale de prisión y establece nuevas relaciones de pareja.

“¿Qué seguimiento recibe en Cuba un hombre que ya ha matado a una mujer? ¿Quién evalúa su peligrosidad antes de volverlo a la comunidad? ¿Qué protocolos existen para proteger a una nueva pareja?”, cuestionó.

La directora de Alas Tensas reclamó evaluaciones de riesgo, seguimiento especializado y medidas de protección ante antecedentes de violencia letal. También señaló la necesidad de que una futura pareja disponga de información que le permita identificar y responder a señales de peligro.

“No basta con castigar después del crimen”, sostuvo. A su juicio, cuando un agresor con esos antecedentes vuelve a matar, el análisis debe incluir las actuaciones y omisiones de las instituciones encargadas de prevenir la violencia.

“No estamos solo ante un nuevo feminicidio, estamos ante un fracaso de prevención”, afirmó.

Las declaraciones y el comunicado facilitados por OGAT no incluyen una respuesta de las autoridades sobre el caso ni detalles de posibles mecanismos de supervisión aplicados al presunto agresor después de cumplir su condena.

Álvarez recordó otro caso que, según explicó, Alas Tensas verificó junto con el observatorio de Yo Sí Te Creo en Cuba en 2024: el feminicidio de Yessica Castillo, en Pinar del Río.

De acuerdo con su testimonio, el presunto responsable había asesinado en 2011 a Emelinda Hernández Santiago, de 16 años. Por aquel crimen recibió una condena de 20 años de prisión, pero salió en libertad condicional después de cumplir aproximadamente siete, aseguró.

La directora precisó que los casos de presunta reincidencia feminicida son pocos dentro del registro de la organización, aunque consideró que su gravedad exige examinar los antecedentes de los agresores y la respuesta institucional.

El impacto, añadió, se extiende a las familias de las víctimas anteriores. En el caso de Castillo Sacre, el observatorio expresó sus condolencias tanto a sus allegados como a los familiares de la primera mujer que habría muerto a manos del mismo hombre.

Hasta el 2 de octubre de 2026, OGAT contabilizaba 56 feminicidios, 27 intentos de feminicidio y dos asesinatos de hombres en contextos de violencia feminicida en Cuba. La organización mantiene, además, otros casos bajo investigación, que no forman parte de esos totales.

“La reincidencia feminicida no es solo un problema criminal, es también una evidencia de que la prevención falló”, concluyó Álvarez.

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