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Maduro copia el libreto de La Habana


Caricaturas de Garrincha

Un editorial del diario The Washington Post compara la política de mano dura anunciada por el nuevo presidente venezolano con la aplicada históricamente por Cuba.

El diario The Washington Post destaca en un editorial que mientras el recién electo presidente venezolano, Nicolás Maduro, charlaba con los hermanos Castro en La Habana y renovaba el compromiso de mantener los jugosos subsidios que “sostienen la economía cubana a flote” se anunciaba en Caracas el arresto de un documentalista estadounidense.

“El manoseado manual de los Castro llama a distraer al público en tiempos de crisis mediante un grosero antiamericanismo, y a tomar rehenes que puedan ser utilizados como palanca (en sus relaciones) con Washington”, dice.

Durante más de tres años, recuerda, Cuba ha mantenido encarcelado al contratista de la agencia estadounidense para el desarrollo internacional (USAID) Alan Gross bajo cargos de espionaje “evidentemente falsos”, con la esperanza de poderlo intercambiar por cinco espías de la isla presos en EE.UU.

“Ahora, el señor Maduro tiene a su propio gringo”, apunta, en referencia a Timothy Tracy, un documentalista radicado en Hollywood que pasó varios meses entrevistando a militantes chavistas y a estudiantes opositores antes de ser “abruptamente arrestado en el aeropuerto (de Maiquetía) el pasado miércoles”.

A diferencia de Gross que fue contratado por la USAID para llevar equipos de Internet a la comunidad judía de Cuba, precisa el Post, Tracy “no estaba trabajando para ninguna agencia estadounidense, como dejó en claro rápidamente el Departamento de Estado. Amigos lo describieron –destaca el periódico--como una persona ingenua que apenas habla español”.

No obstante, el aparato de propaganda del régimen de Maduro, agrega, lo ha presentado como un “siniestro agente secreto” que estaba financiando a “grupos violentos” para provocar una “guerra civil” que, según dijo el ministro del Interior venezolano, Miguel Rodríguez, diera lugar a la intervención de una potencia extranjera. “Otro cliché de Castro”, subraya el Post.

A juicio del diario el peligro real en Venezuela es que Maduro pueda proseguir con el encarcelamiento de un estadounidense inocente y la represión a gran escala contra la oposición.

Luego pone como ejemplo la detención el pasado sábado del general retirado Antonio Rivero, quien fue el que denunció la “infiltración cubana” en las fuerzas armadas venezolanas.

“El señor Maduro— pone de relieve el editorial—sigue prometiendo que pronto adoptará ´mano dura´, una frase que ha sido la favorita de dictadores latinoamericanos, desde Anastasio Somoza hasta Augusto Pinochet”.

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