A continuación, un editorial que refleja la postura del Gobierno de los Estados Unidos:
El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) informa que a dos millones y medio de niñas afganas se les ha negado el acceso a la educación secundaria desde que los talibanes regresaron al poder.
Se está perdiendo toda una generación de doctoras, maestras y líderes. Y Afganistán no es el único caso, advirtió el embajador de Estados Unidos ante las Naciones Unidas, Mike Waltz.
En 1999, el Consejo de Seguridad de la ONU adoptó la Resolución 1261, en la que condenaba los ataques contra menores y su reclutamiento ilícito en conflictos armados.
La ONU ha verificado más de 38 000 violaciones graves que afectaron a 24 000 niños; se trata de la cifra más alta de menores afectados desde que el Consejo de Seguridad comenzó a abordar este problema hace tres décadas, señaló el embajador.
"Tenemos... la responsabilidad de cambiar esta trayectoria". Pero también tenemos la obligación de preguntarnos por qué las medidas adoptadas por la ONU no están dando resultados.
"Tras 30 años, no podemos conformarnos con un enfoque que mide el éxito en función de los informes elaborados, la cantidad de dichos informes o el número de reuniones celebradas".
"Debemos examinar los recursos de los que disponemos y determinar si se están utilizando con la eficacia necesaria", aconsejó el embajador Waltz.
"Consideramos que nuestras acciones deben estar en consonancia con nuestras palabras".
La respuesta de la primera dama, Melania Trump, es un claro ejemplo de ello. Recientemente, tuvo conocimiento de la situación desesperada de decenas de familias —incluidos niños— atrapadas en Oleshky, Ucrania. Sin acceso fiable a alimentos, medicamentos o electricidad, estas personas estaban muriendo lentamente, atrapadas en una zona de guerra.
En lugar de limitarse a pedir a otras organizaciones que prestaran atención al asunto, ella misma pasó a la acción. Como resultado, logró un acuerdo entre Rusia y Ucrania para un alto el fuego local, con el fin de permitir la entrada de ayuda vital en la ciudad y garantizar la evacuación segura de los civiles.
La Primera Dama también ha forjado una coalición de 60 naciones, junto con líderes tecnológicos estadounidenses —entre ellos Adobe, Amazon, Google, Intel y otros—, para ampliar las oportunidades educativas digitales para los niños. Estos socios del sector privado ya han anunciado compromisos por valor de más de 23 millones de dólares destinados a una iniciativa que la Primera Dama ha denominado «Fostering the Future Together» (Fomentando el futuro juntos).
Si bien la tecnología, utilizada de manera responsable, puede brindar educación y oportunidades a los niños, señaló el embajador Waltz, también puede plantear nuevos peligros. Los terroristas y los grupos armados se aprovechan de las plataformas digitales para reclutar y abusar de menores. «Fostering the Future Together» trabaja con estos mismos proveedores tecnológicos para garantizar que dichas plataformas se utilicen de forma segura.
Los niños de todo el mundo merecen programas que den resultados, y las organizaciones internacionales, como la ONU, deben hacer más para proporcionárselos.
Foro