La Administración Trump anunció una ayuda humanitaria adicional de 11 millones de dólares para Colombia, destinada a mitigar las consecuencias del terremoto de magnitud 7,4 que sacudió al país el pasado 10 de agosto.
Con este nuevo aporte, la asistencia total de Estados Unidos asciende a 26,5 millones de dólares, un desembolso coordinado directamente con el presidente colombiano, Abelardo de la Espriella.
Estos recursos se canalizarán a través de la Cruz Roja, UNICEF y el Programa Mundial de Alimentos para atender prioridades de salud, refugio, alimentación y evaluación de infraestructuras.
Tras recorrer las zonas afectadas, el mandatario colombiano declaró el estado de Emergencia Económica y anunció un ambicioso plan de reconstrucción nacional que priorizará la restauración de la infraestructura colapsada en el departamento de Chocó y el Eje Cafetero.
El plan de acción del Ejecutivo contempla la reubicación definitiva de las familias en zonas de alto riesgo, subsidios directos para los comerciantes locales que lo perdieron todo y la inyección inmediata de fondos públicos para levantar escuelas y hospitales destruidos. Convencido de la recuperación del país, De la Espriella envió un mensaje de resiliencia: “Yo sé que la situación es apocalíptica. Recorrer el centro de Pereira, recorrer la ciudad, le arruga a uno el corazón. Pero los colombianos estamos acostumbrados a crecernos en medio de la adversidad; digamos que nunca la hemos tenido fácil y créanme que esta situación no nos va a quedar grande para reconstruir a este país. Y esa reconstrucción la hacemos entre todos”.
Mientras el Gobierno de Colombia confirma cientos de víctimas fatales, miles de heridos y una paulatina disminución de los desaparecidos, las brigadas internacionales —incluida la de Israel— trabajan a contrarreloj en las labores de rescate. Sin embargo, la peor cara de la emergencia se vive en el Eje Cafetero, concretamente en Pereira, donde cientos de damnificados enfrentan el desamparo en campamentos provisionales en pleno centro de la ciudad. Uno de ellos, Brayan Ceballos, relató conmovido su pérdida:“La realidad es que lo perdí todo: mi negocio, mi moto, todo lo invertido. Todo quedó aplastado. Mejor dicho, me quedé sin nada, pero con vida”, señaló Brayan Ceballos, residente de Pereira.
Ante la devastación, el papa León XIV hizo público este sábado su apoyo espiritual al pueblo colombiano, manifestando su solidaridad con los afectados:“Sigo orando durante estos días por la población colombiana que sufre a causa del terremoto”.
Mientras el sumo pontífice eleva sus plegarias, en las zonas de desastre las réplicas diarias obligan a las autoridades a mantener la alerta máxima por el riesgo de nuevos colapsos estructurales.
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