Enlaces de accesibilidad

Otra madre cubana logra "parole" de EEUU por razones humanitarias


Otra madre cubana logra "parole" de EEUU por razones humanitarias
please wait

No media source currently available

0:00 0:03:48 0:00

Otra madre cubana logra "parole" de EEUU por razones humanitarias

La posibilidad de ser separada de su bebé por las autoridades estadounidenses frenó por 4 meses su deseo de pedir asilo político en la frontera entre México y Estados Unidos. Finalmente consiguió parole para ella y su hija, pero su esposo sigue detenido.

Tras haber obtenido el llamado "parole" por razones humanitarias, madres con hijos menores, del grupo de cubanos varados en Nuevo Laredo, en la frontera con Texas, continúan llegando al Sur de la Florida.

La posibilidad de ser separada de su bebé por las autoridades estadounidenses frenó por 4 meses su deseo de pedir asilo político en la frontera entre México y Estados Unidos.

Hoy respira aliviada porque ella y su hija han llegado al Sur de la Florida con parole por razones humanitarias.

“Yo necesito un lugar seguro donde mi hija pueda crecer con libertad y con los requisitos mínimos indispensable para que ella tenga una vida lo más normal posible y México no era el lugar y Cuba menos que menos”, dijo Elaine Miranda, de 22 años.

Elaine y su esposo Marcos Delgado, de 25 años, llegaron a Nuevo Laredo el 18 de enero de 2017, dos días después de entrar en vigencia la eliminación de la política de “pies secos-pies mojados".

Habían salido de Cuba 8 meses atrás rumbo a Trinidad y Tobago, con el plan de atravesar varios países de América Latina hasta llegar a Estados Unidos. En noviembre, decidieron hacer la travesía que la llevo por selvas y ríos.

Elaine Miranda Pérez, migrante cubana
Elaine Miranda Pérez, migrante cubana

Pasó el tapón del Darién con más de 35 semanas de embarazo y finalmente dio a luz a María en Panamá, el 12 de diciembre de 2016.

El matrimonio intentó entregarse a las autoridades migratorias de Estados Unidos en fecha cercada a su llegada a Nuevo Laredo, pero los funcionarios les advirtieron que podían ser separados de su hija.

Este temor les paralizó por varios meses, “4 meses de desesperación e incertidumbre”, como ella misma describió ese tiempo. Pero luego de ver cómo se comportaban con casos similares al suyo, tomaron sus cosas y partieron rumbo a la frontera.

“Nosotros finalmente terminamos de averiguar que a la niña no la iban a separar de mí y que solo era para coaccionarme un poco, y ya lo decidimos, porque en México la situación está bien complicada”, detalla la madre.

El gobierno mexicano ofreció un permiso de residencia y trabajo por un año a los cubanos que quisieran comenzar el proceso de asilo político. No obstante, su estancia definitiva en ese país dependería del dictado del juez de Emigración.

Según reportes recientes, de los 700 que se encontraban a inicios de año en albergues de la iglesia en Nuevo Laredo, solo 20 quedan en sus instalaciones y otros 30 en casas particulares. La mayoría, como Mirada, decidió entregarse a las autoridades estadounidenses.

Pero, otra sorpresa esperaba a esta familia en la frontera: el padre quedó retenido y fue enviado a un centro para indocumentados.

“A nosotros no nos consideran una familia, incluso a él lo están tratando como un caso aparte”, aclara Miranda. “No entiendo. Nosotros estamos legalmente casados, yo tengo el certificado de matrimonio, tenemos una hija en común, tenemos el certifico de nacimiento de la bebé… bueno la niña es el retrato de él”.

Martí Noticias contactó con la Agencia de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos (ICE, por sus siglas en inglés), para indagar sobre el proceso general que sigue el organismo a la hora de procesar a familias solicitantes de asilo político.

“Las decisiones sobre si las personas serán detenidas mientras sus procedimientos de inmigración están pendientes, son tomadas por oficiales de la Agencia de Inmigración y Aduanas de los Estados Unidos caso por caso, luego de una revisión exhaustiva de las circunstancias”, respondió el organismo gubernamental.

La peor parte ha pasado para Miranda y su bebé María, pero como advierte la joven madre aún les queda “un tercio de la pesadilla”.

Ella y su pequeña padecen la ausencia de Marcos, el esposo y el padre, recluido hace más de 20 días en el South Center Texas de emigración.

Hoy en casa de familiares en el centro norte de Florida, piensa en el futuro.

“Primero tengo la batalla esta. Cuando Marcos esté aquí conmigo creo que va a ser casi perfecto. Quiero ir a la universidad aunque tenga que hacer un part-time (trabajo de medio tiempo). Voy a terminar mi carrera. No me lo permitió Castro y Estados Unidos me va a dar la oportunidad”, dijo.

(Redactado de Lizandra Díaz Blanco, con información provista por Ricardo Quintana, de TV Martí)

Tu opinión

Mostrar los comentarios

XS
SM
MD
LG