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"The Economist" atribuye al régimen responsabilidad por pico migratorio cubano


Cubanos interceptados en el mar tratando de llegar a Estados Unidos. Archivo.

Aunque el temor a que se derogue la Ley de Ajuste Cubano lo espolea, son las políticas castristas que generan pobreza y crean pocas oportunidades las que motivan a tantos a emigrar, señala la revista británica.

La revista británica The Economist dice en un editorial que, aunque el creciente éxodo cubano hacia Estados Unidos –duplicado en el primer trimestre de este año con respecto al anterior– puede ser motivado por el temor a que desaparezca en Estados Unidos la Ley de Ajuste Cubano, que trata con indulgencia a los recién llegados de la isla comunista, la última responsabilidad es del régimen castrista.

La opinión editorial repara en que la nueva marea de inmigrantes se produce a pesar de la mayor prosperidad augurada tanto por Washington como por La Habana a consecuencia del deshielo de las relaciones bilaterales.

El Gobierno de Raúl Castro acusa a Washington de alentar la migración ilegal y dice que debe ser detenida. Pero la responsabilidad última –observa la publicación– es del propio régimen de la isla, cuyas políticas, "si bien exacerbadas por el embargo, han producido en Cuba la pobreza y la agobiante falta de oportunidades que motiva a muchos a emigrar".

Las reformas adoptadas desde 2010 han permitido una limitada empresa privada y se ha tratado de estimular la inversión extranjera. Sin embargo, la brecha entre los que tienen y los que no tienen está creciendo: The Economist estima que sólo una décima parte de la fuerza de trabajo tiene negocios propios; el resto trabaja en empresas estatales ganando salarios de miseria.

Los alimentos básicos racionados, como el arroz y los frijoles, añaden un magro suplemento a los ingresos, dejando las remesas –actualmente estimadas en $3.000 millones al año─ como la única opción significativa para compensar los ingresos de una familia. La revista señala que los que logran llegar a Estados Unidos se convierten a menudo en apuntaladores de la supervivencia de sus familiares en la isla.

En resumen, "la economía de Cuba no está creando nuevas oportunidades con suficiente rapidez para satisfacer a las agobiadas familias cubanas".

La revista considera que una mayor apertura podría conducir, eventualmente, a un drástico cambio de la marea migratoria, en la medida en que los cubanos expatriados regresen a su patria, para participar en un florecimiento impulsado por las inversiones.

Hasta entonces, concluye diciendo el editorial de The Economist, los cada vez más ambiciosos cubanos seguirán apostándole su futuro –y sus vidas– al gigante económico del norte.

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