Declaraciones del presidente Donald Trump y del subsecretario de Energía, Kyle Haustveit, perfilan una visión de Washington que ubica a Venezuela como una pieza clave dentro de una nueva arquitectura energética continental.
Durante una intervención en la Casa Blanca, Trump volvió a referirse al petróleo venezolano como parte del nuevo escenario regional.
“Venezuela está muy bien. Las relaciones con la gente son excelentes. Se ha convertido en un país feliz, aunque lo crean… Y estamos extrayendo millones de barriles de petróleo de Venezuela”, afirmó.
El mensaje coincide con una línea de la administración orientada a promover inversión privada, recuperación operativa y expansión de producción petrolera venezolana bajo nuevos mecanismos de cooperación económica y energética.
Esa visión fue desarrollada con mayor detalle por Haustveit durante un evento del Atlantic Council. “Venezuela tiene 300 mil millones de barriles. Eso equivale a seis veces más reservas probadas que Estados Unidos. Es decir, seis veces más reservas, pero están produciendo una décima parte de lo que produce Estados Unidos. Existe una oportunidad enorme en el hemisferio occidental. Podemos controlar nuestro propio destino”, señaló el funcionario.
El planteamiento apunta a integrar las reservas venezolanas dentro de una estrategia más amplia de seguridad energética regional, con énfasis en el hemisferio occidental y en la reducción de dependencia frente a proveedores externos.
En enero, Trump sostuvo reuniones con ejecutivos petroleros y aseguró que Washington respaldaría inversiones dirigidas a recuperar la industria venezolana y estabilizar los precios del sector.
En paralelo, el tablero internacional registró otro movimiento relevante para Venezuela. La Corte Penal Internacional suspendió de sus funciones al fiscal Karim Khan mientras avanza un procedimiento disciplinario relacionado con acusaciones de conducta inapropiada.
El caso adquiere interés porque la Fiscalía de la CPI mantiene abierta una investigación sobre presuntos crímenes de lesa humanidad en Venezuela. Además, ese expediente ya había enfrentado cuestionamientos por un posible conflicto de interés relacionado con vínculos familiares de Khan con la abogada internacional Venkateswari Alagendra, integrante del equipo jurídico que representó al Estado venezolano ante la Corte.
Mientras tanto, en Caracas, la Asamblea Nacional anunció que Nicolás Maduro Guerra, hijo de Nicolás Maduro Moros, fue ratificado al frente del Grupo de Amistad Parlamentaria Venezuela–Japón.
Maduro Guerra aparece mencionado en una acusación formal del Distrito Sur de Nueva York vinculada a una presunta conspiración de narcotráfico y cooperación con estructuras criminales transnacionales. Según el documento judicial, habría participado en gestiones relacionadas con el transporte de cocaína y armas desde Colombia hacia Estados Unidos.
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