La ola de violencia machista que recorre Cuba se cobró la vida, a principios de esta semana, de dos mujeres en el oriente de la isla. Ambos crímenes elevaron a 25 el total de feminicidios registrados en el país en lo que va de año.
El primero tuvo lugar en la comunidad rural Cañada de Melones, en el municipio de Gibara de la provincia Holguín, donde el 17 de mayo fue asesinada Yadira González Gámez. La mujer de 41 años fue atacada a puñaladas por un conocido que ya se encuentra bajo custodia policial.
Las autoridades forenses determinaron como causa de muerte anemia aguda por la pérdida masiva de sangre.
Apenas un día después, el 18 de mayo, se confirmó otro crimen en el asentamiento periférico Palancón, en la provincia de Las Tunas. Allí fue hallada sin vida Yarenia García Mariné, de 36 años, quien se encontraba en paradero desconocido desde el 15 de mayo.
La víctima fue golpeada con un tubo en la cabeza, lo que le provocó la muerte. Medicina Legal describió la causa del fallecimiento como “lesión de centros vitales superiores”. El presunto agresor, un vecino del lugar, ya ha sido apresado por las autoridades.
Estos dos asesinatos sucedieron en zonas rurales o, en el caso de Palancón, en un asentamiento periférico con características rurales.
La directora del Observatorio de Género de Alas Tensas (OGAT), Iliana Álvarez, advirtió sobre el peligro que enfrentan las mujeres en estos contextos “donde las mujeres suelen enfrentar mayor vulnerabilidad, más aislamiento y menos redes de apoyo y protección”.
El Observatorio insiste en que “una desaparición puede convertirse en una sentencia de muerte”, y recuerda que en 2025 se documentaron 40 desapariciones de mujeres, niñas y niños en Cuba, de las cuales seis aparecieron muertas y ocho continuaron como alerta activa.
Por ello, el OGAT hace un llamado urgente al Estado cubano para establecer alertas tempranas, rutas de búsqueda y coordinación policial inmediata, recordando que “las primeras horas salvan vidas” y que la búsqueda no puede depender únicamente de los vecinos y redes sociales.
Por su parte, Yanelys Núñez, especialista de OGAT, denunció la inacción estatal frente a esta problemática que enluta a las familias cubanas.
“El Observatorio de Alas Tensas comenzó a sistematizar las desapariciones cuando identificamos que muchos de los feminicidios documentados estaban vinculados a estos hechos de desaparición”, patrón registrado en los últimos años.
“Lo preocupante de esta situación es ante todo que el Estado cubano, el régimen, no tiene registros públicos, es decir, que las cifras pueden ser superiores sobre personas desaparecidas”.
Núñez señaló que el régimen carece de protocolos de búsqueda efectivos. Esta falta de transparencia y de garantías legales deja a las familias en un estado de vulnerabilidad extremo, obligándolas a realizar búsquedas individuales y a depender del apoyo de la comunidad y las redes sociales para obtener información sobre sus seres queridos.
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