El asesinato de una joven madre en el municipio habanero Arroyo Naranjo volvió a encender las alertas sobre el incremento de la violencia de género en el país, en un contexto donde las cifras de muertes violentas de mujeres continúan en aumento.
La víctima fue identificada como Kirenia Casi Ávila, de 32 años, quien fue agredida en la mañana del pasado 12 de mayo en una calle del Reparto Párraga, dejando en una situación de extrema vulnerabilidad a su bebé lactante y a su otra hija de seis años.
“Otro crimen machista que deja destrozada a una familia y nuevamente a una bebé lactante sin su madre. El asesinato de una madre en esta circunstancia tiene consecuencias devastadoras para niños y niñas pequeñas”, indicó, en conversación con nuestra redacción, Ileana Álvarez, directora del Observatorio de Género Alas Tensas (OGAT), que verifica, compila e investiga la violencia de género en Cuba.
“Aunque un bebé no pueda comprender lo ocurrido, sí sufre la ruptura abrupta del vínculo principal de cuidado, protección y alimento. Esa pérdida puede afectar su seguridad emocional, su desarrollo físico y cognitivo y su capacidad futura de establecer vínculos de confianza”.
De acuerdo a la experta, la ruptura abrupta, especialmente en contextos de violencia de género, del vínculo de apego principal en bebés y niños pequeños deriva en traumas graves, tales como crisis de llanto persistente, trastornos del sueño, ansiedad por separación y serias dificultades para establecer nuevos lazos afectivos con cuidadores sustitutos.
Los testimonios recopilados por OGAT, precisan que Kirenia fue atacada con un cuchillo, presuntamente, por su expareja, y padre de su bebé, Fabián Pedroso Moreira. La víctima falleció a causa de un shock hipovolémico derivado de la pérdida masiva de sangre. El asesino se entregó a la policía.
Vecinos de la zona, intentaron, sin éxito, auxiliar a la joven, quien era conocida en la comunidad. Pese a los esfuerzos, falleció poco después de ser trasladada al Hospital Julio Trigo.
“En un país con servicios sociales colapsados y sin. acompañamiento psicológico garantizado para las víctimas indirectas, estos bebés y niños quedan expuestos a una vulnerabilidad extrema. No solo pierden a su madre, quedan marcados por una violencia que atraviesa a toda la familia y a toda la comunidad”, destacó Álvarez.
Según datos citados por OGAT, en lo que va de 2026 al menos 23 mujeres, una cada cinco días, han sido asesinadas en la isla, donde la persistencia de estos hechos ha llevado a reiterar el llamado a las mujeres a denunciar cualquier tipo de agresión.
En Cuba, las mujeres objeto de violencia machista pueden acudir a la Policía Nacional Revolucionaria (PNR). Las líneas telefónicas habilitadas para estos y otros tipos de situaciones, no funcionan, según la plataforma Yo si te creo en Cuba, consultada por Martí Noticias.
“En Cuba, desgraciadamente, denunciar no siempre salva. Muchas mujeres no confían en la policía ni en las instituciones porque no encuentran allí una respuesta segura, rápida y eficaz frente al riesgo y cuando se atreven a denunciar esas denuncias no activan mecanismos reales y efectivos de protección”, subrayó la especialista de Alas Tensas.
La muerte de Kirenia Casi Ávila no solo representa una tragedia familiar y la pérdida de una madre joven, sino también un reflejo de una problemática social más amplia que sigue afectando a decenas de familias cubanas, en un contexto de crisis donde las mujeres y sus hijos quedan en una situación cada vez más desamparada.
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