El deslave ocurrido este miércoles en el norte de Nepal, en la frontera con China, ha dejado 584 muertos y más de 1.900 desaparecidos, según el más reciente balnce actualizado por las autoridades.
De ellos, 579 fueron registrados por la parte nepalí mientras China contabilizó cinco.
Este viernes, los equipos de rescate desplegados en la frontera entre Nepal y el Tíbet recibieron la orden de evacuar las orillas del río. La medida se tomó luego de que comenzara a desbordarse un nuevo lago, formado por los escombros del desprendimiento glaciar ocurrido el miércoles.
En el distrito de Rasuwa, las operaciones aéreas debieron interrumpirse y varios residentes locales fueron vistos huyendo hacia las laderas ante un nuevo aumento en el caudal del río Bhotekoshi. Por su parte, las cuadrillas de rescate chinas y sus vehículos se replegaron a un kilómetro de la zona afectada para mantenerse a la expectativa. Según informó un oficial del Ejército de Nepal, las labores de rescate en el lado nepalí se suspendieron por aproximadamente 90 minutos.
La pausa fue breve. En cuanto los ingenieros determinaron que el riesgo inmediato era "manejable", las labores se reanudaron a ambos lados de la frontera. Sin embargo, la emergencia no ha terminado y el peligro de una nueva crecida es latente mientras el agua continúe acumulándose detrás del inestable dique.
Las autoridades de turismo de Nepal han estimado que varios cientos de visitantes de más de treinta países están incomunicados desde el miércoles por la mañana.
El grupo más numeroso es el de ciudadanos indios. También se han reportado decenas de estadounidenses, además de australianos, británicos, malasios, canadienses, ucranianos, chinos y nacionales de otros países. Gobiernos de India, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Canadá mantienen abiertas líneas consulares de asistencia.
"Estamos aquí para ayudar a todos y cada uno de los estadounidenses afectados por las devastadoras inundaciones. Esa es nuestra máxima prioridad", escribió en X el portavoz oficial del Departamento de Estado de EEUU.
Los escombros de la avalancha obstruyeron los cauces cerca de la confluencia de los ríos Chhochen Khola y Purepu Tsangpo, aguas arriba del paso fronterizo de Gyirong y de la cuenca del Bhotekoshi (principal afluente del río Trishuli). El Ministerio de Recursos Hídricos de China advirtió que este embalse natural ya acumulaba unos dos millones de metros cúbicos de agua y había comenzado a desbordarse, con el riesgo de recibir tres millones adicionales debido a las lluvias.
La devastadora riada se originó el miércoles por la mañana tras el colapso de una ladera de hielo a 5.200 metros de altitud en el Langtang Lirung. Aunque los sismógrafos detectaron inicialmente una señal equivalente a un terremoto de magnitud 4,4, el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS) aclaró que no se trató de un sismo tectónico: el temblor fue provocado por el propio impacto de la avalancha.
La masa de roca y hielo cayó más de un kilómetro sobre el río Lhende Khola, creando un taponamiento temporal que, al romperse, liberó una violenta oleada de detritos con la consistencia del hormigón líquido. En apenas media hora, el río Trishuli registró una crecida de nueve metros, destruyendo la carretera entre Katmandú y Lhasa y arrastrando sedimentos y víctimas hacia las llanuras.
Las fotos aéreas repiten el mismo patrón: casas de ladera aún en pie en una orilla y, de pronto, una sábana gris de lodo donde antes estaba el río. Mercados, estacionamientos de autobuses y las plantas bajas de edificios de hormigón han quedado rellenos hasta las ventanas. Hospitales de Chitwan y Pokhara reciben cuerpos lejos del impacto original, lo que complica la identificación y retrasa cualquier cifra “cerrada” de víctimas. Nepal ha movilizado al ejército y a la policía en gran número. Naciones Unidas ha lanzado ayuda de emergencia.
Las avalanchas de hielo y roca son casi imposibles de predecir a tiempo. Los expertos creen que el deshielo reciente y la pérdida de suelo congelado ablandaron la base del glaciar.
Foro